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Capítulo 3 de 22
Editorial Pomaire — parte 2 de 21
El Misterio De La Atlantida
Charles Berlitz El misterio de la Atlántida www.formarse.com.ar 1. Que en una época existió, frente a la boca del Mediterráneo, en el océano Atlántico, una gran isla que era lo que quedaba de un continente conocido por los antiguos con el nombre de Atlántida. 2. Que la descripción que de dicha isla hizo Platón no es fábula, como se ha supuesto durante mucho tiempo, sino historia real. 3. Que la Atlántida fue el lugar en donde el hombre se elevó por vez primera de un estado de barbarie a la civilización. 4. Que con el discurrir del tiempo la isla se convirtió en una nación poderosa y muy poblada. La gran densidad demográfica impulsó a los viajes, lo que hizo posible que las costas del Golfo de México, de los ríos Missisipi y Amazonas, las del Pacífico en Sudamérica, las del Occidente de Europa y África, las del Báltico, el Mar Negro y el Caspio fueran pobladas por comunidades civilizadas. 5. Que fue el verdadero mundo antidiluviano y también el Jardín del Edén; los jardines de las Hespérides; los Campos Elíseos; los Jardines de Alcino; el Olimpo; el Asgar de las tradiciones de los pueblos antiguos; que, en fin, representa el recuerdo universal de una tierra grandiosa, donde la Humanidad primitiva residió durante mucho tiempo en paz y felicidad. 6. Que los dioses y diosas de los antiguos griegos, fenicios, hindúes y escandinavos eran sencillamente los reyes, reinas y héroes de la Atlántida y que los actos que les atribuye la mitología son rememoraciones confusas de hechos históricos verdaderos. 7. Que las mitologías de Egipto y Perú representan la religión original de la Atlántida; es decir, la adoración del Sol. 8. Que la colonia más antigua establecida por los atlantes estuvo probablemente en Egipto, cuya civilización reprodujo la de la gran isla. 9. Que los utensilios de la Edad del Bronce de Europa derivan de la Atlántida, y que los atlantes fueron también los primeros que trabajaron el hierro. 10. Que el alfabeto fenicio, padre de todos los europeos, proviene del que ya se utilizaba en la isla-continente. 11. Que la Atlántida fue el lugar de asentamiento original del gran tronco de las naciones arias o indoeuropeas, al igual que el de los pueblos semitas, y posiblemente también de las razas turanias. 12. Que la Atlántida sucumbió en medio de una terrible convulsión de la Naturaleza, en que la isla entera se hundió en el océano, con casi todos sus habitantes. 13. Que sólo algunas personas escaparon en barcos o balsas, llevando a las naciones de Oriente y Occidente las noticias sobre la horrible catástrofe, que han llegado hasta nuestra época bajo la forma de las leyendas de la Inundación y el Diluvio que existen en los distintos pueblos del viejo y el nuevo mundo.
El libro de Donnelly y los centenares de obras que le siguieron iniciaron tal vez un "movimiento" atlántico que ha sobrevivido, con variada intensidad, hasta nuestros días. Diversos escritores y estudiosos se han enfrascado en un nuevo examen de los libros antiguos que todavía se conservan y que tratan del tema, y han estudiado concienzudamente los mitos clásicos, las leyendas indígenas y los indicios relativos a esta cuestión que suelen hallarse en campos tan variados como los de la biología, la antropología, la geología, la botánica, la lingüística y la sismología. El material reunido es amplísimo y los resultados están sometidos a interpretación. Las cinco primeras disciplinas que hemos citado proporcionan, según la interpretación, una gran cantidad de información que indica que hubo una época en que un istmo de tierra conectó el nuevo mundo con el viejo. Pudo ser primero un paso terrestre y luego un gran continente que en definitiva se quebró en una serie de islas separadas. Esto no sólo explicaría algunos extraños paralelismos en estas ciencias, sino incluso ciertos rasgos culturales y mitos comunes. En lo que respecta a la sismología, la Atlántida es una de las zonas menos estables de la corteza terrestre y está sujeta a trastornos a lo largo de toda la plataforma submarina del Atlántico norte y medio, que se extiende por el fondo del mar desde el Norte del Brasil hasta Islandia. Dichos trastornos todavía pueden provocar alzamientos o depresiones de masas terrestres. Los recientes adelantos científicos, las nuevas técnicas arqueológicas para la precisión de las fechas históricas, las conclusiones revolucionarias acerca de la antigüedad del hombre civilizado, y sobre todo, el alcance y profundidad crecientes de la exploración submarina, han preparado el terreno para nuevos descubrimientos. En realidad, algunos podrían haber ocurrido ya, pero aún no son conocidos. Antes de que contáramos con todas estas técnicas, ya los teóricos e investigadores de la Atlántida habían alcanzado un punto en los dominios tradicionales de la investigación, más allá del cual no pudieron avanzar. En la actualidad, el área y los medios de investigación se han ampliado considerablemente.
