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Capítulo 6 de 22

Editorial Pomaire — parte 5 de 21

El Misterio De La Atlantida

Charles Berlitz El misterio de la Atlántida www.formarse.com.ar Proclo (410-485 d.C.), miembro de la escuela neo-platónica, afirmaba que no lejos del oeste de Europa, había algunas islas cuyos habitantes conservaban todavía el recuerdo de una gran isla que en una época los dominó y que luego fue tragada por el mar. Comentando la teoría de Platón escribió:

...Es evidente que una isla tan grande como aquélla existió, según lo dicho por algunos historiadores acerca del mar exterior. Según ellos, en dicho mar existían siete islas consagradas a Persépona y otras tres de gran tamaño, una de las cuales fue consagrada a Pluto, otra a Amón y otra a Poseidón. Esta última tenía una extensión de mil estadios. Dicen también que los habitantes de esta isla consagrada a Poseidón conservan la memoria de sus antecesores y de la isla atlántica que existió allí y que era realmente maravillosa y que había dominado durante siglos todas las islas del océano Atlántico. También fue consagrada a Poseidón...

En La Odisea, Hornero (siglo VIII a.C.) pone estas palabras en boca de la diosa Atenea: "Nuestro padre, hijo de Cronos, preclaro gobernante... mi corazón está destrozado por el sabio Odiseo, hombre desgraciado, que abandonó hace tanto tiempo a sus amigos y que vive tristemente en una isla situada en el centro mismo del mar. En esta isla boscosa habita una diosa, hija del habilidoso Atlas, que conoce la profundidad de cada mar y conserva los altos pilares que separan el cielo de la tierra..." La referencia a Atlas y Orónos resulta especialmente interesante, en relación a la "isla situada en el centro mismo del mar". Hornero sigue hablando del barco de Odiseo que alcanzó "el límite del mundo. Allí se hallan los territorios y la ciudad de los Kimerioi, envuelta en brumas y nubes..." En La Odisea, el poeta griego hace referencia a Esqueria, una isla situada muy lejos, en el océano, donde los feacios "viven aparte, muy lejos, sobre la inconmensurable profundidad y en medio de las olas —los más remotos entre los hombres...". También describe la ciudad de Alanco, atribuyéndole una profusión de riqueza y magnificencia que recuerda la descripción platónica de la Atlántida. Aunque los nombres son distintos, esta poderosa isla de Esqueria es otro indicio del recuerdo de una isla-continente situada más allá de las Columnas de Hércules, en el océano occidental. Puesto que, según Platón, su información básica acerca de la Atlántida provenía de fuentes egipcias, cabe imaginar que otros documentos, en forma de papiros, deberían hacer referencia también a la isla sumergida. En este sentido se han interpretado algunas alusiones que aparecen en documentos antiguos. Por ejemplo, cuando se habla del "reino de los dioses", miles de años antes de las primeras dinastías egipcias. Además, el sacerdote e historiador Manetho nos ilustra sobre la época aproximada en que los egipcios cambiaron su calendario y coincide con el mismo período en que según Platón se habría producido el hundimiento de la Atlántida, hace 11.500 años. Se cree que en el museo de San Petersburgo existían, antes de la revolución rusa, otros documentos egipcios "perdidos". Se dice que existía un documento particularmente misterioso en el que se relataba una expedición que había enviado un faraón de la segunda dinastía a investigar lo que había ocurrido con la Atlántida y a descubrir si quedaban restos de ella. Se afirmaba que había regresado al cabo de cinco años, sin haber cumplido su misión, cosa que resulta comprensible. Hay también documentos egipcios que hablan de invasiones de "pueblos del mar" que llegaron "desde los confines del mundo", ilustrados con pinturas murales monumentales que todavía pueden verse en Medinet-El Fayum. Aunque la mayoría de los pergaminos egipcios debieron resultar quemados en la destrucción de la biblioteca de Alejandría, es posible que existan otros documentos escritos, enterrados en alguna tumba todavía no descubierta y que se mantengan en buen estado de conservación, gracias al clima seco que reina en Egipto. El historiador griego Heródoto (siglo V a.C.) nos ha dejado referencias diversas respecto a un nombre similar al de Atlántida y a una ciudad misteriosa situada en el océano Atlántico que algunos han considerado como una colonia de la Atlántida o incluso como la Atlántida misma: "Los primeros griegos que realizaron largos viajes —escribe Heródoto—, estaban familiarizados con Iberia (España) y con una ciudad llamada Tartesos, "... más allá de las

