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Capítulo 44 de 51

Capítulo Vii — parte 6 de 7

Isis Sem o Véu

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I Demuestra la ciencia que el calor puede transformarse en electricidad y la electricidad en magnetismo y recíprocamente, de modo que el movimiento engendra indefinidamente el movimiento 448. Para los científicos materialistas, queda resuelto el problema de la eternidad una vez demostrada la conservación de la materia y de la energía, como si con ella quedara también demostrada científicamente la inutilidad del espíritu. Puede afirmarse, por lo tanto, que los modernos filósofos no han dado un paso más allá de los sacerdotes de Samotracia, los indos y los agnósticos cristianos. La parigualdad de la materia y de la fuerza está simbolizada en el mito samotraciense de los gemelos Dioskuros, hijos del cielo, a que alude Schweigger, que mueren y resucitan juntos, siendo absolutamente necesario que uno muera para que el otro viva. Conocían los sacerdotes de Samotracia, tan bien como los físicos modernos, la transformación de la energía, y aunque los arqueólogos no hayan encontrado aparato alguno a propósito para esta transformación, se infiere fundadamente por analogía, que casi todas las religiones antiguas se apoyan en el principio de coeternidad de la materia y de la fuerza y en la doctrina según la cual todo emana del sol central y espiritual, del espíritu de Dios, en el conocimiento de cuya potencialidad se funda la magia teurgia. A este propósito dice Proclo: “De la propia manera que el amante se eleva poco a poco de la belleza plástica a la belleza divina así los antiguos sacerdotes establecieron una ciencia basada en la mutua simpatía y semejanza que echaron de ver en las cosas subsistentes en el todo universal con las internas potencias que algunas de ellas manifiestan. De este modo descubrieron lo supremo en lo ínfimo y lo ínfimo en lo supremo, es decir, las cualidades terrenas en su celeste condición causal y las cualidades celestes adaptadas a la condición terrena”449. Señala después Proclo las misteriosas propiedades de algunos minerales, plantas y animales, conocidas pero no explicadas por los naturalistas modernos. Tales son los

movimientos rotatorios del girasol, heliotropo y loto y las particularidades observadas en las piedras solares y lunares, en el helioselenio y en el gallo, león y otros animales. Sobre el particular dice así: “Al observar los antiguos esta mutua simpatía entre las cosas celestes y las terrestres, aplicaron estas últimas a ocultos propósitos de naturaleza, tanto celestial como terrena, y en virtud de dicha simpatía, atrajeron cualidades divinas a esta miserable morada… Todas las cosas están llenas de divinas propiedades y las terrenas reciben su plenitud de las celestiales y éstas de las

“nada absoluta”, el “ no ser”, en sentido esotérico significa el “ Espíritu puro”, el INNOMINADO, incomprensible para la inteligencia humana, como si no fuese nada. Ya hablaremos de esto más adelante. 448 Esto es el abecé del ocultismo y de la alquimia. 449 Comentario sobre la magia. 450 Poco antes de salir el sol, repliega los pétalos de la flor de loto y luego los va desplegando a medida que el sol avanza en su carrera, para después replegarlos de nuevo según desciende el astro hacia el ocaso.

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I supercelestiales, pues la ordenación natural arranca de lo supremo para descender gradualmente hasta lo ínfimo451. Porque cualesquiera que sean las cosas resumidas en otra de superior categoría se explayan al descender y quedan distribuidas varias almas bajo la acción de sus gobernadoras divinidades”452. Proclo no aboga aquí por la superstición, sino por la ciencia, pues la magia no deja de ser ciencia que, aunque oculta y desconocida de los científicos contemporáneos, se funda sólidamente en las misteriosas afinidades entre los seres orgánicos de los cuatro reinos de la naturaleza, y en las invisibles potencias del universo. Los herméticos antiguos y medioevales llamaban magnetismo, atracción y afinidad a la fuerza que hoy la ciencia llama gravitación. Esta ley universal está enunciada por Platón en el Timeo, diciendo que los cuerpos mayores atraen a los menores y cada cual a su semejante453. Los fundamentos de la magia fueron y son el perfecto conocimiento de las ocultas propiedades de las cosas visibles é invisibles de la naturaleza y de sus mutuas atracciones, repulsiones y enlaces, cuya causa es el principio espiritual que todo lo penetra y anima, de suerte que dicho conocimiento permite establecer las condiciones necesarias y suficientes para la manifestación de ese principio. Todo esto encierra el profundo y completo conocimiento de las leyes naturales. Refiriéndose Wallace a uno de los casos de apariciones que relata Owen, exclama: “¿Cómo es posible negar o repudiar prueba tan evidente? Centenares de casos análogos están igualmente comprobados sin que nadie se tome el trabajo de explicarlos”. A lo cual replica Ricardo A. Proctor, diciendo que “como los filósofos aseguraron hace muchísimo tiempo que todas esas historias de aparecidos son puras ilusiones y no se ha de hacer caso de ellas, les sabe a rejalgar que se aduzcan ahora nuevas pruebas de apariciones que han determinado la conversión de algunos hasta el extremo de, como si hubieran perdido el juicio, pedir nueva información so pretexto de error en el primer veredicto. Todo esto evitará acaso el ridículo de los conversos; mas para que los filósofos se avengan a la demandada investigación, es preciso representarles que el bienestar de la especie humana depende en gran parte de las condiciones materiales, mientras que los mismos conversos reconocen la frivolidad con que se conducen los aparecidos”454. La señora Hardinge Britten ha entresacado de la prensa diaria y científica gran número de notas comprobatorias de la clase de asuntos con que los intelectuales reemplazan el, para ellos, tan desagradable de duendes y

