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Capítulo 30 de 51
Capítulo V — parte 4 de 6
Isis Sem o Véu
sólo tenía “semejanza de hombre”. Al mismo tiempo nació la vaca Audhumla (principio femenino) de cuyas ubres fluyeron cuatro ríos de leche que se derramaron por el espacio290 (emanación pura de luz astral). La vaca Audhumla engendra un potente y bello ser superior, llamado Bur, que lamía las piedras cubiertas de sales minerales. Comprenderemos con mayor facilidad el oculto sentido de la alegoría de la creación del hombre, si tenemos en cuenta que los antiguos filósofos consideraban universalmente la sal como uno de los más importantes principios constituyentes de la creación orgánica, y que los alquimistas la tenían por el ménstruo universal extraído del agua, aparte de que tanto la ciencia moderna como el concepto popular la diputan por elemento indispensable para el hombre y los animales. Paracelso llama a la sal “centro de agua en que han de morir los metales”; y Van Helmont dice que el alkahest es summum et felicissimum omnium salium (la sal más superior y afortunada). Cuando Jesús dijo a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?.. Vosotros sois la luz del mundo. (San Mateo, V. 14.) Con estas palabras significaba directa é inequívocamente la doble naturaleza del hombre físico y espiritual, demostrando por otra parte su conocimiento de la doctrina secreta cuyos vestigios se descubren en las más antiguas y populares tradiciones de ambos Testamentos, así como en las obras de los místicos y filósofos antiguos y medioevales. Pero volvamos a la cosmogonía escandinava expuesta en los Eddas. El gigante Imir se queda dormido y suda copiosamente. La transpiración engendra de su sobaco izquierdo un hombre y una mujer, a quienes del pie del gigante les nace un hijo. Así tenemos que mientras la mítica “vaca” produce una raza de hombres superiores y espirituales, el gigante Imir engendra una raza de hombres malos y depravados, los hrimthursen (gigantes helados). Salvo ligeras modificaciones, vemos la misma leyenda
289 La vaca es símbolo de la generación prolífica y de la naturaleza intelectual. En Egipto estaba consagrada a Isis y en la India a Krishna y muchos otros dioses y dioses que personificaban las diversas fuerzas productoras de la naturaleza. En resumen, la vaca era el símbolo de la Madre suprema de todas las cosas y de todos los seres, así dioses como hombres; el emblema de la generación espiritual y física. 290 Según el Génesis, el Paraíso terrenal estaba cruzado por un río dividido en cuatro brazos. ( Gén. II, 5).
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I cosmogónica en los Vedas de la India. Tan luego como Brahmâ recibe de Bliagavâd, el Supremo Dios, la potestad creadora, engendra seres animados puramente espirituales los dejotas, que por residir en el Svarga (región celeste), no están dispuestos a morar en la tierra, y en consecuencia engendra Brahmâ a los daityas, de gigantesca estatura, que habitan en el Pâtala (región inferior del espacio) y tampoco están en condiciones de poblar el Mirtloka (la tierra). Para remediar este mal, Brahmâ engendra de su boca al primer brahmán, progenitor de nuestra raza; de su brazo derecho engendra a Raettris, el primer guerrero; de su brazo izquierdo a Shaterany, esposa de Raettris; del pie derecho nace su hijo Bais y del izquierdo su mujer Basany. Así como en la leyenda escandinava, Bur, el espiritual hijo de la vaca Audhumla, se casa con Besla, de la depravada estirpe de los gigantes, también en la leyenda inda el primer brahmán se casa con Daintary, de raza de gigantes. Igualmente nos dice el Génesis que los hijos de Dios tomaron por esposas a las hijas de los hombres, de cuya unión nacieron poderosos linajes. Resulta de ello evidente la originaria identidad entre el Génesis y las leyendas de la Escandinavia y el Indostán, a pesar de que se les niega a éstos la inspiración atribuida al primero. Examinadas detenidamente, conducen a idéntico resultado las tradiciones de casi todos los demás países. ¿Qué cosmólogo moderno sería capaz de resumir en símbolo tan sencillo como la serpiente egipcia tal cúmulo de significados? En la serpiente se compendia toda la filosofía del universo. La materia está vivificada por el espíritu y ambos elementos desenvuelven del caos (energía) cuanto ha de existir. El nudo en la cola de la serpiente simboliza la íntima latencia de los elementos en la materia cósmica. Otro símbolo aún más importante es la muda de la piel de la serpiente, que según se nos alcanza no han acertado hasta ahora a interpretar los simbolistas. Así como el reptil al despojarse de la piel se libra de una envoltura de grosera materia, demasiado enojosa ya para su cuerpo, y entra en un nuevo período de actividad, así también el hombre al desprenderse de su cuerpo grosero y material pasa a un nuevo estado de existencia con mayores facultades y más enérgica vitalidad. Por el contrario, los
cabalistas caldeos dicen que cuando el hombre primitivo se despiritualizó por su contacto con la materia, le fué dado por vez primera cuerpo carnal, y así lo simboliza aquel significativo versículo: “Hizo también el señor Dios a Adán y a su mujer unas
túnicas de pieles y los vistió” . A menos que los intérpretes quieran convertir a Dios en sastre celeste, ¿qué otra cosa significan estas frases aparentemente absurdas, sino
291 En discrepancia con la teoría de Darwin, los hombres primitivos fueron más puros, sabios y espirituales que la raza de Adán, según enseñan los mitos del Bur escandinavo, los dejotas indos y los “hijos de Dios” del Génesis. 292 Génesis, III, 21.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I que el hombre espiritual en el curso de su involución había llegado al punto en que el predominio de la materia le transformó en hombre de carne293?
