[user_registration_my_account]
Capítulo 49 de 51
Capítulo Viii — parte 4 de 6
Isis Sem o Véu
rebelión se propaga por medio mundo como virulenta epidemia . Además, el pensamiento colectivo va acompañado de anómalas condiciones psíquicas que invaden a millones de individuos hasta el punto de moverles a obrar automáticamente, corroborando con ello la vulgar opinión de las obsesiones diabólicas justificadas por las satánicas emociones y actos que dimanan de semejante estado mental. En ciertas épocas predomina la tendencia colectiva al retiro y la contemplación, y de aquí el incalculable número de postulantes a la vida ascética y monástica. Otras épocas propenden, por el contrario, a la acción manifestada en caballerescas aventuras que llevan a miles de gentes en busca de Eldorados o las empeñan en crueles guerras por la posesión de míseros y áridos territorios517. Dice a este propósito Carlos Elam que “la semilla del vicio germina en el subsuelo social y brota y fructifica incesantemente con espantosa rapidez”. En presencia de tan chocantes fenómenos, la ciencia permanece muda sin conjeturar siquiera su causa, y natural es que así proceda por cuanto no ve más allá de este globo de arcilla y de su pesada atmósfera, sin percatarse de las ocultas influencias que a cada instante recibimos. Pero los antiguos, a quienes también Proctor trata de ignorantes, sabían que las relaciones interplanetarias son tan perfectas como las establecidas entre los glóbulos de la sangre que, flotantes en el mismo flúido, reciben las combinadas influencias de todos los demás, al par que cada uno de ellos influye en todos. Así como los planetas difieren en magnitud, distancia y movimiento, asimismo es distinto no sólo el impulso que cada cual comunica al éter o luz astral, sino también las sutiles fuerzas que irradian según su posición en el espacio. La música es combinación modulada de sonidos y el sonido es vibración etérea en el aire. Ahora bien; si los impulsos comunicados al éter por los astros pueden compararse a las notas de un instrumento musical, fácilmente concebiremos la realidad de la “Música de las esferas” a que aludía Pitágoras, y que en determinadas posiciones puedan perturbar los astros el éter en que
515 A nuestro entender lo más curioso de estas “coincidencias”, es que los científicos recurran a esta palabra para eludir la explicación de ciertos hechos cuya singularidad les asombra. 516 Ejemplo de ello nos da el año 1848. 517 Carlos Elam. – Problemas de un médico, p. 159. Londres, 1869.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I se baña la tierra, al paso que en otras posiciones puedan armonizarlo sosegadamente. Ciertas clases de música nos ponen frenéticos, mientras que otras hinchen nuestra alma de fervor religioso. Apenas hay creación humana que no responda a determinadas vibraciones de la atmósfera. Lo mismo ocurre con los colores, que unos nos excitan y otros nos sosiegan. La monja viste de negro para denotar el desaliento de una fe apesadumbrada por el pecado original; la desposada se atavía de blanco; el rojo aviva la furia de algunos animales. Y si vemos que tanto el hombre corno los animales son sensibles a tan débiles vibraciones, ¿cómo no han de recibir también la potísima influencia de las combinadas vibraciones estelares? Dice sobre ello el doctor Elam: “Sabemos que ciertas condiciones patológicas se convierten fácilmente en epidémicas bajo la influencia de causas no investigadas todavía… Vemos cuán poderoso es el contagio mental, pues no hay idea ni quimera alguna, por absurda que sea, que no asuma carácter de pensamiento colectivo. También observamos el notable fenómeno de que reaparecen en una época las ideas de otra ya pasada… y por horrendo que sea un crimen (homicidios, infanticidios, envenenamientos), toma a veces epidémicos caracteres de perpetración… La causa de la propagación de las epidemias sigue envuelta en el misterio.” Este pasaje traza en pocas líneas, de mano maestra, un innegable hecho psicológico, al par que una ingenua confesión de ignorancia, pues en vez de decir: causas no investigadas todavía, debiera agregar el autor con entera franqueza: de imposible investigación con los actuales métodos científicos. A propósito de una epidemia de manía incendiaria, entresaca el doctor Elain de los Anales de Higiene Pública dos casos: el de una muchacha de diez y siete años convicta y confesa de haber prendido fuego a la casa por irresistible impulso; y el de un joven de la misma edad que cometió varias veces igual crimen, sin que pasión alguna le moviera a ello sino el deleite que experimentaba al ver surgir las llamas. Continuamente encontramos en la prensa diaria relatos de crímenes sangrientos que los mismos culpables atribuyen a irresistibles obsesiones, diciendo que alguien les incitaba secretamente a perpetrarlos. Los médicos suelen achacar estos crímenes a trastornos cerebrales é impulsos transitorios de locura homicida; pero ¿qué psicólogo es capaz de definir la locura, ni acaso se ha establecido hipótesis alguna que la explique victoriosamente contra la investigación imparcial? Respondan las obras de los alienistas contemporáneos. Reconoce Platón que el hombre es juguete de la necesidad a que está sometido desde su entrada en el mundo de la materia; la externa influencia de las causas es semejante a la del daimonia de Sócrates.