451 Concepto diametralmente opuesto a la moderna teoría de la evolución. 452 Ficino, Excerpta y Disertación sobre la magia. – Taylor, Platón, I, 63. 453 La atracción entre los semejantes deriva más bien de la fuerza magnética que de la gravedad. El conocido principio físico, según el cual todos los cuerpos caen con la misma velocidad en el vacío, cualquiera que sea su masa, indica la intervención de un agente desconocido, que acaso sea el magnetismo, cuya atracción se relaciona más bien con la substancia que con la masa. 454 Proctor. – Notas sobre los duendes y aparecidos y examen de los hechos alegados por Morgan, Owen, Wallace y otros defensores de los fenómenos psíquicos.

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I apariciones. Copia la señora Britten de un diario de Washington el acta de la solemne sesión de la Sociedad Científica Americana455 celebrada el 29 de Abril de I854, en la que el insigne químico Hare, profesor de la universidad de Filadelfia, tan venerado por su profunda ciencia como por su irreprensible conducta, no pudo hablar de los fenómenos espiritistas por oponerse a ello el profesor Henry con aquiescencia de la

mayoría de socios . El periódico Spiritual Telegraph, al extractar esta sesión académica la comenta como sigue: “Parece que el tema presentado por el profesor Hare hubiera debido considerarse del dominio de la ciencia, pero la Asociación Americana para el Fomento de las Ciencias creyó, al contrario, que no era digno de su atención aquel tema y por mayoría de votos quedó sobre la mesa… No podemos desaprovechar la ocasión de advertir que la Asociación Americana para el Fomento de las Ciencias discutió extensa, grave y profundamente en la misma sesión el tema de ¡por qué cantan los gallos a medía noche! Es una cuestión verdaderamente digna de filósofos, que sin duda afecta en grado superlativo al bienestar de la especie humana”. Aunque se expone al ridículo quien manifieste su creencia en la misteriosa simpatía entre el hombre y ciertas plantas, se ha comprobado en muchos casos. Se sabe de personas que murieron poco después del arranque de un árbol plantado el mismo día en que nacieron; y en cambio, han ocurrido casos en que un árbol plantado en análogas circunstancias enfermó y murió simultáneamente con la persona de quien, por decirlo

así, era gemelo .

Max Müller refiere varios casos de la misma naturaleza y demuestra que esta creencia popular se halla extendida por muchas comarcas de Europa, Centro América, India, Nueva Zelanda y Guyana inglesa. Por su parte, Tyler dice sobre el particular: “Si sólo echáramos de ver esta creencia en la India y en Alemania, podríamos atribuirle origen ario, pero al hallarla asimismo en la América Central no hay más remedio que admitir relaciones precolombianas entre los pobladores de Europa y América o averiguar si en efecto tiene fundamento racional esa supuesta simpatía entre la vida de

las plantas y la de los hombres.” La actual generación, que sólo cree en el superficial testimonio de sus sentidos, no admitirá la atracción simpática entre animales, vegetales y aun minerales, porque el velo que entorpece su visión interna únicamente les permite percibir lo que no pueden negar. A esta incrédula generación tal vez le convenga el siguiente pasaje de Plotino:

455 El título oficial de esta entidad es “Asociación Americana para el Fomento de las Ciencias.” 456 Britten. – El moderno espiritismo norteamericano, 119. 457 Proctor diría que lo primero es “efecto de imaginación” y lo segundo “curiosa coincidencia”. 458 Ensayo sobre los usos y costumbres. 459 Tyler. – Investigaciones de la historia primitiva de la humanidad.

