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Capítulo 27 de 51
Capítulo V — parte 1 de 6
Isis Sem o Véu
Yo soy el espíritu que siempre niega. Mefistófeles, en FAUSTO. El espíritu de verdad a quien el mundo no pudo recibir porque no le vió ni conoció. SAN JUAN, XIV–17. Millones de seres espirituales recorren la tierra y no los vemos ni cuando estamos dormidos ni cuando despiertos. MILTON. La mente no basta por sí sola para abarcar lo espiritual. De la propia manera que el sol ofusca la luz de una llama, así el espíritu ofusca la luz de la mente. W. HOWITT. nfinidad de nombres se han dado a las manifestaciones o efectos de la misteriosa energía que anima la materia. Es el caos de los antiguos; el antusbyrum o fuego I sagrado de los parsis; el fuego de Hermes; el elmes de los antiguos germanos; el rayo de Cibeles; la antorcha de Apolo; el fuego sagrado de los altares de Pan y Vesta; la centella (pûr a5sbestoç) del yelmo de Plutón, del capacete de Dioscuri, de la cabeza de Gorgona, del casco de Palas y del caduceo de Mercurio; el phtha o ra egipcio; el Arcaîoç y el Zeus cataibates (el que desciende)244 de los griegos; las lenguas de fuego de la Pentecostés; la zarza ardiente de Moisés; la columna de fuego del Éxodo; la lámpara ardiente de Abraham; el fuego eterno del abismo sin fondo; los vapores del oráculo délfico; la luz sidérea de los rosacruces; el akâsha de los adeptos indos; la luz astral de los cabalistas; el flúido nervioso de los magnetizadores; el od de Reichenbach;
244 Pausanias. – “Eliæ”, I, XIV.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I el globo ígneo de Babinet; el psicodo y la fuerza étnica de Thury; la fuerza psíquica de Cox y Crootes; el magnetismo atmosférico de algunos físicos; el galvanismo; y finalmente la electricidad. Bulwer Lytton en su Raza futura le llama vril 245 y supone ficciosamente que se valían de ella las poblaciones subterráneas. Dice, al efecto, que estas gentes creen que el vril unifica y resume la energía de todos los agentes naturales y demuestra después como Faraday presintió ya la unidad de las fuerzas en el siguiente pasaje: “Hace mucho tiempo que estoy convencido, y conmigo muchos otros amantes de la naturaleza, de que las diversas modalidades de las fuerzas de la materia tienen origen común, es decir, que están relacionadas con tan directa interdependencia que pueden transmutarse una en otra con equivalente potencia de actuación”. Por absurdo y anticientífico que parezca, sólo cabe, en verdadera definición de la energía primaria de Faraday y del vril de Lytton, identificarlos con la luz astral de los cabalistas, según van corroborando uno tras otro los descubrimientos de la ciencia. Hace poco tiempo anunciaron los periódicos que Edison había descubierto una fuerza de modalidad distinta a la eléctrica, excepto en la conductibilidad. Si la noticia se confirma veremos cómo, no obstante las denominaciones científicas que se le den, resultará al fin y al cabo uno de tantos hijos engendrados desde el origen del tiempo por nuestra cabalística madre la Virgen Astral. En efecto, el descubridor asegura que la nueva fuerza es tan distinta y obedece a tan regulares leyes como el calor, el magnetismo y la electricidad. El periódico que primeramente publicó la noticia añade que Edison supone la nueva fuerza relacionada con el calor, aunque también pudiera generarse por medios independientes y no conocidos todavía. Otro reciente y admirable descubrimiento es la posibilidad de hablar desde muy lejos por medio de un aparato llamado teléfono que acaba de inventar Graham Bell. La nueva invención tuvo por precedente los tubos acústicos, consistentes en