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Capítulo 1 de 51
Helena Petrovna Blavatsky
Isis Sem o Véu
ISIS SIN VELO TOMO I Clave de los Misterios de la Ciencia y Teología Antigua y Moderna “Cecy Est Un Livre De Bonne Foy” (Montaigne) La autora dedica esta obra a la SOCIEDAD TEOSÓFICA Fundada en el año 1875, en Nueva York, para estudiar las materias de que se trata Traducción del inglés: Federico Climent Terrer H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I PRÓLOGO DEL TRADUCTOR iete lustros hace que la cofundadora de la Sociedad Teosófica publicó esta obra, y todavía exhalan sus páginas el aroma de sinceridad en que embebió su Spluma. Durante los treinta y cinco años transcurridos desde entonces, ha evolucionado el pensamiento occidental hasta el extremo de confirmar gran número de los vaticinios que con maravillosa intuición formuló Blavatsky respecto al porvenir de la ciencia y de la teología. Por una parte, las academias y universidades han cejado en sus empeños materialistas, y por otra, las iglesias de todas las confesiones han mitigado no poco las crudezas de la intolerancia religiosa. Así es que desde este punto de vista y en cuanto a su aspecto polemístico, resulta hoy ISIS SIN VELO algún tanto anticuada, pero no por ello decrece su mérito, antes bien se acrecienta al considerar el triunfo cada vez más decisivo de las ideas sustentadas por la ilustre teósofa frente al escepticismo dominante en la época en que se valió de su pluma como de ariete para batir brecha en las hasta entonces inexpugnables murallas del materialismo científico. Con todo, hay en esta obra pasajes enteros de inmarcesible frescura y perpetua actualidad que entrañan copiosas enseñanzas, igualmente valederas para el teósofo convencido que para el principiante ávido de conocimientos sobre qué fundamentar sus orientaciones mentales. La prodigiosa erudición de que en el transcurso de la obra alardea sin arrogancias ni presunciones la abnegada apóstol del espiritualismo trascendental, nos ofrece inagotable acopio de datos, fechas, citas, referencias, pruebas documentales y demás elementos de razonadora investigación, que sin hipérbole pueden considerarse como el arranque y punto inicial de la literatura teosófica contemporánea. Helena Blavatsky golpeó con su mágica pluma la dura roca del materialismo que orgullosamente se erguía en el desierto de la ciencia atea, y de las entrañas de tan árida peña brotaron las límpidas y salutíferas aguas del oculto manantial en que, sin temor al fango de la superstición ni al cieno del fanatismo, apagan sus ansias de verdad y su sed de conocimiento cuantos se abrasaban entre las ascuas del dogmatismo a la par teológico y científico. Los descubrimientos realizados por las ciencias experimentales desde la primera edición de esta obra, han corroborado plenamente la coexistencia del espíritu y de la materia, de la vida y de la forma en todas las manifestaciones del universo, tal como desde los orígenes de la raza humana enseñaron los iniciados en la sabiduría esotérica. Precisamente, el tema dominante en ISIS SIN VELO es el reiterado cotejo de la ciencia
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I antigua con las especulaciones modernas para demostrar, según demuestra cada día más incontrovertiblemente el progreso de los tiempos, que toda teoría, toda hipótesis, toda novedad atribuida a los modernos tuvo su precedente invención entre los antiguos. La arqueología, la lingüística y la mitología comparada aducen diariamente nuevas y más que sobradas pruebas de los conocimientos científicos de aquellas civilizaciones, cuyo espíritu siguió flotando en el ambiente de la humanidad durante los prolongados períodos en que estuvo eclipsada la verdad por las tinieblas de la ignorancia. En cuanto al ordenamiento de la obra, no la encontrará el lector sujeta al plan rígidamente cuadriculado de los expositores, porque se escribió en días de acerba lucha cuyos fragores no podían dar al ánimo la sosegada placidez que requiere el eslabonado enlace de las materias. Pero entre la aparente incoherencia de los temas, palpita la sinceridad de un espíritu crítico de insuperable potencia que suaviza el rigor inflexible de la lógica con la dúctil amenidad de la sátira, y arremetiendo gallardamente contra el adversario, le hiere con sus propias armas. Por lo que atañe a la traducción, no hemos alterado en lo más mínimo el pensamiento de la autora, cuyos conceptos quedan fielmente vertidos con el mismo espíritu é intención del original, aunque acomodando la forma a la índole peculiar de nuestro idioma, de modo que las ideas no aparezcan envueltas en inútiles amplificaciones que dificultarían su comprensión. Al efecto hemos libado, por decirlo así, en el texto inglés, el pensamiento de la autora párrafo por párrafo, para expresarlo después lo más clara y concisamente posible en el idioma de la versión, como si las ideas asumieran nueva forma expresiva sin el más leve detrimento de su prístina originalidad. Federico Climent Terrer
