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Capítulo 4 de 51
Ante El Velo — parte 3 de 6
Isis Sem o Véu
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I Estas doctrinas, estudiadas analógicamente y por correspondencia, condujeron paso a paso a los antiguos, así como a los modernos filaleteos, a la comprensión de los más grandes misterios. Al borde del negro abismo que separa el mundo espiritual del material, está la ciencia moderna con los ojos cerrados y la cabeza vuelta hacia atrás, pareciéndole infranqueable y sin fondo, aunque tiene en la mano una antorcha que con sólo bajarla a sus profundidades, la sacaría de su error. Pero el tenaz estudiante de filosofía hermética ha tendido un puente a través del abismo. En sus Fragmentos de Ciencia, Tyndall confiesa tristemente: “Si me preguntan si la ciencia ha resuelto, o si es probable que en nuestros días resuelva el problema del universo, dudo al responder.” Y cuando impulsado por un pensamiento posterior, se rectifica después, asegura que la prueba experimental le ha conducido a descubrir en la vilmente calumniada materia, la esperanza y la potencia de los atributos de la vida. Sería tan difícil para Tyndall dar una prueba plena é irrefutable de lo que asegura, como lo hubiera sido para Job clavar un anzuelo en el hocico del leviatán. Pocas palabras bastarán para evitar al lector la confusión dimanante del uso frecuente de ciertos términos en sentido diverso del acostumbrado. Deseamos no dar lugar a error ni falsedad. La Magia puede tener para unos lectores una significación y distinta para otros. Nosotros le daremos la significación que tiene para los sabios y prácticos orientales, y lo mismo haremos respecto de las palabras ciencia hermética, ocultismo, hierofante, adepto, brujo, etc., que por otra parte son de fácil comprensión. Aunque las diferencias entre los términos sean frecuentemente insignificantes, conviene saber su significado, que vamos a dar por orden alfabético. AKÂSA. – Literalmente en sánscrito significa firmamento; pero en su místico sentido, significa el cielo invisible, ó, como dicen los brahmanes en el sacrificio del Soma (Gyotishtoma Agnishtoma), el dios Akâsa, o dios Firmamento. De los Vedas se infiere que los indos de cincuenta siglos atrás le atribuían las mismas propiedades que los lamas tibetanos de hoy, quienes le consideran como fuente de vida, depósito de toda energía y propulsor de todo cambio en la materia. En estado latente, coincide el Akâsa con nuestra idea del éter universal; en estado de actividad, es el Dios omnipotente y director de todo. En los sacrificios y misterios brahmánicos desempeña el papel de Sadasya, o presidente de los mágicos efectos de las ceremonias religiosas, y tiene su sacerdote propio (Hotar) que toma su nombre. Los sacerdotes de la India y otros países eran antiguamente representantes en la tierra de distintos dioses, y cada uno de ellos tomaba el nombre de la divinidad en cuyo nombre obraba. El Akâsa es indispensable agente de toda krityâ ú operación mágica, ya religiosa, ya profana. La expresión brahmánica “excitar el Brahmâ” (Brahmâ jinvati), significa despertar el poder latente en el fondo de las operaciones mágicas, pues los sacrificios védicos son magia ceremonial. Este poder es el Akâsa o electricidad oculta, el alkahest de los alquimistas o disolvente universal, la misma anima mundi, como luz astral. En el
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I momento del sacrificio está embebida en el espíritu de Brahmâ y mientras aquel se lleva a cabo es el mismo Brahmâ. Este es evidentemente el origen del dogma cristiano de la transubstanciación. En lo que se refiere a los efectos generales del Akâsa, el autor de una de las obras más modernas de filosofía oculta: Arte Mágico, da por vez primera una muy inteligible é interesante explicación del Akâsa, en conexión con los fenómenos atribuidos a su influencia por fakires y lamas. ALMA.– Es el nephesh de la Biblia; el principio vital, el soplo de vida que todos los animales, incluso los infusorios, comparten con el hombre. En las traducciones de la Biblia se interpreta indistintamente por vida, sangre y alma. El texto original del Génesis dice: “No matemos su nephesh”28. La Vulgata lo traduce por: “No le matemos”. Así en los demás pasajes. ALQUIMISTAS.