Columnas de Hércules..." a la vuelta de la cual los primeros comerciantes "obtuvieron un beneficio mayor que el conseguido por griego alguno antes..." (Esto último tiene un tono curiosamente moderno, relacionando los milenios de la remota antigüedad con las flotas mercantes de Niarcos y Onassis.) En otro pasaje de sus obras, Heródoto habla de una tribu llamada Atarantes y también de otra, los Atlantes, "... que toman su nombre de una montaña llamada Atlas, muy puntiaguda y redonda, tan soberbia, además, que, según se dice, la cumbre nunca puede verse, porque las nubes jamás la abandonan, ni en verano ni en invierno...". Heródoto se sentía interesado tanto en la historia antigua como contemporánea y creía que el Atlántico había penetrado en la cuenca mediterránea como consecuencia de un terremoto que había hecho desaparecer el istmo que era entonces el estrecho de Gibraltar. Luego de hallar fósiles de conchas marinas en las colinas de Egipto también especuló acerca de la posibilidad de que parte de la tierra que en otro tiempo había sido tierra firme hubiera acabado en el mar y, a la inversa, algunos territorios hubieran emergido de las profundidades oceánicas. En Las Guerras del Peloponeso Tucídides (460-400 a.C.), refiriéndose a los terremotos escribió:

... En Orobiari, Eubea, al retirarse el mar de lo que era entonces la línea de la costa y levantarse formando una enorme ala, cubrió una parte de la ciudad y luego se retiró en algunos lugares. Pero en otros la inundación fue permanente y lo que antes era tierra hoy es mar. La gente que no pudo escapar a las tierras altas, pereció. En los alrededores de Atalante, una isla de la costa de Opuntian Locri, se produjo una inundación similar...

El historiador griego Timágenes, (siglo I a.C.) comentando acerca de los pobladores de la antigua Galia, pensaba que provenían de una tierra remota en el medio del océano. Un manuscrito llamado Acerca del Mundo, atribuido a Aristóteles, nos da la siguiente evidencia de que entonces se creía en la existencia de otros continentes:

...Pero hay probablemente muchos otros continentes, que están separados del nuestro por el mar, el cual debemos cruzar para llegar hasta ellos. Algunos son grandes y otros más pequeños, pero todos nos resultan invisibles, salvo el nuestro. Porque todas las islas se relacionan con nuestro mar, de la misma forma en que el mundo habitado tiene relación con el Atlántico y muchos otros continentes con el océano todo, porque son islas rodeadas por el mar...

El siguiente escrito de Apolodoro (siglo II a.C.), en La Biblioteca contiene una desusada referencia a las Pléyades:

...Atlas y Pleyone, hija de Océano, tuvieron 7 hijas llamadas Pléyades, que nacieron en Arcadia: Alcione, Celena, Elec-tra, Esterope, Taigeta y Maya..., y Poseidón tuvo relaciones sexuales con dos de ellas, primero con Celena, que engendró a Lykos, a quien Poseidón hizo vivir en las islas de Blest, y luego con Alcione... Al referirse a las islas de Blest, en el Atlántico, Plutarco habla de brisas suaves, tenues rocíos y habitantes "que pueden gozar de todas las cosas sin perturbaciones ni trabajos". Las estaciones son "templadas" y las transiciones "tan moderadas" que se cree firmemente, incluso entre los bárbaros, que éste es el lugar de los bienaventurados y éstos son los Campos Elíseos celebrados por Hornero...