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I PREFACIO a obra que sometemos al juicio público es fruto de nuestro trato con los Adeptos orientales y del estudio de su ciencia. La dedicamos a cuantos estén dispuestos a Laceptar la Verdad, doquiera que la encuentren, y a defenderla sin temor a vulgares preocupaciones. Su objeto es ayudar al estudiante a descubrir los principios vitales que subyacen en los antiguos sistemas filosóficos. Este libro es sincero. Hemos procurado que en él resplandezca siempre la justicia, junto a la verdad expuesta sin mala intención ni idea preconcebida. Nos mostramos inexorables frente al error entronizado y no guardamos la más mínima consideración a la autoridad usurpada. Reclamamos para el pasado el honor de sus ejecutorias que se le negó desde hace mucho tiempo; exigimos la restitución de prestadas vestiduras y vindicamos reputaciones tan calumniadas como gloriosas. En este espíritu de crítica están considerados los cultos y credos religiosos y las hipótesis científicas. Hombres, partidos, sectas y escuelas son efímeras de un día. Tan sólo la VERDAD, asentada en diamantina roca, es eterna y suprema. No creemos en magia alguna que trascienda a la capacidad de la mente humana ni en “milagro” alguno, divino o diabólico, si por tal se entiende la trasgresión de las eternas leyes naturales. No obstante, aceptamos la opinión del sabio autor de Festus cuando dice que el corazón humano no se ha revelado todavía completamente a sí mismo ni hemos abarcado ni siquiera comprendido la amplitud de sus poderes. ¿Será exagerado creer que el hombre pueda desplegar nuevas facultades sensitivas y relacionarse mucho más íntimamente con la naturaleza? La lógica de la evolución nos lo dirá si la llevamos hasta sus legítimas conclusiones. Si en la línea ascendente, desde el vegetal o el molusco hasta el hombre más perfecto, ha evolucionado el alma y adquirido sus elevadas facultades intelectuales, no será irrazonable inferir y creer que también en el hombre se está desenvolviendo una facultad perceptiva que le permita indagar hechos y verdades más allá de los límites de nuestra ordinaria percepción. Así no vacilamos en admitir con Biffé, que “lo esencial es siempre lo mismo, ora procedamos cercenando hacia dentro el mármol para descubrir la estatua oculta en su masa, ora hacia fuera levantando piedra sobre piedra hasta terminar el templo. Nuestro NUEVO resultado no es más que una idea antigua. La última eternidad encontrará en la primera su alma gemela”. Hace años, cuando en mi primer viaje por Oriente visité sus desiertos santuarios, me preocupaban dos cuestiones que sin cesar oprimían mi mente: ¿Dónde está, QUIÉN y
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I QUÉ es DIOS? ¿Quién vió jamás el ESPÍRITU inmortal del hombre, para asegurar la inmortalidad humana? Precisamente cuando con más ansia pretendía resolver tan embarazosos problemas, trabé conocimiento con ciertos hombres que por sus misteriosos poderes y profunda ciencia merecen, sin disputa alguna, el calificativo de sabios de Oriente. Viva atención presté a sus enseñanzas. Me dijeron que, combinando la ciencia con la religión, pueden demostrarse la existencia de Dios y la inmortalidad del espíritu humano tan fácilmente como un postulado de Euclides. Por vez primera adquirí la seguridad de que la filosofía oriental sólo cabe en la fe absoluta é inquebrantable en la omnipotencia del Yo inmortal del hombre. Aprendí que esta omnipotencia procede del parentesco del espíritu del hombre con Dios o Alma Universal. Este, dicen ellos, sólo puede demostrarlo aquél. El espíritu del hombre es prueba del Espíritu de Dios, como una gota de agua es prueba de la fuente de donde procede. Si a un hombre que nunca haya visto agua, le decís que existe el océano, deberá creerlo por la fe o rechazarlo por completo. Pero dejad que caiga una gota de agua en su mano, y ya tendrá un hecho, del cual infiera lo demás, y podrá luego comprender poco a poco la existencia de un océano ilimitado é insondable. La fe ciega dejará de ser una necesidad para él, pues la habrá substituido con el CONOCIMIENTO. Cuando un hombre mortal despliega facultades inmensas, domina las fuerzas de la naturaleza y dirige la vista al mundo del espíritu, la inteligencia reflexiva queda abrumada por la convicción de que si a tanto alcanza el Yo espiritual de un hombre, las facultades del ESPÍRITU PADRE han de ser comparativamente tan inmensas en magnitud y potencia como el océano respecto a una simple gota de agua. Ex nihilo nihil fit. ¡Demostrad la existencia del alma humana por sus maravillosas facultades y demostraréis la existencia de Dios! En nuestros estudios, aprendimos que los misterios no son tales y nos cercioramos de la realidad de nombres y lugares que los occidentales diputan por fabulosos. Devotamente nos dirigíamos en espíritu al interior del templo de Isis, en Sais, para levantar el velo de “la que fue, es y será”; para mirar a través de la desgarrada cortina del Sancta Sanctorum en Jerusalén y a interrogar a la misteriosa Bath–Kol en las criptas del sagrado edificio. La Filia–Vocis, la hija de la voz divina, respondía tras el velo desde
el propiciatorio , y la ciencia, la teología y toda hipótesis humana nacida de conocimientos imperfectos, perdían para siempre ante nuestros ojos su carácter autoritario. El Dios vivo habló por medio del hombre su único oráculo. Estábamos satisfechos. Semejante saber es inapreciable y sólo ha permanecido oculto para quienes lo desdeñaban, ridiculizaban o negaban.