dos pequeñas bocinas de estaño recubiertas de terciopelo y enlazadas por un bramante. Entre Boston y Cambridgeport se ha sostenido por teléfono una conversación durante la cual se oyeron distintamente todas las palabras con la peculiar modulación de voz. Las ondas sonoras recibidas por un imán, se transmiten eléctricamente a lo largo del alambre en cooperación con dicho imán. El buen funcionamiento del aparato depende de la regularidad de la corriente eléctrica y de la potencia del imán que ha de cooperar a su acción. “El aparato –dice un periódico– consiste en una especie de bocina con una membrana muy delicada en la que repercuten las ondas sonoras cuando se aplica el habla a la bocina. Al otro lado de la membrana hay una pieza metálica que al vibrar aquélla se
245 Contracción de la palabra latina virile.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I pone en contacto con un imán y éste con el circuito eléctrico gobernado por el operador. No se sabe cómo, pero lo cierto es que la corriente eléctrica transmite con toda exactitud de uno a otro aparato la voz del que habla sin pérdida de la más leve modulación”. Ante los prodigiosos descubrimientos de nuestra época, tales como la nueva fuerza de Edison y el teléfono de Graham Bell, aparte de las posibilidades todavía latentes en el reino sin límites de la naturaleza, no será exagerado suplicar a cuantos intenten combatir nuestra afirmación que esperen a ver si los nuevos descubrimientos la invalidan o la corroboran. La invención del teléfono dará tal vez alguna insinuación tocante a lo que las historias antiguas dicen del secreto poseído por los sacerdotes egipcios, quienes durante la celebración de los misterios podían comunicarse instantáneamente de un templo a otro, aunque fuese de ciudad distinta. La leyenda atribuye estos mensajes a las “invisibles tribus del aire”. El autor de El hombre preadámico cita un ejemplo que no sabe a punto fijo si lo da Macrino ú otro autor, pero que podemos, considerar por lo que valga. Dice que “durante su estancia en Egipto, una de las Cleopatras mandó noticias por un alambre a todas las ciudades del alto Nilo, desde Heliópolis a Elefantina”246. No hace mucho tiempo nos reveló Tyndall un nuevo mundo poblado de hermosísimas figuras aéreas. Según dice, el descubrimiento consiste en “someter los vapores de ciertos líquidos volátiles a la concentrada acción de la luz solar o a los enfocados rayos de la eléctrica”. Los vapores de algunos yoduros, nitratos y ciertos ácidos se sujetan a la acción de la luz en un tubo de ensayo colocado horizontalmente, de modo que su eje coincida con los rayos paralelos dimanantes de la lámpara. Los vapores forman nubes de soberbios matices y se agrupan en forma de vasos, botellas, conos, conchas, tulipanes, rosas, girasoles, hojas y volutas. Dice Tyndall que “la nubecita toma en breve rato la forma de cabeza de sierpe con su boca y lengua”. Por último, como remate de tantas maravillas, dice que en cierta ocasión tomaron los vapores figura de pez, con sus ojos, aletas y escamas, tan estrictamente simétrico que no había señal en un lado que no estuviese también en el otro. Este fenómeno puede explicarse en parte por la acción mecánica de los rayos lumínicos, según Crookes ha demostrado recientemente, pues cabe suponer que el haz horizontal de rayos luminosos disgregue las moléculas de los vapores y vuelva a agruparlos en forma de globos y husos. Pero ¿cómo explicar la formación de vasos, flores y conchas? Esto es para la ciencia tan enigmático como el meteoro felino de Babinet, aunque no sospechamos que Tyndall dé a aquel fenómeno la absurda explicación que Babinet al suyo.
