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Capítulo 7 de 51

Ante El Velo — parte 6 de 6

Isis Sem o Véu

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I El cuerpo del pitri queda constituido de este modo por las más puras y tenues partículas del cuerpo del evocador, y entonces puede éste, una vez cumplidas las ceremonias del sacrificio comunicarse verbalmente con las almas de los difuntos y de los pitris y preguntarles acerca de los misterios del Ser y de las transformaciones del imperecedero. Antes de salir del santuario ha de apagar el pebetero y otra vez encenderlo para poner en libertad a los espíritus malignos que ahuyentó al trazar los círculos mágicos. La escuela neoplatónica de Jámblico discrepaba de la de Plotino y Porfirio en que si bien éstos creían en la teurgia, repugnaban su práctica por peligrosa. Dice Bulwer Lytton: “Tanto la magia blanca o teurgia, como la negra o goética, estuvieron en mucho predicamento durante el primer siglo de la era cristiana”53. Los filósofos cuya fama ha llegado hasta nuestros días sin la más tenue mancha, nunca practicaron otra magia que la blanca o teúrgica. A este propósito, dice Porfirio: “El que conoce la naturaleza de las divinas y luminosas apariciones (yasmata) sabe cuanto importa abstenerse de comer aves (alimentación animal), sobre todo para quienes anhelan libertarse de las cosas terrenas y reunirse con los dioses celestiales”54. Aunque Porfirio repugnaba las prácticas teúrgicas, nos cuenta, en su Vida de Plotino, que un sacerdote egipcio materializó al demonio familiar, ó, como ahora se dice, ángel custodio de Plotino, en presencia de éste y a instancias de un amigo suyo que, según opina Taylor, sería tal vez el propio Porfirio. En definitiva, podemos dejar sentado que los teurgos evocan los espíritus de los héroes y los dioses y obran otros prodigios por virtud sobrenatural. YAJNA. – Dicen los brahmanes que el Yajna existe desde la eternidad y procede del Ser Supremo (Brahmâ–Prajâpati), en quien está latente “sin principio”. Es el Yajna la clave de la traividyâ (ciencia tres veces sagrada), que contiene los versículos del Rig Veda, donde se enseñan los yaajs (misterios del sacrificio). “El Yajna existe en todo tiempo tan invisible como la energía almacenada en un acumulador eléctrico, cuya actualización requiere únicamente el debido manejo del aparato. Suponen los brahmanes que el Yajna se dilata desde el ahavaniya (fuego del sacrificio) hasta los cielos, en forma de puente o escala por la cual puede el sacrificador comunicarse con el

mundo espiritual y aun elevarse en vida hasta las moradas de los dioses” . El Yajna es una modalidad del akâsha, y para actualizarla es preciso que el sacerdote pronuncie mentalmente la Palabra perdida bajo el impulso del Poder de la voluntad.

53 El último día de Pompeya,147. 54 Obras escogidas,159. 55 Aitareya Brahmana. – Introducción

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I ADVERTENCIA. – Conviene anteponer a la conclusión de este capítulo preliminar, unas cuantas palabras explicativas del plan de la obra, que en modo alguno lleva por objeto revolucionar el mundo científico ni tampoco imbuir en la mente del lector las opiniones y juicios personales de la autora, sino que más bien es un compendio de las religiones, filosofías y tradiciones del género humano en toda época, y su exégesis desde el punto de vista de las enseñanzas esotéricas, que los países cristianos no conocen ni siquiera en fragmentos que atestigüen su valía. Los infortunados filósofos de la Edad Media fueron los últimos que publicaron tratados sobre la doctrina secreta cuyo conocimiento asumían, y desde entonces, poquísimos autores se han atrevido en sus obras a ponerse enfrente de los prejuicios y arrostrar las persecuciones, pues tuvieron por norma no escribir para el público, sino tan sólo para quienes poseyeran la clave de su lenguaje. Pero como la muchedumbre del vulgo no comprendía sus enseñanzas, los motejó a todos ellos de charlatanes y visionarios. De aquí el creciente desdén con que se ha venido mirando la nobilísima ciencia del espíritu. En lo tocante a la pretendida infabilidad de la ciencia y teología, la autora se ha visto en la precisión, aun a riesgo de parecer difusa, de comparar repetidamente las ideas, conclusiones y alegatos de los científicos y teólogos modernos con las de los antiguos filósofos y sacerdotes, porque la única manera dé fijar con certeza la prioridad de los descubrimientos científicos y de las enseñanzas religiosas es yuxtaponer paralelamente las ideas más alejadas en el tiempo. Para el presente estudio nos han servido de base los fracasos de la ciencia moderna en sus investigaciones experimentales y la facilidad con que los científicos eluden la explicación de cuantos fenómenos no les consiente comprender su ignorancia de las leyes del mundo causal. Como quiera que el estudio de la psicología ha estado tan descuidado en occidente como atendido en oriente, donde dicha ciencia ha llegado a una altura que pocos investigadores europeos podrían alcanzar aunque allá mismo fueren a estudiarla, examinaremos también la actitud en que conspicuas autoridades científicas se han colocado respecto de los modernos fenómenos psíquicos que, desde Rochester, se han difundido por el mundo entero. Queremos demostrar cuán inevitables fueron sus numerosos fracasos y que reincidirán en ellos mientras no recurran a los brahmanes y lamas del lejano oriente, en solicitud de que les enseñen el alfabeto de la verdadera ciencia. Ningún cargo hacemos a los científicos que forzosamente no se infiera de sus propias opiniones; y si nuestras citas y referencias de la antigua sabiduría les despojan de laureles que creyeron bien ganados, no será culpa nuestra, sino de la verdad. Ningún filósofo digno de este nombre es capaz de ufanarse con ajenos merecimientos. La titánica lucha, hoy más empeñada que nunca, entre el materialismo y el espiritualismo, nos ha determinado con preocupación constante a recopilar en los

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I capítulos de esta obra, como armas en arsenal, el mayor número posible de hechos favorables al triunfo del espiritualismo. El materialismo de hoy, niño enfermizo y deforme, ha nacido del brutal ayer, y si no le atajamos los pasos, podría erigirse en nuestro dueño. Es el materialismo la bastarda progenie de la Revolución francesa, promovida por la mojigatería, la intolerancia y las persecuciones religiosas. Para evitar que se amortigüen las aspiraciones espirituales, que se desvanezca toda esperanza y se disipe la intuición que tenemos de Dios y la vida futura, es preciso dejar en completa desnudez la falsedad de la teología moderna y distinguir escrupulosamente entre la religión divina y los dogmas humanos. Nuestra voz se levanta en pro de la libertad espiritual y en contra de toda tiranía científica o teológica. Hemos de añadir ahora que en el transcurso de la obra llamaremos arcaica la época anterior a Pitágoras; antigua la comprendida entre Pitágoras y Mahoma; y medieval la que transcurre entre Mahoma y Lutero. Sin embargo, también llamaremos antigua la época prehistórica.

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