1 Lightfoot asegura que esta voz, tenida antiguamente por testimonio del cielo, “se debía al arte mágico”. Este último término se usa como expresión supersticiosa, porque ha sido y es todavía mal comprendido. EI objeto de esta obra es corregir las opiniones erróneas, en lo que se refiere al arte mágico.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I De éstos recibimos críticas, censuras y quizás hostilidad, aunque ninguno de los obstáculos encontrados en nuestro camino surge de la validez de las pruebas ni de la autenticidad de hechos históricos ni de la falta de sentido común de aquellos a quienes nos hemos dirigido. El pensamiento moderno va impelido hacia el liberalismo, tanto en religión como en ciencia. Se acerca el día en que los reaccionarios resignen la despótica autoridad que durante tanto tiempo disfrutaron y ejercieron sobre la conciencia pública. Cuando el Papa anatematiza la libertad de la prensa y de la palabra, la
supremacía del poder civil y la enseñanza laica , el portavoz de la ciencia del siglo diez y nueve, Tyndall, le responde diciendo: “Las posiciones de la ciencia son inexpugnables y hemos de libertar del dominio teológico las teorías cosmológicas3”. No es por lo tanto difícil de prever el final. Siglos de esclavitud no logran helar la sangre del hombre, alrededor del núcleo de la fe ciega; y el siglo XIX es testigo de los esfuerzos del gigante para romper las cuerdas de los liliputienses y andar por sus pies. Las mismas comuniones protestantes de Inglaterra y América, ocupadas ahora en revisar el texto de sus Oráculos, habrán de demostrar el origen y valor de este texto. Acaban ya los tiempos en que el dogma dominaba al hombre. Esta obra es, por lo tanto, un alegato en pro de que la filosofía hermética y la antigua y universal Religión de la Sabiduría son la única clave posible de lo Absoluto en ciencia y teología. En prueba de que no se nos oculta la dificultad de nuestra empresa, decimos desde luego que no será extraño que los sectarios arremetan contra nosotros. Los cristianos verán que ponemos en tela de juicio la pureza de su fe. Los científicos advertirán que medimos sus presunciones con el mismo rasero que las de la Iglesia romana, y que, en ciertos asuntos, preferimos a los sabios filósofos del mundo antiguo. Los sabios postizos nos atacarán furiosamente desde luego. Los clericales y librepensadores verán que no admitimos sus conclusiones, sino que queremos el completo reconocimiento de la Verdad. También tendremos enfrente a los literatos y autoridades que ocultan sus creencias íntimas por respeto a vulgares preocupaciones. Los mercenarios y parásitos de la prensa, que prostituyen su poderosa eficacia y deshonran tan noble profesión, se burlarán fácilmente de cosas demasiado sorprendentes para su inteligencia, pues dan más valor a un párrafo que a la sinceridad. Algunos criticarán honradamente; los más con hipocresía; pero nosotros dirigimos la vista al porvenir.
2 Encíclica de 1864. 3 Fragmentos de Ciencia.
H. P. BLAVATSKY Isis Sin Velo Tomo I La lucha entre el partido de la conciencia pública y el de la reacción ha desarrollado una saludable tónica de pensamiento, que en último resultado determinará el triunfo de la verdad sobre el error. Lo repetimos de nuevo. Trabajamos para el alboreante porvenir. Y al considerar la acerba oposición que ha de darnos en rostro, creemos que el mejor mote para nuestro escudo, al entrar en el palenque, es la frase del gladiador romano: ¡Ave César! Morituri te salutant. Nueva York, Septiembre 1877
Leitura livre, oferecida pelo Conhecer para Transformar.