246 P. B. Randolph. – El hombre preadámico, 48.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I Quienes no hayan estudiado el asunto, tal vez se sorprendan de ver lo mucho que en la antigüedad se conocía del omnipenetrante y sutilísimo principio hace poco bautizado con el nombre de éter universal. Pero antes de pasar adelante, conviene enunciar, según insinuamos ya, dos categóricas proposiciones, que para los antiguos teurgos fueron leyes demostradas. 1.º Los llamados milagros, empezando por los de Moisés y acabando por los de Cagliostro, estuvieron en perfecta concordancia con las leyes naturales, como acertadamente dice Gasparín, y por lo tanto, no fueron tales milagros. La electricidad y el magnetismo intervinieron sin duda alguna en muchos de estos prodigios; pero tanto ahora como entonces cabe admitir que las personas suficientemente sensitivas sirvan de conductores inconscientes y actúen en virtud de estos flúidos tan poco conocidos todavía por las ciencias. Esta fuerza posee infinidad de atributos y propiedades en su mayor parte ignoradas de los físicos. 2.º Los fenómenos de magia natural, presenciados en Siam, India, Egipto y otros países de Oriente, no tienen nada de común con la prestidigitación, pues los primeros son efecto de fuerzas naturales ocultas, y la segunda es artificio ilusionante obtenido por medio de hábiles manipulaciones en connivencia con otras personas247. Los taumaturgos de toda época obraban prodigios por estar familiarizados con las ondulaciones imponderables en sus efectos, pero perfectamente tangibles, de la luz astral, cuyas corrientes guiaban con la fuerza de su voluntad. Los prodigios tenían doble carácter físico y psíquico, con sus correspondientes efectos materiales y mentales. Estos últimos son de índole análoga a los producidos por Mesmer y sus sucesores, entre quienes se cuentan en nuestros días dos hombres de no común cultura, Du Potet y Regazzoni, cuyas maravillosas facultades les dieron bien atestiguada nombradía en Francia y otros países. El hipnotismo es la más importante modalidad de la magia, cuyos efectos tienen por causa el agente universal propio de las obras mágicas que en todo tiempo se denominaron milagros. Los antiguos llamaron caos a este agente; Platón y los pitagóricos el alma del mundo, y según los indos la Divinidad en forma de éter penetra todas las cosas. Es un flúido invisible, y sin embargo, sumamente tangible. A este universal Proteo, a que De Mírville llama burlonamente el omnipotente nebuloso, lo denominaron los teurgos
247 Por lo menos en este punto estamos en terreno firme, pues el testimonio de Crookes corrobora nuestras aserciones. Dice en su obra: Espiritismo fenoménico: “Los centenares de hechos que estoy en disposición de atestiguar y cuyo remedo por artificios mecánicos desafiaría la habilidad y destreza de un Houdin, un Bosco o un Anderson, ocurrieron en m propia casa, a horas fijadas por mi mismo y en circunstancias que imposibilitaban absolutamente el empleo del más sencillo instrumento.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I
fuego viviente , espíritu de luz y magnes, cuya denominación denota sus propiedades magnéticas y naturaleza mágica, porque, como dice uno de nuestros adversarios, màgoç y màgnhç son dos ramas de un mismo tronco que dan iguales frutos. Para averiguar la etimología de la palabra magnetismo, hemos de remontarnos a época inconcebiblemente remota. Muchos creen que la piedra imán deriva su nombre del de la ciudad de Magnesia, en Tesalia, donde abunda en extremo; pero diputamos por única acertada la opinión de los herméticos. La palabra mago se deriva del sánscrito mahaji, que significa grande o sabio, el ungido con la sabiduría divina. A este propósito dice Dunlap: “Eumolpo es el mítico fundador de los eumólpidos o sacerdotes que atribuían su saber a la inteligencia divina”249. Las cosmogonías de los diversos pueblos identificaban el alma árquea universal con la mente del Demiurgos, la Sophía de los agnósticos o el Espíritu Santo en su aspecto fenoménico; y como los magos derivaban su nombre de este principio, se llamó a la piedra imán magnes, en honor de los que