– De Al y Chemi, el fuego o dios Kham de que tomó nombre el Egipto. Los rosacruces medioevales como Roberto Fludd, Paracelso, Tomás Vaughan (Eugenio Filaleteo), Van–Helmont y otros, fueron alquimistas que buscaban el espíritu oculto en la materia inorgánica. Muchos han acusado a los alquimistas de charlatanería y presunción; pero no cabe tratar de impostores y mucho menos de insensatos a hombres como Rogerio Bacon, Agrippa, Enrique Kunrath, y el árabe Geber, el primero que reveló en Europa algunos secretos químicos. Los sabios de hoy reedifican las ciencias físicas sobre la base de la teoría atómica de Demócrito, restablecida por John Dalton, sin recordar que Demócrito de Abdera era alquimista de talento bastante para profundizar los secretos de la naturaleza y llegar a ser filósofo hermético. Olaus Borrichias dice que el origen de la Alquimia se pierde en remotísimos tiempos. ANTROPOLOGÍA.– La ciencia del hombre, subdividida en: Fisiología, que descubre los misterios de los órganos, y su funcionamiento en el hombre, animales y plantas. Psicología, que estudia el alma como entidad distinta del espíritu, en sus relaciones con el espíritu y con el cuerpo. La ciencia moderna relaciona generalmente el alma con las condiciones del sistema nervioso, sin atender a su esencia y naturaleza psíquica. Los médicos llaman a la Psicología ciencia de la locura, y, en las escuelas de medicina dan el nombre de lunática a la cátedra de esta ciencia. CALDEOS o kasdimos.– Al principio una tribu y después una casta de sabios cabalistas. Eran los sabios y magos de Babilonia, astrólogos y adivinos. El famoso Hillel, precursor de Jesús en filosofía y ética, era caldeo. Frank, en su Kabbala, hace notar la estrecha semejanza de la “doctrina secreta” del Avesta, con la metafísica religiosa de los caldeos.
28 XXXVII, 21.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I DACTYLOS (daktulos, dedo).– Nombre dado a los sacerdotes consagrados al culto de Kybelê (Cibeles). Algunos arqueólogos derivan este nombre de dàctuloç, dedo, porque los dactylos eran diez, como los dedos de las manos, pero no consideramos correcta esta hipótesis. DEMIURGOS o Demiurgo.– Artífice; el Poder Supremo que ha construido el universo. Los francmasones derivan de esta palabra su frase de “Gran Arquitecto”. El magistrado principal de algunas ciudades griegas llevaba este título. DEMONIOS.– Nombre dado en los pueblos antiguos, y especialmente por los filósofos alejandrinos, a toda clase de espíritus, buenos y malos, humanos o de otra naturaleza. Con frecuencia este nombre es sinónimo de dioses o ángeles; pero algunos filósofos distinguen entre las diversas clases. DERVICHES, o “encantadores danzantes”.– Aparte de la austeridad de vida y de las prácticas de oración y meditación, los santones mahometanos se parecen muy poco a los fakires indos. Estos pueden llegar a ser sannyâsis o santos mendicantes; los primeros jamás irán más allá de las fases secundarias de las manifestaciones ocultas. El derviche puede ser también potente hipnotizador, pero jamás se someterá voluntariamente a las abominables y casi increíbles mortificaciones que el fakir se inflige con creciente avidez hasta morir entre lentos y crueles tormentos. Las más horribles operaciones, como desollarse vivo, cortarse los dedos de pies y manos, amputarse las piernas, sacarse los ojos, enterrarse hasta el cuello y pasar así muchos meses, son para ellos juegos de niños. Uno de los tormentos más frecuentes es el tshiddy–parvâday 29. Consiste en suspender al fakir de uno de los brazos movibles de una especie de horca que suele verse en las cercanías de los templos. En el extremo de cada uno de estos brazos, hay una polea a la que está arrollada una cuerda con un garfio de hierro pendiente, que se clava en la desnuda espalda del fakir, cuya sangre inunda el suelo, y levantado en alto se le hace girar alrededor de la horca. Desde el primer momento de tan cruel operación, hasta que por su propio peso el cuerpo cede rasgado por el garfio y cae sobre las cabezas de la multitud ni un solo músculo del rostro del fakir se contrae en lo más mínimo y queda tan tranquilo, grave y reposado como si saliera de un refrigerante baño. El fakir se goza en despreciar los mayores tormentos, porque está convencido de que cuanto más mortifique su cuerpo material, más brillante y santo será su cuerpo espiritual. El derviche no es capaz de infligirse tales torturas. DIOSES PAGANOS.– El vulgo confunde lastimosamente los dioses con los ídolos del paganismo. Sin embargo, el verdadero concepto expresado en la palabra dioses, nada tiene de objetivo ni antropomórfico, pues o bien se refiere a las entidades planetarias y a los espíritus desencarnados de hombres puros, o bien representa para los iniciados de todas las religiones y escuelas la manifestación visible de una potestad ordinariamente
