[user_registration_my_account]
Capítulo 38 de 51
Capítulo Vi — parte 6 de 6
Isis Sem o Véu
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I propia suerte, cuando el médium y la entidad espírita se comunican a través de un mismo agente, inferimos que hay allí una inteligencia en actuación, pues así como el aire es necesario para la transmisión del sonido, así también se necesitan corrientes etéreas o de luz astral, inteligentemente dirigidas, para la producción de los fenómenos psíquicos. En el vacío pneumático no podrían los interlocutores comunicarse sus pensamientos de viva voz, porque allí no hay aire que vibre. Análogamente tampoco podrá producirse manifestación alguna cuando un experto y potente hipnotizador haga el vacío psíquico en torno del médium, a no ser que otra inteligente voluntad, más poderosa todavía, venza la inercia astral establecida por el hipnotizador. Los antiguos acertaron a distinguir entre la actuación ciega y la actuación inteligente de una misma fuerza. Plutarco, sacerdote de Apolo, insinúa la dual modalidad del flúido oracular (gas subterráneo mezclado con substancias intoxicantes de propiedades magnéticas), en el siguiente apóstrofe: “¿Quién eres tú? Sin que Dios te hubiese creado y puesto en vigor; sin el espíritu que por orden de Dios te rige y gobierna, serías impotente. Nada
podrías hacer porque por ti mismo eres vano soplo” . Así también, sin la inteligencia dominante fuera vano soplo la fuerza psíquica. Afirma Aristóteles, que las emanaciones astrales del interior de la tierra son causa suficiente para vivificar por intususcepción plantas y animales. A este mismo propósito, movido Cicerón de justa cólera contra los escépticos de su tiempo, les redarguye diciendo: “Hay algo más divino que las exhalaciones de la tierra que conmueven el alma humana hasta el punto de consentirle la predicción del porvenir. ¿Podrá la mano del tiempo desvanecer tal virtud? ¿Creéis que os hablo de algún vino exquisito o de algún
manjar sabroso”? No creemos que los modernos investigadores presuman de más sabios que Cicerón y aseguren que se ha desvanecido la fuerza eterna y agotado las fuentes de la profecía. Según parece, los profetas de la antigüedad explayaban su inspirada sensibilidad por el directo efluvio de la emanación astral, o bien por una especie de flujo húmedo que surgía de la tierra, con el que se daba a entender la materia astral de que en esta luz forman las almas su temporánea envoltura. El mismo concepto expresa Cornelio Agripa cuando dice que los fantasmas son de naturaleza vaporosa y húmeda: “in spirito
turbido humidoque” . Hay dos linajes de profecía: la consciente, propia de los magos, capaces de ver en la luz astral, y la inconsciente, debida a la inspiración. A esta segunda clase pertenecen los profetas bíblicos y los mediumnímicos. Sobre el particular dice Platón: “Ningún hombre
369 Lucano. – Farsalia, libro V. 370 De la Adivinación, I. 371 Filosofía oculta, 355.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I tiene inspiración profética cuando está en sus propios sentidos, sino que es necesario para ello que su mente se halle poseída por algún espíritu… Hay quien presume de profeta y no es más que repetidor, por lo que de ningún modo se le debe llamar
profeta, sino transmisor de visiones y profecías” . Insistiendo en sus argumentos, dice Cox: “Los más ardientes espiritistas admiten la fuerza psíquica bajo la impropia denominación de magnetismo (con el cual no tiene analogía alguna), porque afirman que los espíritus de los difuntos sólo pueden realizar los actos que se atribuyen valiéndose del magnetismo (fuerza psíquica) del médium”373. Con otra mala inteligencia tropezamos aquí al dar nombres distintos a la misma energía. Si hasta el siglo XVIII no formaron cuerpo de ciencia los estudios sobre la electricidad, ¿diremos que esta energía no existió antes de entonces, cuando bien pudiera demostrarse que ya la conocieron los hebreos? Pues de la propia suerte han sido siempre idénticos el magnetismo y la electricidad, por más que las ciencias experimentales