La Atlántida vuelve a ser actualidad
La Atlántida ocupa todavía un lugar en las noticias. ¡Durante el año 1968 fue "redescubierta" dos veces! Una de ellas-en el Mediterráneo y otra en el Atlántico, frente a las Bimini, en las Bahamas, donde se dice que un templo de la isla-continente está elevándose hacia la superficie. La explicación de que la prensa haya identificado el edificio como un templo de la Atlántida está en la asombrosa coincidencia del fenómeno con la predicción hecha por Edgar Cayce en 1940, en el sentido de que en 1968 ó 1969 surgiría de las aguas, frente a las Bimini, un templo de la Atlántida. En el período comprendido entre 1923-1944, Cayce, un investigador de parapsicología y de los fenómenos extrasensoriales, que vivía en Virginia Beach, estado de Virginia, tuvo numerosas experiencias mentales, que llamó "relatos", y concedió abundantes entrevistas acerca de la Atlántida, en las que explicó la vida en la Isla y los cambios operados en la tierra en general. Aunque numerosas, dichas revelaciones representan sólo una parte de sus predicciones, que han determinado la creación de una fundación que lleva su nombre y de una asociación con filiales en numerosas ciudades de Estados Unidos. Al describir el continente sumergido, afirmó que parte de él se hallaba bajo el océano, cerca de las Bahamas y, específicamente que las Bahamas mismas eran las cumbres de la isla Poseídia, que formaba parte de la "región occidental de la Atlántida". En 1940 Cayce señaló los años 1968 o 1969 como el momento en que habría de volver a emerger una parte de la isla desaparecida, la porción cercana a las Bimini: "Poseídia —dijo—, será una de las primeras porciones de la Atlántida que volverán a levantarse. Se espera para 1968 ó 1969. ¡No está tan lejos!" Una coincidencia muy curiosa ha hecho que varios edificios pareciesen estar volviendo a la superficie, frente a las Bimini y en el extremo norte de Andros. Aún no se ha determinado qué son esas construcciones ni cuál es su antigüedad. Sin embargo, lo más extraordinario acerca de su aparición es que estos misteriosos edificios submarinos han surgido en el lugar exacto que había señalado Cayce en 1940. Dos pilotos comerciales los avistaron y fotografiaron desde el aire. Uno de ellos era un miembro de la fundación Cayce que los estaba buscando y que los vio mientras volaba en uno de sus itinerarios regulares, probablemente debido a que conocía la predicción de Cayce. Es interesante señalar que el avión ha sido un eficaz colaborador para los arqueólogos durante muchos años, ya que, en condiciones de buena visibilidad y de quietud de las aguas, ha sido posible descubrir y fotografiar desde el aire numerosos puertos, fortificaciones y ciudades antiguas. Al sur de este punto existe una depresión llamada Lengua del Océano, que tiene una profundidad de unos 6.000 metros, lo que coincide plenamente con el "relato" de Cayce en el sentido de que las antiguas tierras de la Atlántida situadas frente a las Bimini son el punto más alto de un continente sumergido. Una primera investigación submarina ha revelado que el edificio está construido sobre una base de rocas y que las paredes han sido cubiertas por la arena, lo que hace difícil verlas bajo el agua, en tanto que resulta fácil advertirlas desde el aire, ya que los trazos rectangulares de la construcción son más evidentes. Dado que los edificios están ahora tan cerca de la superficie, han debido tomarse medidas para protegerlos de los cazadores de tesoros que tienen mucho menos interés en determinar su antigüedad que en la posibilidad de saquearlos.