29 O más comúnmente, chârkh pûjâ.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I invisible. Cada una de estas ocultas potestades tenía por símbolo el dios bajo cuyo nombre se la invocaba, de suerte que los múltiples dioses de los panteones indio, griego y egipcio son sencillamente representaciones de las potestades invisibles del universo. Cuando en los oficios religiosos invoca el brahmán a la diosa Aditya, representación femenina del sol, actualiza la potencia del espíritu residente en el sol mediante la palabra de poder (Vâch) contenida en el mantra empleado en la invocación. Las potestades espirituales son los hotares o vicarios del supremo Ser, mientras que a su vez el brahmán es, en el momento de oficiar, el vicario o embajador en la tierra de la invocada potestad celestial. DRUIDAS.– Casta sacerdotal que floreció en las Galias y Gran Bretaña. ESENIOS.– De asa, el que sana. Secta de judíos que, según Plinio, vivieron cerca del mar Muerto per millia sœculorum, durante miles de siglos. Han supuesto algunos si serían fariseos ultrarradicales, y otros, lo que parece más cierto, los tienen por descendientes de los benim–nabim de la Biblia, o sean los kenitas y nazaritas. Tenían muchas ideas y prácticas budistas, y es digno de mención que los sacerdotes de la Gran Madre en Éfeso, la Diana–Bhavani de múltiples pechos, llevaban también este nombre. Eusebio y De Quincey dicen que eran los cristianos primitivos y esto es muy probable. El título de hermano, usado en la Iglesia primitiva, es de origen esenio. Constituían una comunidad o koinobión análoga a la de los primeros conventos. Conviene advertir que únicamente los saduceos o zadokitas, la casta sacerdotal y sus partidarios, perseguían a los cristianos, pues los fariseos eran por lo general indulgentes y con frecuencia se declaraban a favor de aquéllos. Jaime el justo fué fariseo hasta su muerte; pero Pablo, o Aher, fué tenido por hereje. ESPÍRITU.– Mucha confusión ha producido la discrepancia de los escritores en el empleo de esta palabra, que por regla general se considera sinónima de alma, sin que los lexicógrafos se preocupen de separar su respectiva acepción. Esto es consecuencia natural de la ignorancia corriente, y de haber desdeñado la distinción adoptada por los antiguos. Más adelante dilucidaremos la importantísima diferencia entre espíritu y alma. Baste decir, por ahora, que el espíritu es el nous de Platón, el principio inmortal, inmaterial, purísimo y divino del hombre, el coronamiento de la triada humana. ESPÍRITUS ELEMENTALES.– Criaturas que evolucionan en los cuatro reinos elementales de: tierra, aire, fuego y agua. Los cabalistas los llaman respectivamente: gnomos, sílfides, salamandras y ondinas. Podemos llamarlos fuerzas de la naturaleza, como agentes serviles de la ley general, y también suelen valerse de ellos los espíritus desencarnados, ya puros o impuros, los Adeptos encarnados, ya blancos, ya negros,
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I para producir los fenómenos que deseen. Los espíritus elementales nunca llegan a ser
hombres . Bajo la denominación general de hadas y duendes, los espíritus de los elementos aparecen en los mitos, fábulas, tradiciones y poesías de todas las naciones antiguas y modernas. Sus nombres son muchísimos: peris, devas, dijinos, silvanos, sátiros, faunos, elfos, enanos, trasgos, espectros, sombras, duendes, ondinas, salamandras, damas blancas, etc. Han sido vistos, temidos, bendecidos, exorcizados é invocados en todo el mundo y en toda época. ¿Será posible que estuvieran alucinados cuántos los vieron? Los elementales son los principales agentes de los espíritus desencarnados, y aunque nunca aparecen en las sesiones, producen todos los fenómenos objetivos. ESPÍRITUS ELEMENTARIOS. – Propiamente hablando, son las almas desencarnadas de los depravados que poco antes de la muerte se separaron de su divino espíritu y no pueden aspirar a la inmortalidad. Eliphas Levi y otros cabalistas, apenas distinguen entre los espíritus elementarios que fueron hombres, y los demás seres que pueblan los elementos y son fuerzas ciegas de la naturaleza. Una vez separadas del cuerpo estas almas (también llamadas cuerpos astrales) de personas materializadas, quedan irresistiblemente atraídas a la tierra, donde experimentan una vida temporal y finita en las condiciones que más armonizan con su naturaleza inferior; y como durante la vida no cultivaron su espiritualidad, sino que la subordinaron a lo material y grosero, son incapaces de seguir el elevado camino del ser puro y desencarnado que se aleja de la sofocante y mefítica atmósfera de la tierra. Después de un período de tiempo más o menos largo, estas almas materiales empiezan a desintegrarse, hasta que, a semejanza de la niebla, se disuelven, átomo por átomo, en los elementos circundantes. ETROBACIA. – Nombre griego, que significa pasear o levantar en el aire los espiritistas modernos la llaman levitación. Puede ser consciente o inconsciente. En el primer caso es magia; en el segundo, desequilibrio, enfermedad o un poder cuya significación se dilucida en pocas palabras. En un manuscrito siriaco, traducido por Malchus, alquimista del siglo XV, se lee una explicación simbólica de la etrobacia con respecto a Simón el Mago. Dice así:
