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Capítulo 5 de 51
Ante El Velo — parte 4 de 6
Isis Sem o Véu
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I brujerías de Salem cita Uphame el caso parecido de Margarita Rule. “La levitación, dice el profesor Perty, ocurre con mayor frecuencia en los sujetos extáticos que en los sonámbulos.” Estamos acostumbrados a considerar la gravitación como ley absoluta é inalterable, y nos parece inadmisible la idea de una completa o parcial levitación que la contraríe. Sin embargo, en estos fenómenos la gravitación queda anulada por fuerzas materiales. En muchas enfermedades, como por ejemplo en las calenturas nerviosas, el peso del cuerpo humano parece aumentar, pero en los éxtasis disminuye. Por lo tanto, pueden haber fuerzas físicas contrarias a la gravedad. La revista de Madrid: Criterio Espiritista cita el interesante caso de una joven labradora de cerca de Santiago, que se suspendía en el aire al colocar horizontalmente sobre ella, a una distancia de medio metro, dos barras de hierro magnetizadas. Si los médicos observasen a estos individuos levitados, verían que están electrizados en el mismo signo que el suelo, el cual, según la ley de gravedad, debería atraerlos, o al menos evitar su levitación. Y si los desequilibrios físico-nerviosos o los éxtasis espirituales producen inconscientemente los mismos efectos, tendremos que esta fuerza puede ser dirigida y regulada a voluntad. EVOLUCIÓN. – Desarrollo de los órdenes de animales superiores procedentes de los inferiores. La ciencia moderna sólo estudia la evolución física y nada sabe de la espiritual, que obligaría a los contemporáneos a confesar su inferioridad respecto de los antiguos filósofos y psicólogos. Los sabios de la antigüedad se elevaban hasta el INCOGNOSCIBLE, para tomar por punto de partida la primera manifestación del invisible, el inevitable, que por razonamiento estrictamente lógico, es el Ser creador, necesario en absoluto, el Demiurgos del Universo. La evolución comienza, según ellos, en el espíritu puro, que desciende gradualmente hasta tomar forma visible y tangible de materia. Llegados a este punto, discurren conforme a la teoría de Darwin, pero sobre más amplias y extensas fases. El Rig–Veda–Samhita 32 el libro más antiguo del mundo, al que nuestros más prudentes eruditos asignan dos o tres mil años de antigüedad sobre la era cristiana, dice en el “Himno de los Marutes”: “El No Ser y el Ser están en el supremo cielo, en la cuna de Daksha, en el regazo de Aditi”. (Mandala I, versículo 166). “En la primera época de los dioses, el Ser (la Divinidad comprensible) nació del No–ser (la Divinidad incomprensible) Después nacieron las Regiones invisibles y de ellas, Uttânapada.” “De Uttânapada nació la Tierra, y de ella las Regiones visibles. Daksha nació de Aditi, y Aditi de Daksha”. (Idem.)
32 Traducido por Max Müller, Profesor de Filología comparada en la Universidad de Oxford (Inglaterra).
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I Aditi es el Infinito, y Daksha es daksha–pitarah, que significa literalmente el padre de los dioses; pero Max Müller y Roth dicen que significa padres de la fuerza que “conservan, poseen y conceden las facultades.” De todos modos, es fácil ver que “Daksha, nacido de Aditi, y Aditi de Daksha”, significa lo que los modernos llaman “correlación de fuerzas”. Así se infiere del siguiente párrafo traducido por Müller: “Considero a Agni como el origen de toda existencia, o padre de la fuerza” (III, 27, 2). Esta misma idea, clara y evidente, prevaleció en las doctrinas de los zoroastrianos, magos y filósofos del fuego de la Edad Media. Agni es el dios del fuego, del Éter Espiritual, la verdadera substancia de la esencia divina, del Dios Invisible presente en cada átomo de Su creación, y llamado por los Rosacruces “Fuego Celestial”. Si cuidadosamente comparamos los versos de este mandala, uno de los cuales dice: “El Cielo es su padre, la Tierra su madre,