Diodoro Siculo (el siciliano, siglo I a.C.) describe con bastante detalle la guerra entre las Amazonas y un pueblo llamado atlantioi. En este caso, las Amazonas provenían de una isla de Occidente llamada Héspera, que sitúa en el pantano de Tritonis "cerca del océano que rodea la tierra" y de la montaña "llamada Atlas por los griegos..." Dice además: "...Se cuenta también la historia de que el pantano Tritonis desapareció durante un terremoto, cuando algunas partes de él que se extendían hacia el océano quedaron divididas en dos..." Diodoro cita además el mito de los atlantioi:

...El reino estaba dividido entre los hijos de Urano, entre los cuales Atlas y Cronos eran los más renombrados. Atlas recibió las regiones de la costa del océano y no sólo dio el nombre de atlantioi a sus pueblos, sino que llamó Atlas a la montaña más grande de la región. Se dice también que perfeccionó la ciencia de la astrología y fue el primero en dar a conocer a la Humanidad la doctrina de la esfera y fue por

Charles Berlitz El misterio de la Atlántida www.formarse.com.ar esta razón por la que se pensó que los cielos todos se apoyaban en las espaldas de Atlas...

Diodoro habla de las hijas de Atlas y Apolodoro y dice que "...yacieron con los más famosos héroes y dioses y se convirtieron así en los primeros antepasados de la mayor parte de la raza... Estas hijas se distinguían también por su castidad y después de su muerte merecieron honores inmortales entre los hombres, quienes les dieron un trono en los cielos y las llamaron Pléyades..." Además ofrece una amable descripción de la isla atlántica:

...Porque frente a Libia, muy lejos, hay una isla de gran tamaño, y como se encuentra en el océano, está a una distancia de varios días de navegación de Libia, hacia Occidente. Su tierra es fértil, montañosa en gran parte y en otra no pequeña, llana y de gran belleza. A través de ella fluyen ríos navegables que son utilizados para la irrigación y encierra muchos lugares plantados con árboles de todas las variedades e innumerables jardines atravesados por arroyos de agua dulce; hay en ella también villas privadas muy costosas y en medio de los jardines, rodeadas de flores, se han construido casas de banquetes en las que los habitantes pasan el tiempo de verano... Hay también excelente caza, de toda clase de animales y bestias salvajes... Y hablando en términos generales, el clima de la isla es tan suave que produce en abundancia frutos de los árboles y otros propios de las distintas estaciones del año, de manera que parecería que la isla, debido a su felicidad excepcional, es residencia de dioses y no de hombres...

Teopompo (siglo IV a.C.) relata una conversación entre el rey Midas y un hombre llamado Sueños, en que se describe un gran continente poblado por tribus guerreras, una de las cuales había intentado conquistar el "mundo civilizado". (El valor comparativo de esta fuente disminuye un tanto por el hecho de que Silenos era un sátiro a quien el rey Midas capturó, emborrachándolo con vino griego.) Tertuliano (160-240 d.C.) se refiere al hundimiento de la Atlántida al discutir los cambios ocurridos en la Tierra, "... que, incluso ahora, ...está sufriendo transformaciones locales, ...cuando entre sus islas no está ya Délos ...Samos es un montón de arena, ...cuando, en el Atlántico, se busca en vano la isla que era igual en tamaño a Libia o Asia, cuando ...el costado de Italia, cortado en medio por el choque estremecedor de los mares Asiático y Tirreno, deja a Sicilia como sus reliquias..." La referencia a la apertura de los estrechos de Sicilia es comentada también por Filón el Judío (20 a.C.-40 d.C.) quien escribe:

Considérese cuántos territorios del continente han sido cubiertos por las aguas, no sólo los que se hallaban cerca de la costa, sino también los que se encontraban en el interior, y piénsese en la gran porción que se ha convertido en mar y ahora es surcada por innumerables barcos. ¿Quién no conoce el más sagrado estrecho siciliano, que en épocas antiguas unía Sicilia al continente de Italia?

Luego cita tres ciudades griegas que yacen en el fondo del mar: Aigara, Boura y Helike (Helike es ahora buscada mediante modernos métodos arqueológicos cerca de la actual ciudad de Corinto) y concluye con una referencia a "la isla de Atlantes que, como decía Platón... fue lanzada al fondo del mar en un día y una noche, como consecuencia de un terremoto y una inundación extraordinarios". Arnobio el Africano (siglo III d.C.), un miembro de la primitiva comunidad cristiana, se queja de que ellos eran culpados de todo y pregunta:

¿Fuimos acaso nosotros culpables de que hace diez mil años escaparan una gran cantidad de hombres de la isla llamada Atlántida o Neptuno, como nos dice Platón, y arruinaran y eliminaran a innumerables tribus?