Esta cabalística doctrina está más acabadamente expuesta en el Libro de Jasher , donde se dice que Noé heredó estas túnicas de Matusalem y Enoch, quien a su vez las había recibido de manos de Adán y su mujer. Cain se las hurtó a su padre que las había puesto en el arca y las dió secretamente a Cus, quien, a escondidas de sus hermanos é hijos, las transmitió a Nemrod. Algunos cabalistas y aun arqueólogos dicen que Adán, Enoch y Noé son nombres distintos de un mismo personaje295; pero otros sostienen que entre Adán y Noé transcurrieron varios ciclos, lo que equivale a decir que cada patriarca antediluviano representaba una raza existente en la sucesión de los ciclos, y que cada una de estas razas fué menos espiritual que la precedente. Así tenemos, que si bien Noé fué varón justo, no podía parigualarse en bondad con su ascendiente Enoch, que fué arrebatado al cielo en vida. De aquí la alegoría de que Noé heredó del segundo Adán y de Enoch la túnica de piel, aunque no la llevaba puesta, pues de lo contrario no se la hurtara su hijo Cam. Pero como Noé y sus hijos se salvaron del diluvio, resulta que el primero pertenecía a la antediluviana raza espiritual y fué escogido de entre todos los hombres por su pureza, mientras que sus descendientes fueron postdiluvianos. La túnica de piel que Cus llevó en secreto, es decir, cuando la materia contaminó su naturaleza espiritual, pasó a Nemrod, el hombre más poderoso y fuerte de los posteriores al
diluvio y último vástago de los gigantes antediluvianos . Veamos de entresacar el oculto significado de la leyenda diluviana. En la cosmogonía escandinava, los hijos de Bur matan al gigante Imir, y tan caudalosos ríos de sangre brotaron de sus heridas, que sumergieron a toda la raza de fríos y helados gigantes, salvándose únicamente Bergelmir y su mujer, refugiados en una barca, por lo que fueron padres de una nueva raza de gigantes, nacida del mismo tronco. Todos los hijos de Bur se salvaron del diluvio297. El gigante Imir simboliza la primitiva y ruda materia orgánica, las ciegas fuerzas cósmicas en estado caótico, antes de recibir el inteligente impulso del divino Espíritu
293 El segundo Adán a que se refiere el capítulo segundo del Génesis. 294 Capítulo VII. – Se supone que este es uno de los libros del Canon sagrado de los judíos y a él se alude en los de Josué y Samuel. Fue hallado por Sidras, oficial del ejército de Tito cuando el saqueo de Jerusalén y publicado en Venecia en el siglo XVII, según dice el prefacio del Consistorio de rabinos; pero tanto la edición americana como la inglesa las repudian por apócrifas los rabinos modernos, diciendo que reproducen una falsificación hecha en el siglo XII. 295 Cita de Higgins en el “Anacalypsis” referente a Faber. 296 Cory. – Fragmentos antiguos. – Beroso. 297 Para más pormenores véase el Prose Edda en las “Antigüedades del Norte”, de Mallet.