30 A las personas que creen en la clarividencia, pero no en los espíritus de la naturaleza, sino tan sólo en los espíritus humanos desencarnados, les interesarán las observaciones de una clarividente publicadas en Londres Espiritista de 29 Junio 1877. A venir una tempestad, vió la vidente “un espíritu luminoso que salía de una negra nube y pasaba rápido y deslumbrante al través del cielo, acompañado pocos minutos después por una línea diagonal de espíritus obscuros en las nubes”. Estos son los Marutes de los “Vedas”. ( Véase “Rig–Veda Samhita” de Max Muller.) La conocida conferenciante, escritora y vidente, Mrs. Emma Hardinge Britten, ha publicado relaciones de sus frecuentes experiencias con los espíritus elementales.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I “Simón, con el rostro en tierra, murmuró: “¡Oh madre Tierra, ruégote me concedas algo de tu aliento, y yo te daré el mío! ¡Suéltame, oh madre, y llevaré tus palabras a las estrellas y fielmente volveré después a ti!” Y la tierra, vigorizando sin detrimento su condición, envió a su genio a infundir algo de su aliento en Simón, mientras él respiraba en ella; y las estrellas se regocijaron a la vista del Potente.” Para comprender esto, es preciso recordar que las electricidades del mismo signo se repelen y las de signo contrario se atraen. “El más elemental conocimiento de la química”, dice el profesor Crooke,“nos enseña que mientras los cuerpos de opuesta naturaleza se combinan enérgicamente, apenas hay afinidad entre dos metales o dos metaloides de propiedades análogas.” La tierra es un cuerpo magnético o un gran imán, como afirmó ya Paracelso hace 300 años. Está cargada de electricidad positiva, que genera continua y espontáneamente en su centro de movimiento. Los cuerpos humanos y todos los objetos materiales están cargados de electricidad negativa, lo cual equivale a decir que los cuerpos orgánicos e inorgánicos generan y se cargan constante é involuntariamente por sí mismos de electricidad contraria a la de la tierra. Ahora bien: ¿qué es el peso? Sencillamente la atracción de la tierra. “Sin la atracción de la tierra nada pesarían nuestros cuerpos”, dice
el profesor Stewart , “y si pesáramos doble, experimentaríamos doble atracción”. ¿Cómo podemos librarnos de esta atracción? Según la ley antes enunciada, la atracción de nuestro planeta retiene a los cuerpos en la superficie terrestre; pero ¿cómo explicar que la ley de gravitación haya sido infringida muchas veces por levitaciones de personas y de objetos inanimados? La condición de nuestro sistema fisiológico, al decir de los filósofos teúrgicos, depende en gran parte de nuestra voluntad, que bien regulada puede operar entre otros “milagros” el cambio de polaridad eléctrica, de negativa en positiva, de modo que el imán–tierra repela el objeto o cuerpo y no ejerza la gravedad acción ninguna. Será entonces tan natural para el hombre lanzarse al espacio, hasta que la fuerza repulsiva pierda su eficacia, como antes permanecer sobre la tierra. La elevación de su vuelo dependerá de la mayor o menor habilidad en cargar su cuerpo de electricidad positiva. Obtenido este dominio sobre las fuerzas físicas, la levitación es cosa tan sencilla como el respirar. El estudio de las enfermedades nerviosas ha demostrado que, tanto en el sonambulismo ordinario, como en el hipnótico, parece disminuir el peso del cuerpo. El profesor Perty cita el caso del sonámbulo Kochler, que flotaba sobre el agua. La vidente de Provorst no podía permanecer sentada en la bañera, porque sobrenadaba en el agua del baño. Dice además que Ana Fleiser, enferma de epilepsia, se mantenía con frecuencia en el aire, según la vió varias veces el superintendente del hospital, y en otra ocasión se levantó hasta más de dos metros por encima de su cama, en presencia de testigos fidedignos, entre los cuales había dos eclesiásticos. En su Historia de las
31 “El sol y la tierra”
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