primeramente descubrieron sus maravillosas propiedades. Los templos de los magos abundaban en todas partes y entre ellos había algunos dedicados a Hércules250, por cual razón se le dió a la piedra imán el nombre de magnesiana o heráclea, cuando se supo que los sacerdotes la empleaban en sus operaciones terapéuticas y mágicas. Sobre este particular dice Sócrates: “Eurípides la denomina piedra magnesiana, pero el vulgo la llama heráclea”251. De modo que los magos dieron nombre a la comarca tesaloniense de Magnesia y a la piedra imán que allí abundaba y no al contrario. Plinio dice que los sacerdotes romanos magnetizaban el anillo nupcial antes de la ceremonia. Los historiadores paganos guardan cuidadoso silencio acerca de los misterios mágicos, y Pausanias declara que en sueños le conminaron a no revelar los sagrados ritos del templo de Demetrio y Perséfona en Atenas252. La ciencia moderna no ha tenido más remedio que admitir el magnetismo animal después de negarlo durante mucho tiempo; pero aunque nadie lo pone en duda como propiedad del organismo animal, todavía lo combaten las Academias más encarnizadamente que nunca, en cuanto a su secreta influencia psicológica. Es
248 Esta denominación nos descubre el significado de la enigmática frase del Zendavesta que dice: “por el fuego se sabe lo futuro y se adquiere ciencia y elocuencia” pues, en efecto, da extraordinaria facilidad de palabra a las personas muy receptivas. 249 Misterios de Musah, III. 250 A Hércules se le llamaba rey de los musianos (Schwab, II–44) y musiana era la fiesta del “espíritu y la materia” simbolizados por Adonis y Venus, Baco y Ceres. ( Dunlap, Misterio de Adonis, 95). Dice Dunlap que Juliano y Anthon identificaban a Esculapio “el Salvador de todas las cosas” con Phtha (Mente creadora, sabiduría divina), Apolo, Baal, Adonis y Hércules. Phtha es el “Anima Mundi” de Platón, el Espíritu santo de los egipcios y la luz astral de los cabalistas. Sin embargo, Michelet opina que el Heracles griego era el adversario de las orgías báquicas con sus consiguientes sacrificios humanos. 251 Platón. – “Ion” ( Burgess), tomo IV, 294. 252 Atica, I, XIV.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I deplorablemente asombroso que las ciencias experimentales no acierten a dar una hipótesis razonable sobre la potencia magnética. Diariamente aparecen pruebas de que esta modalidad energética intervenía en los misterios teúrgicos y por su influencia se explican fácilmente las secretas facultades de los taumaturgos para realizar tantos prodigios. De esta índole fueron los dones otorgados por Jesús a sus discípulos, pues en el momento del milagro sentía el Nazareno una fuerza dimanante de él. En su
diálogo con Theages , habla Sócrates de su daimon o dios familiar y de la facultad que poseía de transmitir o retener los conocimientos y virtudes de modo que las gentes de su trato recibiesen o no beneficio de su compañía, y al efecto cita el siguiente ejemplo, para corroborar sus palabras, con estas otras puestas en boca de Arístides: “He de declararte, Sócrates, una cosa increíble, pero que por los dioses te aseguro cierta. Allego mucho beneficio cuando estoy contigo en la misma casa; y el beneficio es todavía mayor si estamos en el mismo aposento y todavía más si te veo a mi lado, pero sube de punto cuando me pongo en toque contigo”. Este es el moderno magnetismo é hipnotismo de Du Potet y otros experimentadores, que luego de someter al sujeto a su influencia fluídica pueden transmitirle el pensamiento desde cualquier distancia y moverle irresistiblemente a obedecer sus mandatos mentales. Sin embargo, los antiguos filósofos conocían mucho mejor esta energía psíquica, según se infiere de los informes bebidos sobre el particular en las primitivas fuentes. Pitágoras enseñaba que la Menté divina está difundida é infundida en todas las cosas, de modo que por su universalidad cabe transportarla de un objeto a otro y servir de instrumento a la voluntad para formar todas las cosas. Según Platón la Mente divina o Nous es el Kurios de los griegos. A este propósito, dice: “Kurios