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I Según Platón, feliz es el hombre corporalmente puro, pues la pureza del cuerpo físico
determina la del astral que si bien expuesta a extraviarse por su propio impulso, siempre servirá a la razón en sus empeños contra las animálicas propensiones del cuerpo físico. La sensualidad y otras pasiones dimanan del cuerpo carnal; y aunque opina que hay crímenes involuntarios, porque provienen de causas externas, distingue Platón entre ellas. El fatalismo no excluye la posibilidad de vencer dichas causas, porque si bien las pasiones son necesarias en el hombre, cabe dominarlas para vivir
rectamente y quien no las domina vive en extravío . El hombre dual, es decir, aquel de quien se ha separado el divino é inmortal espíritu dejando tan sólo los cuerpos astral y físico, es presa de todos los vicios é instintos propios de la materia, por lo que se convierte en dócil instrumento de las invisibles entidades de materia sublimada que vagan por la atmósfera y están siempre en acecho de obsesionar a cuantos quedaron abandonados por su inmortal consejero, el divino espíritu a que Platón llama genio520. Según este insigne filósofo é iniciado, quien haya vivido rectamente en la tierra volverá a morar en su astro para tener allí existencia de felicidad proporcionada a sus merecimientos; pero si no hubiese vivido rectamente será mujer521 en la otra generación, y si aún así tampoco se aparta del mal, quedará convertido en bruto de índole ajustada a sus perversos instintos, sin que cesen sus penas y transmigraciones hasta que, identificándose con el divino principio en su interior existente y venciendo con auxilio de la razón a los turbadores é irracionales elementos (espíritus elementales) compuestos de agua, aire, fuego y tierra, asuma nuevamente su primaria y superior
naturaleza . Pero el doctor Elam opina diversamente y dice523 que sigue siendo un misterio la causa de la propagación de las epidemias; en cambio nada misterioso encuentra en el incremento de la manía incendiaria. ¡Singular contradicción! Lo mismo ocurre con la
518 Al cuerpo astral le llama Platón alma mortal superior. 519 Jowett. – Traducción del Timeo. 520 Jowett. – Traducción del Timeo. 521 Significa esto que renacerá en condiciones de flaqueza como una mujer. Según la teoría de Pleasonton, en todo fenómeno cósmico, psíquico o físico concurren las electricidades positiva y negativa. El abuso de los estimulantes alcohólicos convierte al hombre en mujer y a la mujer en hombre por el cambio de sus electricidades. El beodo adquiere cualidades femeninas y se vuelve irascible, insensato, violento y pronto a chocar con la electricidad positiva de su mujer, por lo que se repelen, injurian y riñen con escándalo bastante para dar asunto a la crónica criminalista de la prensa diaria. ¿Quién creería que estos altercados tienen por causa las exhalaciones cutáneas del criminal? Sin embargo; se ha demostrado ya científicamente que la transpiración estimulada por las bebidas alcohólicas determina cualidades femeninas en el beodo, a causa de mudarse en positiva su natural electricidad negativa. (Influencia de los rayos azules, 119). 522 Platón. – Timeo. 523 Problemas de un médico, 194.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I manía homicida de que trata De Quincey524, sin explicar la causa de aquella epidemia de asesinatos sobrevenida entre los años de 1588 a 1635, en que murieron a mano armada siete personajes de la época. Si apremiáramos a estos presuntos filósofos para que nos explicaran estos fenómenos sociales, responderían que es mucho más científico atribuirlos a perturbaciones de la mente, excitaciones políticas, movimientos impulsivos, espíritu de imitación, ociosidad, neurastenia é histerismo, que darles por quimérico fundamento la absurda hipótesis de la luz astral. Sin embargo, creemos que si por designio providencial dejara de afligir a la especie humana el histerismo, se verían apuradísimos los médicos para explicar los fenómenos que ahora atribuyen a las condiciones patológicas de los centros nerviosos. El histerismo ha sido hasta ahora tabla de salvación para los patólogos escépticos. Histérica llaman a la ruda campesina que sin causa determinante habla idiomas extranjeros y compone poesías. A “desarreglo de los centros nerviosos seguido de alucinación histérica colectiva” atribuyó Littré525 la levitación de un médium que en presencia de doce testigos salió por una ventana del tercer piso de la casa y volvió a