Soma su hermano y Aditi su hermana” (I, 191, 6) con la Tabla Esmeraldina de Hermes, hallaremos el mismo substrato metafísico y filosófico en idéntica doctrina. “Como todas las cosas han sido producidas por medio de un Ser, así también todas las cosas han sido producidas de esta única cosa por adaptación: “Su padre es el sol; su madre la luna”… etc. Separa la tierra del fuego, lo sutil de lo grosero… Lo que he dicho sobre la
operación del sol es completo.” (Tabla Esmeraldina) . El Profesor Max Müller ve en este mandala, “algo parecido a una teogonía, aunque llena de contradicciones”35. Los alquimistas, cabalistas y estudiantes de filosofía mística encontrarán una perfecta definición del sistema de Evolución en esta cosmogonía de un pueblo que existió millares de años antes de nuestra era. Advertirán, además, perfecta identidad de pensamiento entre la filosofía hermética y las doctrinas de Pitágoras y Platón. La evolución, tal como ahora se entiende, supone en la materia un impulso para tomar forma más elevada, y así lo manifestaron claramente Manu y otros filósofos indos de la antigüedad. Ejemplo de ello nos da el árbol de los filósofos en el caso de la disolución del cinc. La controversia entre los partidarios de la evolución y los de la emanación, puede resumirse en que el evolucionista detiene toda investigación en las fronteras del Incognoscible, mientras que el emanacionista cree que nada puede evolucionar ni nacer, si antes no ha sido involucionado por la potencia espiritual de la vida que prevalece sobre todo. FAKIRES. – Devotos religiosos de la India. Están generalmente adscritos a las pagodas brahmánicas y siguen las leyes de Manu. Van desnudos con sólo un faldellín de lino, llamado dhoti, en la cintura. Llevan el pelo muy largo, y en él guardan como si fuera
33 “Dyarih vah pitâ, prithivi mâtâ sômah bhrâtâ âdithi svásâ”. 34 Como quiera que en los capítulos siguientes estudiaremos la perfecta identidad de las antiguas doctrinas religiosas y filosóficas, no damos más explicaciones por ahora. 35 “Rig–Veda–Shamhita”, p. 234.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I bolsillo la pipa, la flauta llamada vagudah, cuyo sonido entorpece catalépticamente a las serpientes, y el bambú de siete nudos. Esta vara mágica la recibe el fakir de su guru el día de la iniciación, con los tres mantras que le comunica al oído. Ningún fakir prescinde de esta poderosa insignia de su profesión, por cuya divina virtud obran prodigiosos fenómenos36. El fakir brahmánico es completamente distinto de los mendigos musulmanes de la India, también llamados fakires en algunos puntos del territorio británico. HERMÉTICO. – De Hermes, dios de la Sabiduría, adorado en Egipto, Siria y Fenicia
con los nombres de Thoth, Tat, Adad, Seth y Satán , y en Grecia con el de Kadmos. Los kabalistas lo identifican con Adam Kadmon, primera manifestación del Poder Divino, y con Enoch. Hubo dos Hermes: el Trismegistus, y el amigo é instructor de Isis y Osiris, segunda emanación o “permutación” de sí mismo. Hermes y Mazeo son los dioses de la sabiduría sacerdotal. HIEROFANTE. – Revelador de enseñanzas sagradas. Llevaba este título el jefe de los Adeptos, que en las iniciaciones explicaba los arcanos a los neófitos. En hebreo y caldeo se le llamaba Pedro, que significa el que abre o descubre. De aquí que el Papa, como sucesor del hierofante de los antiguos misterios, ocupe la pagana silla de “San Pedro”. El odio de la Iglesia católica a la alquimia y ciencias ocultas y astrológicas, se explica porque tales conocimientos eran antes prerrogativa del hierofante o representante de Pedro, quien guardaba los misterios de vida y muerte. Bruno, Galileo, Kepler y Cagliostro se opusieron a las pretensiones de la Iglesia y por ello perdieron la vida. Toda nación tuvo misterios y hierofantes. Los judíos tenían su Pedro, Tanaim o
Rabino, como Hillel, Akiba , y otros cabalistas famosos, únicos que podían comunicar los terribles secretos de la Merkaba. En India hubo y hay diseminados por las principales pagodas muchos hierofantes, conocidos con el nombre de brahmatmas. En
el Tíbet el principal hierofante es el Dalay o Taley– Lama de Lha–ssa . Entre las naciones cristianas sólo los católicos han conservado esta pagana costumbre en la persona del Papa, aunque han desfigurado tristemente la majestuosa dignidad de tan sagrado cargo.