no advirtieran esta identidad hasta el año 1819. Si una barra de acero puede imanarse por la acción de una corriente eléctrica, cabe admitir también que en las sesiones espiritistas es él médium el conductor de una corriente, de modo que la inteligencia directora de la fuerza psíquica determina flujos eléctricos en las ondas etéreas, y valiéndose del médium, como conductor, actualiza el magnetismo latente en la atmósfera del salón de sesiones. La palabra magnetismo es tan propia como otra cualquiera, mientras la ciencia descubre algo más que un agente hipotético dotado de propiedades problemáticas. A este propósito dice Cox: “La diferencia entre los partidarios de la fuerza psíquica y los espiritistas, consiste en que para nosotros no hay todavía suficiente prueba de un agente director distinto de la inteligencia del médium, ni hay tampoco prueba alguna
de la actuación de los espíritus de los muertos” . De completo acuerdo estamos con Cox en cuanto a la falta de pruebas de la intervención de los espíritus de los muertos, pero en lo que al otro extremo atañe no deja de ser extraña la negativa desde el momento en que abogan por la contraria un caudal de hechos, según se infiere de las siguientes palabras de Crookes: “En mis notas hallo tal superabundancia de pruebas y un sin fin de testimonios tan aplastantes, que podría llenar con ellos varios números de la revista trimestral”375. Pero veamos alguna de esas pruebas abrumadoras: 1.º El movimiento de cuerpos muy pesados, sin contacto ni esfuerzo mecánico.
372 Timeo. – II, 563. 373 Crookes. – Investigaciones, 101. 374 Crookes. – Investigaciones, 101. 375 Crookes. – Investigaciones, 83.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I 2.º La percusión y otros sonidos. 3.º Alteración del peso de los cuerpos. 4.º Movimiento de los cuerpos pesados a distancia del médium. 5.º Levitación de muebles sin contacto.
6.º Levitación de personas . 7.º Apariciones luminosas377. 8.º Aparición de manos luminosas o visibles a la luz astral. 9.º Escritura directa por manos luminosas, aisladas y movidas inteligentemente.
I0.º Apariciones y figuras espectrales . Todos estos fenómenos presenció y comprobó Crookes en su propia casa, con la suficiente escrupulosidad de observación para dar cuenta de ellos a la Sociedad Real de Londres, sin que el resultado correspondiera a sus convicciones, según confiesa en la citada obra. Además de los fenómenos enumerados, refiere Crookes otros especiales en que le parece advertir la intervención de una inteligencia externa. Dice a este propósito: “He visto a la médium, señorita Fox, dar una comunicación escrita y simultáneamente otra por golpes alfabéticos, mientras conversaba con un tercero sobre asuntos del todo distintos de los anteriores… En otra sesión en que el médium era Home, estando la sala a toda luz, atravesó por el aire una regla de escritorio que se vino hacia mí derecha para darme una comunicación. Iba yo
376 A este propósito, decía en 1854 el eminente físico Foucault, miembro del Instituto y adversario de Gasparín : “Me horrorizaría si alguna vez pudiera mover ni una brizna de paja por la sola acción de mi voluntad”. Ciertamente son pesimistas estas palabras. Por la misma época escribía el astrónomo Babinet en un artículo de la Revista de Ambos Mundos: “La levitación de un cuerpo sin contacto es tan imposible como el movimiento continuo, pues si tal sucediera se desquiciaría el mundo”. Afortunadamente no hay indicio alguno de tan espantoso cataclismo, a pesar de que la levitación es un fenómeno de incontrovertible realidad. 377 Sobre esta particular, dice Crookes en su ya referida obra: “En rigurosas condiciones de observación, he visto un cuerpo luminoso del tamaño y forma de un huevo de pava, que después de flotar silenciosamente por la habitación hasta una altura donde nadie podía llegar, ni aún alargando el brazo de puntillas, fue cayendo suavemente al suelo. Duró el fenómeno más de diez minutos y antes de desvanecerse golpeó tres veces la mesa, con ruido semejante al de un cuerpo duro”. Parece que este ovoide era de la misma índole del meteoro de Babinet, citado entre otros fenómenos naturales en las obras de Arago. 