Aeliano (Claudius Aelianus, siglo III d.C.) un escritor clásico, hace una alusión muy desusada a la Atlántida en su obra La Naturaleza de los Animales. Al hablar de los "carneros del mar" (que al parecer eran focas) dice que "...invernan en los alrededores del estrecho que separa Córcega de Cerdeña... el carnero macho tiene alrededor de la frente una cinta blanca. Se diría que se asemeja a la diadema de Lisímaco o Antígono o de algún otro rey macedonio. Los habitantes de las costas del océano dicen que en épocas anteriores los reyes de la Atlántida, que descendían de Poseidón, utilizaban en sus cabezas, como signo de poder, la banda blanca de los carneros machos, y que sus esposas, las reinas, utilizaban como signo de

poder las bandas blancas de los carneros hembras..." Esta cita de Aeliano, que ha llegado hasta nosotros a través de los siglos, no como descripción de la Atlántida sino como una nota casual acerca de los adornos usados en la cabeza por los reyes de los atlantes, presta cierto crédito a la creencia, generalmente aceptada en la época clásica, de la existencia de la Atlántida en un período anterior. ¿Qué puede uno inferir de estas y otras alusiones de los autores clásicos? Algunas parecen contradictorias entre sí pese a que los nombres y la forma de escribirlos cambien, parecen existir ciertos puntos comunes. En el antiguo mundo mediterráneo se creía que existían tierras firmen o tal vez un continente en el Atlántico, y se conservaban ciertos recuerdos algo confusos respecto a los contactos que se habían mantenido con ellos y también sobre las hostilidades por parte de fuerzas expedicionarias procedentes de esas tierras. También existía la tradición de que cierto territorio o territorios se habían hundido en el océano. Otro cristiano de la Antigüedad, Cosmas Indico-pleustes (siglo VI d.C.) parece anticipar en varios siglos la pretensión de los rusos de que "nosotros lo inventamos primero" cuando dice que Platón "expresó puntos de vista similares a los nuestros, con ciertas modificaciones ... Menciona las diez generaciones y también la tierra sumergida en el océano. Y en una palabra, es evidente que todos tomaron sus ideas de Moisés y repitieron sus palabras como si fueran propias..." Aparentemente, Cosmas pensaba en las referencias bíblicas a las generaciones anteriores a la gran inundación que destruyó el pueblo de la tierra debido a su maldad. Pero la referencia bíblica a una inundación es sólo una pequeña parte de una leyenda común a los pueblos de todo el mundo, con excepción de la Polinesia. Desde la óptica de un investigador moderno, entonces, la evidencia escrita no es concluyente. Pero, ¿acaso alguna vez lo es? Debemos recordar que los antiguos no escribían para los investigadores modernos y que, como individuos de una época anterior a los bancos de datos, los microfilmes e incluso la imprenta, tenían una actitud completamente diferente acerca de la información y usaban a los dioses y los mitos como marco de referencia para sus obras. Las pruebas acerca de la existencia de la Atlántida hay que buscarlas en otras fuentes, además de en los comentarios de los escritores de la Antigüedad.

La Atlántida: un recuerdo persistente

La tradición de la gran inundación, tal como aparece en el Génesis, es común a los babilonios, persas, egipcios, a las ciudades-estado de Asia Menor, Grecia e Italia y a otras situadas en torno al Mediterráneo y al Mar Caspio, en el Golfo Pérsico e incluso en la India y China. Resulta verosímil que los relatos sobre una gran inundación y sobre la supervivencia de seres elegidos por Dios o los dioses para continuar la civilización mediante la construcción de un barco de salvamento antes de la irrupción de las aguas se difundieran por Asia a lo largo de las grandes rutas caravaneras. Más difícil resultaría, sin embargo, explicar la similitud entre las antiguas leyendas célticas y noruegas. Pero, ¿cómo explicar que los indios americanos del Nuevo Mundo tengan sus propias leyendas, completas y análogas, sobre la inundación, en las que se afirma frecuentemente que su salvación se debió a que llegaron a sus nuevas tierras navegando desde Oriente?

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