entrar en el aposento por otra distinta. Des Mousseaux califica de alucinación canina el caso de un perro de caza que acertó a entrar en la sala durante una manifestación y fué lanzado al aire por una mano invisible con tal empuje, que después de hacer pedazos al chocar con ella la araña pendiente del techo a cinco metros de altura, cayó muerto en el suelo. Dice Bulwer–Lytton, por boca del doctor Fenwick527, que “la verdadera ciencia no se aferra a ninguna opinión, pues sólo admite tres estados mentales: negación, afirmación y la suspensión de juicio que media dilatadamente entre ambas.” Acaso fuese ésta la verdadera ciencia en los días del doctor Fenwick; pero en nuestros tiempos, la ciencia, o niega rotundamente sin tomarse trabajo alguno de investigación preliminar, o bien colocándose a prudente distancia entre la afirmación y la negación recurre al diccionario greco–latino para inventar neologismos con que poner nombre a modalidades histéricas que jamás tuvieron realidad. No es muy raro que poderosos videntes y expertos hipnotizadores hayan descrito las manifestaciones patológicas de carácter físico (aunque inaccesibles a la visión ordinaria) que la ciencia achaca a desórdenes epilépticos y hemático–nerviosos, pero que en modo alguno pueden tener origen orgánico, puesto que la lúcida visión las observaba en la luz astral, cuyas vibraciones eléctricas, según testimonio de videntes é hipnotizadores, estaban violentamente perturbadas con notoria influencia en la
524 El asesinato bajo el aspecto de refinamiento artístico. 525 Revista de Ambos Mundos. 526 Obras de los demonios. 527 Una historia extraña.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I epidemia morbosa o mental a la sazón dominante. Pero la ciencia no ha hecho caso de ellos y ha proseguido en su tarea de dar nombres nuevos a cosas viejas. Du Potet, el príncipe de los hipnotizadores franceses, dice a este propósito: “La historia mantiene demasiado vivo el recuerdo de la nigromancia, que se presta con harta facilidad a monstruosos abusos… Pero ¿cómo descubrí yo el arte hipnótico? ¿En dónde lo aprendí? ¿En mis pensamientos? No. La misma naturaleza me reveló el secreto. ¿Cómo? Ofreciendo a mi vista, sin necesidad de buscarlos, indisputables fenómenos de hechicería y magia. ¿Qué es, después de todo, el sueño sonambúlico? Resultado del poder mágico. ¿Qué determina esas atracciones, esos impulsos repentinos, esas epidemias asoladoras, pasiones, antipatías, esas crisis y convulsiones sociales, en fin, que vosotros podéis hacer duraderas? Pues las determina el genuino principio que nosotros empleamos, el agente que sin duda alguna conocían también los antiguos. Lo que vosotros llamáis flúido nervioso o magnetismo lo llamaron los antiguos potencia oculta del alma, yugo y MAGIA. La magia está fundada en la existencia de un complejo mundo situado fuera y no dentro de nosotros, con el cual nos ponemos en comunicación mediante ciertas prácticas y artes… Un elemento natural, pero desconocido de la mayoría de las gentes, invade a una persona y la doblega y abate como junco al soplo del huracán; dispersa a los hombres a largas distancias, los hiere en mil puntos a un tiempo sin que descubran al invisible enemigo ni puedan protegerse a sí mismos… Este elemento escoge amigos y favorítos a cuyo pensamiento obedece, responde a sus voces y comprende el significado de ciertos signos. Todo esto es incomprensible para muchas gentes que lo repudian en nombre de la razón; y sin embargo, está demostrado y yo lo veo y porque lo veo lo digo muy alto, pues ya es para mí verdad demostrada incontrovertiblemente… Si entrase en pormenores, se comprendería fácilmente que tanto a nuestro alrededor como en nosotros mismos, entidades misteriosas de potencia y forma entran y salen a voluntad, no obstante estar las puertas bien cerradas”528. En otra de sus obras nos dice el gran hipnotizador: “La facultad de dirigir este flúido requiere determinada complexión fisiológica… Pasa este flúido a través de todos los cuerpos, pues todos son sus