378 Cita Crookes un caso de éstos en que la forma espectral apareció en un ángulo de la estancia y dio vueltas por toda ella tocando un acordeón que había cogido al paso. Entretanto estuvo el médium Home a la vista de los circunstantes.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I pronunciando una tras otra las letras del alfabeto y al llegar a la necesaria para componer la palabra, me golpeaba la regla en la mano sin que el médium pudiera moverla, pues se hallaba a bastante distancia. Entonces pregunté si la misma regla podría golpearme la mano para dar la comunicación según el alfabeto Morse, y en efecto, así lo hizo, con la particularidad de que nadie había allí que conociese el alfabeto Morse y aun yo no lo dominaba por completo. Esto me convenció de que forzosamente daba la comunicación un experto manipulador del aparato Morse, quienquiera que fuese… Poco después, en mi propio aposento y a plena luz, manifesté el deseo de que la misma regla diese otra comunicación. Había sobre la mesa un lápiz, una regla de madera y varias hojas de papel. De pronto, se mueve el lápiz a saltos inseguros hacia el papel y cae sobre éste. Nuevamente vuelve a levantarse y a caer por tres veces, hasta que la regla de madera se levantó unos cuantos centímetros sobre la mesa y se movió hacia el lápiz, que entonces se levantó de nuevo y advertí que regla y lápiz en recíproco apoyo se esforzaban en escribir sobre el papel sin conseguirlo; pero tras dos infructuosas tentativas, observé que la regla regresaba a su sitio y el lápiz caía sobre la mesa. Acto continuo recibí una comunicación alfabética que decía: “Hemos intentado hacer lo que pedíais, pero se nos han agotado las fuerzas”. El plural hemos se refería evidentemente a los aliados esfuerzos inteligentes del lápiz y la regla, de lo que se infiere la intervención de dos fuerzas psíquicas.” En este caso, nada denota que el agente director fuese la inteligencia del médium, antes al contrario, hay indicios de que espíritus de difuntos, o entidades inteligentes é invisibles, movían la regla y el lápiz. Ciertamente que tan impropio es llamar magnetismo como fuerza psíquica a la causa de este fenómeno, pero es más aplicable la primera denominación, porque los fenómenos del magnetismo o hipnotismo trascendental son de la misma índole que los espíritas. El círculo encantado del barón Du Potet y de Regazzoni está tan en pugna con la fisiología, como la levitación de objetos sin contacto pueda estarlo con la mecánica. En el círculo encantado, los experimentadores, entre los cuales había algunos académicos, no pudieron atravesar la curva trazada con yeso en el pavimento por el barón Du Potet; y un general ruso, famoso por su escepticismo, que quiso atravesarla, cayó presa de violentas convulsiones. Este fenómeno es análogo al de la mesa de poco peso que no pueden levantar varios hombres fornidos, y antes la rompen con sus esfuerzos. En ambos casos, el flúido magnético o fuerza psíquica de Cox opone resistencia a la incursión en el círculo limitado por la circunferencia de yeso, y comunica extraordinaria pesantez a la endeble mesa. Por lo tanto, de la analogía de efectos se infiere lógicamente la analogía de causas, sin que en buen juicio valga objeción alguna contra ello, pues aunque se negaran los hechos, subsistiría la verdad del principio. Tiempo hubo en que todas las corporaciones académicas de la cristiandad negaban la existencia de las montañas lunares, y de loco tacharan los académicos a quien se hubiese atrevido a decir que la
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I vida alienta con mayor profusión en las profundidades oceánicas que en las alturas atmosféricas. El piadoso abate Almignana solía decir en presencia de las mesas semovientes: “si el diablo afirma, de seguro miente”. Tal vez podamos parafrasear el aforismo diciendo: “si los científicos niegan, verdad segura”.
Leitura livre, oferecida pelo Conhecer para Transformar.