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I que reguló su movimiento en leyes inmutables. La progenie de Bur son los “hijos de Dios” o los dioses menores a que alude Platón en su Timeo, a los cuales fué encomendada la creación del hombre, pues sacan del caótico abismo (el ginnungagap) los mutilados restos del gigante Imir y se sirven de ellos para crear el mundo. Su sangre forma los ríos y los mares; sus huesos las montañas; sus dientes las rocas y peñascos; sus cabellos los árboles; su cráneo la bóveda celeste sustentada en las cuatro columnas de los puntos cardinales, y sus cejas formaron el Edén, la futura morada del hombre. Para tener correcta idea de esta morada (la tierra), dicen los Eddas que es preciso concebirla redonda como un anillo o como un disco flotante en la neblina del océano celeste (éter). Está circuida por Yörmungand, el gigantesco Midgard o serpiente que se muerde la cola, la culebra mundanal, símbolo de la materia dimanante de Imir, compenetrada con el espíritu de los hijos de Dios, que produjeron y modelaron todas las formas. Esta emanación es la luz astral de los cabalistas y el hipotético éter de los físicos modernos. La misma leyenda escandinava de la creación del hombre nos da a entender cuán convencidos estaban los antiguos de la trínica naturaleza humana. Según el Völuspa, Odin, Hönir y Lodur, los progenitores de nuestra raza, mientras paseaban por la orilla del mar vieron dos palos que inertes y sin utilidad alguna flotaban en el agua. Odin les infundió el soplo de vida. Hönir dióles alma y movimiento. Lodur les dotó de belleza, palabra, vista y oído. Al hombre le llamaron Askr (fresno)298 y a la mujer Embla (aliso). Pusieron a esta primera pareja en el Edén y recibieron de sus creadores materia o vida inorgánica, mente o alma y espíritu puro. La primera procedía de los restos del gigante Imir; la segunda de los Æsires (dioses descendientes de Bur) y el tercero de Vanr (representación del puro espíritu). Según otra versión del Edda, el universo visible surgió del centro de las frondosas ramas del Iggdrasill (árbol mundanal de tres raíces). Por debajo de la primera raíz corre el manantial de vida (Urdar) y debajo de la segunda, está el famoso pozo de Mimer, en cuyo fondo se ocultan la inteligencia y la sabiduría. Odin pide un vaso de agua de este pozo y lo consigue con la condición de dejar un ojo en prenda. Este ojo es el símbolo de la Divinidad, porque Odin lo deja en el fondo del pozo. Del árbol mundanal cuidan tres doncellas (nornas o parcas), llamadas Urdhr, Verdandi y Skuld, símbolos del pasado, el presente y el futuro. Todas las mañanas, mientras computan la duración de las vidas humanas, sacan agua de la fuente de Urdar para regar las raíces del árbol mundanal. Las emanaciones del fresno (Iggdrasill), al condensarse y caer en suelo, dan existencia y forma a la materia inanimada. Este árbol simboliza la vida universal, así orgánica como inorgánica; sus emanaciones significan el espíritu que vivifica las formas de la creación; y de sus tres raíces, una se extiende hacia el cielo, otra hacia la morada de los magos
298 Es digno de atención que en el Popol–Vuh de los mexicanos brote el primer hombre de una caña y Hesiodo lo describa nacido de un fresno, como en la leyenda escandinava.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I (gigantes de las altas montañas), y la otra, bajo la cual mana la fuente Hvergelmir, la roe el monstruo Nidhögg, que constantemente induce a los hombres al mal. También los tibetanos tienen su árbol mundanal en la antiquísima leyenda cosmogónica de su país. Le llaman Zampun, y tiene asimismo tres raíces, de las cuales la primera se extiende hacia el cielo hasta la cima de las más altas montañas, la segunda hacia las regiones inferiores y la tercera llega a Oriente.