36 Filostrato asegura que en su tiempo eran capaces los brahmanes de llevar a cabo maravillosas curaciones, con solo pronunciar ciertas palabras mágicas. “Los brahmanes indos llevan una varilla y un anillo, por cuya medio obran muchas cosas.” Orígenes asegura lo mismo (“Contra Celso”). Pero sin el poderoso fluido magnético proyectado por la vista, sin ninguna clase de contacto, serían inútiles las palabras mágicas. 37 No debe tomarse este último nombre en el sentido que le dan los cristianos y musulmanes. 38 Akiba era amigo de Aher, que se presume si fue el apóstol Pablo del cristianismo. De ambos se dice que visitaron el paraíso. Aher cogió ramas del árbol de la ciencia, y por esto se separó de la religión judía. Akiba continuó en paz su camino. Véase 2ª Epístola a los Corintios, cap. XII. 39 Taley significa océano o mar.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I INICIADOS. – Los que en la antigüedad aprendían en los Misterios los secretos conocimientos de boca de los hierofantes. En nuestros días, los aleccionados por los adeptos a la mística doctrina de las ciencias del misterio, que a pesar de los siglos transcurridos, tienen pocos, pero verdaderos devotos. KABALISTA. – De clkq (kabala). Tradición oral. El cabalista es el estudiante de la “ciencia secreta”; el que interpreta el oculto y verdadero sentido de las Escrituras, por medio de la simbólica kabala. Los tanaimes fueron los primeros cabalistas judíos que florecieron en Jerusalén a principios del siglo III antes de J.C. Los libros de Ezequiel, Daniel, Enoch y el Apocalipsis son genuinamente cabalísticos. La doctrina secreta de la Kabala es idéntica a la de los caldeos y tiene mucho de magia o sabiduría de los parsis. LAMAS. – Monjes budistas que profesan la religión lamaica dominante en el Tíbet, análogos a los frailes del catolicismo. Están bajo la obediencia del Dalai–Iama o Sumo Pontífice budista tibetano, que reside en Lhassa y es para los lamas una reencarnación del Buddha. LUZ ASTRAL. – Es la luz sideral de Paracelso y de otros filósofos herméticos. Físicamente es el éter de la ciencia moderna, y metafísicamente, en su espiritual y oculto sentido, es algo más de lo que comúnmente se entiende por éter. La física y alquimia ocultas demuestran que sus ilimitadas ondulaciones abarcan, no sólo “la esperanza y potencia de toda cualidad de vida”, según afirma Tyndall, sino también la actualización de la potencia de cada una de las cualidades del espíritu. Los alquimistas y herméticos creen que el éter astral o sideral, con las propiedades del azufre y las magnesias blanca y roja o magnes, es, tanto espiritual como materialmente, el Anima mundi, el laboratorio de la Naturaleza y del Cosmos. El “Gran Magisterio” se manifiesta por sí mismo en los fenómenos del hipnotismo, en la levitación del hombre y de objetos inertes, y puede llamarse éter en el aspecto espiritual. La denominación astral es antigua, y ya la usaban algunos neoplatónicos. Porfirio dice que el cuerpo celestial está siempre unido al alma y es “inmortal, luminoso y semejante a una estrella”. La raíz de la palabra astral es tal vez la voz escita aist–aer (estrella), o la asiria istar, que significa lo mismo. Como los rosacruces consideraban lo real directamente opuesto a lo aparente y enseñaban que la luz para la materia era obscuridad para el espíritu, decían que éste moraba en el océano astral de invisible fuego que rodea al mundo y pretendían haber descubierto el origen del también invisible espíritu divino, que desde el trono del invisible y desconocido Dios cobija a todo hombre y equivocadamente se le llama alma. Como la Causa primera es invisible é imponderable, únicamente podían los alquimistas probar sus afirmaciones por los efectos que, dimanantes del universo invisible, se manifiestan en el mundo físico. Demuestran los alquimistas que la luz astral penetra la totalidad del Cosmos y late hasta en la más ínfima partícula de roca, diciendo que la chispa del pedernal es el
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I perturbado espíritu de esta Piedra, qué, al tiempo de brotar, desaparece inmediatamente en las regiones de lo desconocido. Paracelso la llamaba luz sideral y consideraba los astros (incluso nuestra tierra) como porciones condensadas de luz astral, “caídas en la generación y en la materia”, pero cuyas emanaciones magnéticas o espirituales conservaban incesante comunicación con el origen patrio de la luz astral. A este propósito dice: “Los astros nos atraen hacia ellos; y nosotros los atraemos hacia nosotros. Madera es el cuerpo y fuego la vida que, como la luz, viene de las estrellas y los cielos. La magia es la filosofía de la alquimia”40. Todo lo del mundo espiritual, ha de llegarnos a través de las estrellas, y si estamos en armonía con ellas, obtendremos inmensos efectos mágicos. “Así como el fuego pasa a través de una estufa de hierro, así también los astros pasan a través del hombre y le comunican sus propiedades, del mismo modo que la lluvia