conductores y a la vez medios de actuación … Ninguna fuerza química ni física es capaz de contrarrestrarlo, pues hay muy poca analogía entre este flúido magnético animal y los que los físicos conocen con el nombre de imponderables”530. Si volvemos la vista a la Edad Media encontraremos las mismas ideas en las obras de varios autores, entre ellos Cornelio Agripa que dice: “El alma del mundo es la fuerza universal siempre cambiante que puede fecundar un objeto cualquiera y comunicarle sus propiedades celestes, de modo que mediante las debidas preparaciones de la
528 Du Potet. – La Magia sin velo, 51 y 147. 529 Esta es la enseñanza de todos los filósofos herméticos. 530 Du Potet. – Curso de Magnetismo, 17, 108.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I ciencia pueda transmitirnos su virtud. Basta llevar estos objetos encima para sentir inmediatamente su acción tanto en el espíritu como en el cuerpo. El alma humana, esencialmente idéntica a toda la creación, tiene maravilloso poder. Quien este secreto conoce es capaz de alcanzar sabiduría superior a cuanto le quepa presumir, con la necesaria condición de permanecer unido a esta fuerza universal… La verdad y el porvenir pueden presentarse continuamente a la vista del alma, según demuestran las profecías y vaticinios rigurosamente cumplidos… El tiempo y el espacio se desvanecen ante la mirada de águila del alma inmortal … ; su poder no tiene límites…, pues le cabe lanzarse a través del espacio y envolver con su presencia a un hombre cualquiera que sea la distancia a que se halle é infundirse en él y hablarle como si personalmente
estuviese a su lado” . Pero aún podemos remontarnos a tiempos más antiguos y escoger entre los filósofos precristianos a Cicerón, como menos sospechoso de superstición y credulidad. Dice el famoso orador: “Sabemos que de todos los seres vivientes, el hombre es el mejor
formado y, como los dioses también son seres vivientes, deben tener forma humana, aunque no quiero decir con esto que estén provistos de carne y sangre, sino que parece como si tuvieran cuerpo de carne y sangre… Epicuro, para quien las cosas ocultas eran tan palpables cual si las tocara con las manos, nos enseña que dos dioses no son ordinariamente visibles pero sí inteligibles, pues aunque carecen de cuerpo denso, podemos reconocerlos por sus pasajeras imágenes, ya que en el espacio infinito hay átomos suficientes para formar las imágenes que al aparecerse nos dan idea de lo que son esos seres felices é inmortales”533. A su vez dice Eliphas Levi: “Un iniciado que posea completa lucidez puede dirigir y comunicar a voluntad las vibraciones magnéticas en la masa de la luz astral… En el momento de la concepción se transforma en luz humana, de que se reviste el alma como de primer envoltorio y, combinada con los más sutiles flúidos, forma el cuerpo etéreo o fantasma sideral, que ya no se desprende por completo del cuerpo de carne hasta el momento de la muerte.” El gran secreto del adepto mágico consiste en proyectar este cuerpo etéreo a cualquier distancia y condensar en él oleadas del mismo flúido que lo constituye, a fin de hacerlo visible y tangible. La magia teúrgica es la más acabada expresión de la psicología oculta. Los científicos la desdeñan como alucinación de cerebros calenturientos o la denigran con el estigma de charlatanería; pero nosotros les negamos el derecho de juzgar un asunto que jamás investigaron. Tanto valiera reconocerle a un indígena de las islas Fiji el derecho de criticar las obras de Agassiz o Faraday. Todo lo más que pueden hacer los científicos es enmendar hoy su tarea de ayer. Tres mil años atrás, antes de la época de Pitágoras,
531 Agripa. – Filosofía oculta, 332, 358. 532 Entiende Cicerón por dioses los espíritus humanos y elementales. 533 Cicerón. – De Natura Deorum, I–XVIII.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I afirmaban los filósofos que la luz era materia ponderable y al propio tiempo fuerza. La teoría corpuscular fué desechada a causa de los errores en que incurriera Newton al exponerla, pero en cambio aceptó el mundo científico la teoría de las ondulaciones lumínicas. Sin embargo, ahora se sorprenden los físicos al ver que Crookes pesa la luz en su radiómetro. Los pitagóricos sostenían, contrariamente a los modernos científicos, que la luz es un agente que no dimana directamente del sol ni de las estrellas. Lo mismo puede decirse respecto de la ley de gravedad. De acuerdo con las enseñanzas pitagóricas, sostenía Platón que la gravedad no era tan sólo la atracción magnética de las masas menores por las mayores, sino también la atracción de los cuerpos semejantes y la repulsión de los contrarios. A este propósito dice: ”Si se ponen juntas
Leitura livre, oferecida pelo Conhecer para Transformar.