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I “Los hombres se despojan lamentablemente de su divinidad desde el momento en que desdeñan todo cuanto a los cielos se refiere y nada creen de lo que es digno del cielo. Así forzosamente enmudecen las voces divinas”460. Esto mismo significa el emperador Juliano al decir: “el alma mezquina del escéptico es en verdad aguda, pero nada percibe con perfecta y sana visión”. Estamos a fines de un ciclo y en época notoriamente transitoria. Platón divide el progreso mental del universo en cada ciclo en dos períodos: fértil y estéril. Dice a este propósito que en las regiones sublunares permanecen los diversos elementos en perfecta armonía con la naturaleza divina, pero los seres que de dichos elementos participan, están unas veces en armonía y otras en discrepancia con la naturaleza divina, a causa de su entreveración con la materia terrena en los reinos del mal. Cuando las corrientes del éter universal461, que en sí entraña los elementos de todas las cosas, están en armonía con el espíritu divino, nuestro planeta y cuanto contiene disfrutan del período fértil. Las ocultas potencias de los animales, vegetales y minerales simpatizan mágicamente con las naturalezas superiores, y el yo inferior del hombre se armoniza perfectamente con el Yo superior. Pero durante el período estéril, el yo inferior agota su mágica simpatía y se entenebrece la visión espiritual de la mayoría de las gentes hasta el punto de perder toda noción de las elevadas potencias de su divino espíritu. Actualmente estamos en un período estéril. El siglo XVIII padeció altísima fiebre de escepticismo, cuya enfermedad heredó el siglo XIX. La mente divina está eclipsada en los hombres que razonan tan sólo con su cerebro físico. Antiguamente era la magia una ciencia universal que tan sólo profesaban los sacerdotes ilustrados; pero aunque el foco de esta ciencia estaba celosamente custodiado en el santuario, sus rayos iluminaban el mundo. Si así no fuera, ¿cómo explicar la sorprendente identidad de tradiciones, leyendas, costumbres, creencias y adagios populares, que lo mismo se encuentran entre los lapones y tártaros del norte, que en los pueblos meridionales de Europa, en las estepas rusas y en las pampas americanas? A este propósito dice Taylor que la máxima pitagórica “no remuevas fuego con espada”, es popular entre gentes sin relación alguna étnica ni geográfica; pues según refiere Carpini, ya en 1246 la observaban los tártaros que en modo alguno consentirían en remover el fuego con arma de filo, por temor de “cortar la cabeza del fuego”. Del mismo temor participan los kalmucos, y los abisinios preferirían meter los brazos desnudos hasta el codo entre brasas, antes que removerlas con hacha o cuchillo. Tyler dice que todos estos hechos son simples aunque curiosas coincidencias, y Max Müller opina, por el contrario, que entrañan en su fondo la doctrina pitagórica. Las máximas de Pitágoras, como las de muchos autores antiguos, tienen doble significado, pues además del literal encubren un precepto, según explica Jámblico en su

460 Taylor. – Traducción de las obras selectas de Plotino, 553. 461 Llamadas “corrientes de luz astral”, por Eliphas Levi.

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I Vida de Pitágoras. La máxima: “no remuevas el fuego con espada” es el noveno símbolo de los Protrépticos que exhorta, a la prudencia y enseña cuán conveniente es no avivar con duras palabras al encolerizado. También corrobora Heráclito la verdad de este símbolo diciendo que “es difícil luchar contra la cólera, pero todo debe hacerse para redimir el alma. Y ciertamente es así, porque muchos, por satisfacer su cólera, han transmutado la condición de su alma y preferido la muerte a la vida. En cambio, quien refrena la lengua y permanece tranquilo, trueca en amistad la contienda, extingue el

fuego de la cólera y da pruebas de buen juicio” . Habíamos dudado algunas veces de si nuestro juicio sería lo bastante imparcial y amplio para analizar respetuosamente las obras de filósofos tan insignes en nuestros tiempos como Tyndall, HuxIey, Spencer, Carpenter y muchos otros. Nuestro vehemente amor a los hombres de la antigüedad, a los sabios primitivos, nos inspiraba el recelo de transponer los límites de la justicia y negársela a quienes la merecen; pero gradualmente se ha ido desvaneciendo toda duda y recelo al observar que somos eco débil de la opinión pública, manifestada en artículos periodísticos tan hábiles como el publicado en la Revista Nacional, correspondiente a Diciembre de 1875, con el título: Los filósofos del día, en el que se pone valientemente en tela de juicio la paternidad de los descubrimientos que los científicos modernos se atribuyen respecto a la naturaleza de la materia y del espíritu, a la formación del universo, a las peculiaridades de la mente y otros puntos igualmente interesantes. Dice a este propósito el autor del artículo que el mundo religioso se ha sorprendido y excitado ante las ideas de Spencer, Tyndall, HuxIey, Proctor y otros de la misma escuela, quienes, no obstante sus innegables servicios a la ciencia, no han efectuado ningún descubrimiento, pues nada hay hasta ahora en sus más atrevidas especulaciones que no se haya enseñado en una ú otra forma desde hace miles de años… Los científicos no exponen sus hipótesis como descubrimientos propios; pero dejan que así lo suponga la opinión pública que, alimentada por los periódicos, acepta como artículo de fe cuanto le dicen y se maravilla de las consecuencias. Pero cuando alguien ataca en la prensa a los presuntos autores de tan sorprendentes hipótesis, tratan éstos de defenderse personalmente, sin que a ninguno se le ocurra decir: “Caballeros, no se incomoden ustedes, porque nosotros no hacemos otra cosa que remendar teorías tan viejas como los montes.” Sin embargo, científicos y filósofos tienen la debilidad de dar importancia a cuanto creen que ha de allegarles nombradía inmortal. HuxIey, Tyndall y aun el mismo Spencer se han erigido últimamente en infalibles pontífices y seguros oráculos de los dogmas del protoplasma, de las moléculas y formas y átomos primordiales, alcanzando con estos descubrimientos más palmas y laureles que pelos en la cabeza tuvieron Lucrecio, Cicerón, Plutarco y Séneca, no obstante el conocimiento que del protoplasma de los átomos primordiales y demás supuestas novedades se vislumbra en las obras de estos