fertiliza la tierra en que penetra. Los astros rodean a la tierra, como el cascarón al huevo. A través del cascarón pasa el aire y penetra hasta el centro del mundo.” El cuerpo humano, lo mismo que la tierra, los planetas y las estrellas, está sujeto a la doble ley de atracción y repulsión y saturado del influjo doblemente magnético de la luz astral. Todo es doble en la naturaleza: el magnetismo es positivo y negativo, activo y pasivo, masculino y femenino. La noche descansa al hombre de la actividad del día y restablece el equilibrio, tanto de la naturaleza humana como de la cósmica. Cuando el hipnotizador aprenda el secreto de polarizar la acción y dar a su fluido fuerza bisexual, será el mayor de los magos vivientes. Así, pues, la luz astral es andrógina porque el equilibrio resulta de dos fuerzas que eternamente actúan una sobre otra. El resultado de esta acción es la VIDA. Cuando las dos fuerzas se gastan y permanecen largo tiempo inactivas, equilibrándose una con otra en reposo completo, sobreviene la condición de MUERTE. Un ser humano puede expirar aliento caliente o frío, é inspirar aire frío o caliente. Todo niño sabe cómo regular la temperatura de su aliento; pero ningún fisiólogo ha explicado satisfactoriamente la manera de protegerse uno mismo del aire frío o caliente. La luz astral, principal agente de magia, puede únicamente descubrirnos los secretos de la naturaleza. La luz astral es idéntica al akâsa indo. MÁGICO. – Antiguamente era título de nombradía y distinción, pero hoy se ha corrompido su verdadero significado. En otro tiempo fué sinónimo de honroso, respetable, instruido y docto. El clero ha convertido este título en epíteto degradante que el vulgo supersticioso aplica a los brujos embusteros, impostores y charlatanes que “venden el alma al diablo” y abusan de sus facultades psíquicas, sin advertir que Moisés fué mágico y al profeta Daniel se le llamó “príncipe de los magos, de los encantadores y agoreros”41.
40 “De Ente Spirituali”, lib. IV; “De Ente Astrorum”, lib. I; y Opera Omnia vol. I, págs. 634 y 699. 41 Profecía de Daniel, cap. V. vers. II.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I La palabra mágico se deriva etimológicamente de magh, mah o mahâ que significa grande y se aplicó a los sacerdotes versados en la ciencia esotérica. MAGO. – Palabra derivada de Mag o Maha, que significa grande. El Mahatma (gran alma) tenía en la India sacerdotes en los tiempos prevédicos. Los magos eran sacerdotes del fuego, en Asiria, Babilonia y Persia. Los tres reyes magos que, según se dice, ofrecieron al niño Jesús oro, incienso y mirra, adoraban al fuego y eran también astrólogos, pues vieron la estrella de Belén. Al Sumo sacerdote parsi, residente en Surat, se le llama Mobed, palabra que algunos derivan de Megh o Meh–ab y significa grande y noble. Según Kleuker, a los discípulos de Zoroastro se les llamó meghestom. MANTICISMO. – Frenesí mántico o estado en que se actualiza el don de profecía, sinónimo de manticismo, pues tan honroso es el título de mántico como el de profeta. Pitágoras y Platón lo tuvieron en mucha estima y Sócrates aconsejó a sus discípulos el estudio del manticismo. Los Padres de la Iglesia, que tan severamente condenaron el frenesí mántico de los sacerdotes paganos y de las pitonisas, no tuvieron reparo en
aprovecharse de él para sus fines particulares. Los montanistas emulaban a los manteis o profetas. El autor de la obra Profecías antiguas y modernas, dice que Tertuliano, San Agustín y los mártires de Cartago estuvieron dotados de frenesí mántico y que los montanistas se parecían a las bacantes en el salvaje entusiasmo que caracterizaba, sus orgías. Mucho discrepan las opiniones en lo concerniente al origen de la palabra manticismo. En tiempos de Melampo, rey de Argos, floreció el famoso vidente Mantis de cuyo nombre se derivaría la palabra, pero también pudo arrancar de la profetisa Manto, hija del profeta de Tebas. Cicerón define el don de profecía o frenesí mántico, diciendo que en lo más recóndito de la mente está ocultamente recluida la profecía divina, el divino impulso cuya actuación parece furor, frenesí y locura. Sin embargo, es posible que la palabra mantis tenga mucho más antigua etimología, no advertida por los filólogos, pues las dos copas empleadas en los ritos del misterio Soma, denominadas conjuntamente grahâs, se llamaban cada una de por sí sukra y manti43. En esta copa manti se dice que “despierta Brahmá”. Al beber sobriamente un sorbo del sagrado zumo, el “espíritu” de Brahmá, personificado en el dios Soma, se infunde en el cuerpo del iniciado y se posesiona de él. De aquí el éxtasis, la clarividencia y el don de profecía. El Soma estimula dos linajes de adivinación: la natural y la artificiosa. La copa sukra despierta las congénitas cualidades del hombre, é identifica el
42 Prosélitos de Montano, obispo de Frigia, a quien se le atribuyó inspiración divina. 43 Aitareya brâhmana, 3, I.
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