Los indos llaman Ashvatta al árbol mundanal. Sus ramas son los componentes del mundo visible, y sus hojas los himnos védicos que tanto bajo el aspecto intelectual como del moral simbolizan el universo. Quien cuidadosamente estudie los mitos cosmogónicos de las religiones antiguas advertirá, sin duda, la sorprendente similitud de concepto esotérico y de forma exotérica, hasta el punto de que no puede resultar de meras coincidencias, sino de un plan único en demostración de que en aquellos primitivos tiempos, velados por la densa niebla de las tradiciones, el pensamiento religioso de la humanidad se desenvolvía acordemente en todas las comarcas del globo. Los cristianos llaman panteísmo a la veneración que inspiran las recónditas verdades de la naturaleza; pero entre el panteísmo adorador de Dios en la naturaleza que, como única manifestación objetiva de la divinidad, la revela y recuerda sin cesar al hombre, y una religión dogmática que encubre y vela el verdadero concepto de Dios, no es difícil discernir cuál de los dos satisface más cumplidamente las necesidades del género humano. La ciencia moderna acepta la teoría de la evolución, de acuerdo en este punto con la doctrina secreta y el significado oculto de los mitos cosmogónicos de la antigüedad, sin excluir la Biblia. Lentamente brota de la semilla el tallo y del tallo el capullo y del capullo la flor; pero ¿qué fuerza espiritual preside todas estas transformaciones que acaban por dar a la flor su forma, colores y perfume? A esto responde la palabra evolución. El germen de la actual raza humana debió preexistir en su progenitor, como la semilla en que late la futura flor existe oculta en el ovario materno. La nueva planta podrá tener mucha semejanza con su progenitora, pero será algo distinta de ella. Si los antediluvianos predecesores del elefante y del lagarto fueron el mamut y el plesiosaurio, ¿por qué no ser progenitores de nuestra raza los gigantes a que aluden los Vedas, el Völuspa y el Génesis? La transformación de las especies, tal como la exponen los materialistas, es tan absurda como lógica resulta la evolución sucesiva de las formas animales de un originario tipo inferior. Aun concediendo que las especies animales procedan tan sólo
de cuatro o cinco tipos , y aunque todos los seres orgánicos que viven o han vivido en
299 Kanne. – Panteón de las filosofías antiguas. 300 Darwin. – Origen de las especies, 484.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I la tierra procedan de una forma primaria301, no parece sino que únicamente los empedernidos materialistas y los faltos de intuición sean capaces de prever “el futuro establecimiento de la psicología sobre las nuevas bases de la evolución gradual de las facultades y fuerzas mentales”302. El origen físico del hombre y todo cuanto se refiere a su evolución orgánica cae bajo el dominio de las ciencias experimentales; pero negamos a los materialistas toda competencia en lo concerniente a la evolución psíquica y espiritual del hombre, porque no hay ni mucho menos pruebas evidentes de que las facultades superiores del ser humano procedan de la evolución como la planta más humilde y el más miserable
gusano . Veamos ahora la teoría evolucionista de los antiguos brahmanes simbolizada en el árbol mundanal llamado Ashvatta, aunque de distinto modo que los escandinavos. El Ashvatta tiene las ramas hacia abajo y las raíces hacia arriba. Las raíces simbolizan el mundo físico, el universo visible, y las segundas el invisible mundo espiritual, porque las raíces arrancan de las celestes regiones en donde desde la creación del mundo colocó la humanidad a su invisible Dios. Los símbolos religiosos de todo país son corroboraciones diversas de la doctrina, según la cual, la energía creadora emanó de un punto primario, y así lo enseñaron Pitágoras, Platón y otros filósofos. A este propósito, dice Filón: “Los caldeos opinaban que el Kosmos es un punto entre las cosas existentes, bien que este punto sea el mismo Dios (Theos) o bien que en él esté Dios abarcando el
alma de todas las cosas . Las pirámides de Egipto simbolizan la misma idea que el árbol mundanal. El vértice es el místico eslabón entre cielo y tierra, análogo a la raíz del árbol, mientras que la base representa las ramas extendidas hacia los cuatro puntos cardinales del universo material. La idea simbólica de las pirámides es que todas las cosas dimanan del espíritu por evolución descendente (al contrario de lo que supone la teoría darviniana), es decir, que las formas han ido materializándose gradualmente hasta llegar al máximo de materialización. En este punto entra la moderna teoría evolutiva en el palenque de las hipótesis especulativas y no causa extrañeza que Haeckel trace en su Antropogenia la genealogía del hombre “desde la raíz protoplásmica existente en el limo oceánico, mucho antes de sedimentar las más antiguas rocas fosilíferas”, según expone HuxIey. Podemos creer que el hombre descienda de un mamífero semejante al mono, sobre todo cuando, según afirma Berosio, esta misma teoría enseñó, sino tan elegante, más
301 Id. – No podemos admitir esta “forma primaria”, a menos que por ella se entienda la primera forma en donde se manifestó la Divinidad revelada. 302 Id., 488. 303 Conferencia de Huxley sobre Darwin y Hæckel. 304 Emigracion de Abraham, 32.
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