462 Jámblico. – Vida de Pitágoras. – Notas adicionales de Taylor.

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I últimos autores. Precisamente a Demócrito se le llamó el filósofo atómico por su teoría de los átomos. De la misma Revista Nacional entresacamos la siguiente curiosa denuncia: “¿Qué cándido no se admiró hace un año de los sorprendentes efectos obtenidos del oxígeno? Con las mismas teorías que de Liebig hemos citado, HuxIey y Tyndall lograron conmover los ánimos hasta la excitación… Otro descubrimiento que no ha dejado de alarmar a los timoratos es que cada pensamiento va acompañado de una alteración de la substancia cerebral. Para estas cosas y otras por el estilo no han tenido las dos eminencias otro trabajo que hojear las páginas de Liebig, quien dice en una de sus

obras : “La fisiología puede afirmar con suficientes indicios que todo pensamiento y toda sensación alteran constitutivamente la substancia cerebral; y que todo movimiento y manifestación de fuerza resulta de esa mudanza de la estructura o de la substancia del cerebro”. Así es que en las emocionantes conferencias de Tyndall echamos de ver las mismas ideas de Liebig, que a su vez son repetición de las de Demócrito y otros filósofos paganos. En suma, una mezcolanza de antiguas hipótesis expuestas con apariencias de fórmulas demostradas en la pintoresca, melosa é insinuante fraseología de este autor. Análogamente, la citada Revista Nacional demuestra la coincidencia entre los descubrimientos de Tyndall y HuxIey y las ideas expuestas por Priestley en sus Disquisiciones sobre la materia y el espíritu y por Herder en su Filosofía de la Historia. Dice a este propósito el articulista: “No sufrió Priestley persecución alguna, porque se abstuvo de alardear de sus opiniones ateas. Este químico, descubridor del oxígeno, escribió ochenta volúmenes donde expuso teorías idénticas a las que tan asombrosas y audaces se consideran en boca de los científicos modernos… Nuestros lectores recordarán la sensación producida por las opiniones de algunos filósofos contemporáneos respecto del origen y naturaleza de las ideas. No obstante,

nada tienen de nuevo dichas opiniones, porque, como dice Plutarco , “las ideas son incorpóreas y sin subsistencia por sí mismas; pero dan figura y forma a la materia amorfa cuyas manifestaciones determinan.” Verdaderamente que ningún ateo moderno, ni siquiera HuxIey, superará en materialismo a Epicuro, sino que tan sólo podrán remedarle. Y el protoplasma de HuxIey no es ni más ni menos que una repetición del concepto de los panteístas indos llamados swâbhâvikas, quienes afirman que todos los seres, dioses, hombres y animales nacen del swâbhâva o sea de su propia

naturaleza” .

463 Fuerza y Materia, 151. 464 De Placitio Philosophorum. – Cita de la Revista Nacional. 465 Burnouf. – “Introducción”, 118.

H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I “En cuanto a Epicuro, escuchemos lo que en sus labios pone Lucrecio: “El alma así engendrada ha de ser material porque material es su origen y de alimentos materiales se nutre y con el cuerpo crece, madura y decae, de modo que, sea de hombre o de

bruto, ha de morir con él” . “Nuestro propósito es refrescar en el público inteligente y culto la memoria de los progresivos pensadores de la antigüedad, de modo que no se les eche en olvido. Deben recordarlos especialmente todos los que desde la cátedra, la tribuna y el púlpito aleccionan a las gentes. Si así lo hicieran, no habría tantas persecuciones infundadas ni

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