simboliza la pura y simple naturaleza de la mente, la sabiduría” . Así tenemos que Kurios es Mercurio o sabiduría divina y Mercurio es el Sol255, de quien Thot o Hermes recibió la sabiduría transmitida al mundo por mediación de sus obras. Hércules es también el Sol, considerado como depósito celeste del magnetismo universal256 ó, mejor dicho, Hércules es la luz magnética que transmitida a través del “ojo abierto en los cielos” penetra en las regiones de nuestro planeta para convertirse en el Creador. El valeroso titán Hércules ha de sufrir doce pruebas. Se le llama “Padre de todas las
253 Platón. – “Theages”. Cicerón traduce la palabra daimónion por quid divinum, algo divino y no personal. 254 Cratilo, 79. 255 Arnobio, VI. XII. 256 Según veremos en los capítulos siguientes, los antiguos no consideraban el sol como directo manantial de luz y calor, sino tan sólo como agente transmisor de la luz. Por esta razón los egipcios le llamaban “el ojo de Osiris”, o sea del Logos, del unigénito o luz manifestada al mundo, la Mente del Absoluto. Esta luz nos da a conocer el demiurgo, el Creador de nuestro planeta y de cuantas cosas contiene. Los dioses solares o Logos no tienen nada que ver con el invisible y desconocido universo diseminado por el espacio. Los “Libros de Hermes” expresan claramente este concepto.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I 257 258 cosas” “el nacido por sí mismo” (autophues) . El diablo Tifón mata a Hércules,
identificado en este caso con Osiris, padre y hermano de Horus . Se le da el epíteto de Invicto cuando desciende al Hades (jardín subterráneo) y después de arrancar las
“manzanas de oro” del “árbol de la vida”, mata al dragón . El rudo poder titánico, bajo el que se encubre el dios solar, se opone en forma de materia ciega al divino y magnético espíritu que propende a la armonía de la naturaleza. Los dioses solares simbolizados en el sol visible son los creadores de la naturaleza física, pues la naturaleza espiritual es obra del Supremo Dios, del oculto y céntrico Sol espiritual, por mediación de su Demiurgo, la Mente divina de Platón, la Sabiduría divina de Hermes Trismegisto261, la sabiduría dimanante de Ulom o Kronos. Según dice
Anthon , en los Misterios de Samotracia, después de la distribución del fuego puro, empezaba una nueva vida. Este era el nuevo nacimiento a que Jesús aludía en su plática con Nicodemo. Y sobre lo mismo, dice Platón: “Iniciaos en el más bendito misterio y sed puros… para llegar a ser justos y santos con sabiduría”263. A lo cual añade el Evangelista: “Y dichas estas palabras, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu
Santo” . Este simple acto de la voluntad bastaba para transmitir el don de profecía en su más alta modalidad, si tanto el iniciador como el iniciado eran dignos de ello. A este propósito dice el reverendo Gross: “Sería tan injusto como antifilosófico menospreciar este don, cual si en su presente modalidad fuese corrompido retoño o consumida reliquia de una época de ignorante superstición. En todo tiempo intentó el hombre levantar el velo que oculta a sus ojos lo futuro y, por lo tanto, siempre se tuvo la profecía por don concedido por Dios a la mente humana… Zwinglio, el reformador suizo, daba por fundamento a su fe en la providencia del Ser Supremo, la cosmopolita enseñanza de que el Espíritu Santo inspiraba también a la más digna porción del mundo pagano. Admitida esta verdad, no es posible suponer que los paganos dignos de él no pudieran recibir el don de profecía” 265.
257 Hermann, Himnos órficos , XII. – Dunlap. Misterios de Musak, 91. 258 Movers, 525. – Dunlap, Misterios de Adonis, 94. 259 Conviene tener en cuenta que al imán se le llamaba “hueso de Horus” y al hierro “hueso de Tifón”. 260 Preller, II, 153. – Este es el origen del dogma cristiano de la bajada de Cristo a los infiernos. 261 Este simbolismo explica admirablemente el grosero politeísmo de las masas y el refinado y filosófico concepto de la unidad de Dios, que se enseñaba tan sólo en los santuarios de los templos llamados paganos. 262 Cabeiria. 263 Fedro. – Traducción de Cary. 264 San Juan, XX, 22. 265 Religión pagana, 104.
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