Charles Berlitz El misterio de la Atlántida www.formarse.com.ar Posteriormente se han encontrado otras ruinas submarinas cerca de otras islas del Caribe, entre ellas lo que parecía ser una ciudad completa, sumergida frente a la costa de Haití, y otra ciudad que se hallaría en el fondo de un lago. En 1968 se descubrió frente a las Bimini lo que parece ser un camino submarino (o tal vez una serie de plazas o de cimientos). Sobre la base de estos numerosos hallazgos, podría pensarse que parte del zócalo continental del Atlántico y el Caribe fue alguna vez tierra firme que se hundió durante un período en que el hombre estaba ya civilizado. Las construcciones submarinas que están emergiendo frente a las Bimini y a Andros están siendo estudiadas actualmente para determinar si formaron parte de un complejo cultural maya o de alguno todavía más antiguo, como predijo Cayce. Si pudiera establecerse su origen maya, ello no significaría necesariamente apartarse de la teoría atlántica, ya que los mismos mayas son, al parecer de muchos, si no descendientes de los sobrevivientes de la isla sumergida, por lo menos gentes que llegaron a un nivel de civilización relativamente elevado, gracias a los atlantes; una especie de ayuda a "naciones subdesarrolladas" en versión antigua. Una expedición a la isla de Tera, situada en el mar Egeo, directamente al norte de Creta, concentró la atención en una teoría según la cual lo ocurrido en la propia Tera —que aparentemente fue destruida por una explosión en el 1500 a.C. con el consiguiente hundimiento de una gran porción de tierra— fue el desastre real que llevó a Platón a hablar de la destrucción de un continente. Es sabido que un misterioso desastre se abatió sobre la avanzada civilización cretense, aproximadamente en la misma época. Antes, el imperio cretense era más avanzado que los que le siguieron. Poseía incluso agua corriente e instalaciones sanitarias sorprendentemente modernas, vasos de cristal de colores, cubiertos brillantes y modas muy elaboradas y precursoras en materia de vestimenta. En la Antigüedad, Tera fue también llamada Stronghyli, que quería decir "la rotonda", pero después de la explosión, la parte noroccidental de la isla estalló y se hundió en el mar, dejándola con la forma de una media luna. Esta explosión y las convulsiones volcánicas consiguientes, al igual que las olas de las mareas provocadas por movimientos sísmicos, pueden haber sido una de las razones de la decadencia de Creta y de su conquista por los griegos aqueos. Sin embargo, las numerosas erupciones volcánicas ocurridas en el Mediterráneo a lo largo de los siglos, no significan que no haya ocurrido una aún mayor más allá de las Columnas de Hércules, como señala Platón. Lo interesante es que, apenas se halla cualquier territorio sumergido que pueda relacionarse con culturas arcaicas —y cada vez habrá más hallazgos, gracias a las nuevas técnicas de exploración submarina- surge la pregunta: ¿Es ésta la perdida Atlántida de la leyenda? Porque la Atlántida, la más antigua civilización o leyenda del mundo, según cuál sea nuestro punto de vista, nunca ha dejado de fascinar a la Humanidad, como lo demuestran los miles de libros y tratados ya escritos y los que siguen apareciendo acerca de un tema cuya existencia está todavía por constatar. Y sin embargo, esta leyenda o recuerdo de la raza merece todavía hoy la atención de la prensa. Es como si, comprendiendo que ahora existen mejores métodos de investigación arqueológica, el hombre moderno esperase recibir la confirmación de su propio pasado perdido y creyera que la ciencia moderna habrá de llenar las lagunas de la historia de la familia humana. En el momento mismo en que este libro estaba en prensa, habían aparecido o estaban por publicarse varios otros relativos a la Atlántida o a Tera. También han aparecido reimpresiones de obras escritas hace muchos años pero que todavía resultan pertinentes e informativas. Y, a mediados de 1969 una canción popular reflejaba el nuevo despertar del interés del público en la Atlántida y el deseo implícito en él de poseer mayor conocimiento acerca de nuestro pasado y de la edad dorada del hombre.
El Misterio de la Atlántida
La Atlántida constituye el misterio más grande de la historia. La más completa serie de referencias a la Atlántida que existe en la Antigüedad aparece en los Diálogos Timeo y Critias, de Platón, bajo la forma de una serie de acontecimientos comunicados al ateniense Solón por los sacerdotes griegos de Sais y que son un misterio en sí mismos. ¿Para qué escribió Platón estos diálogos? ¿Para ilustrar la concepción de un Estado perfecto o como propaganda proateniense? En todo caso, sus descripciones de la isla-continente son las más detalladas y completas existentes en los documentos antiguos, exceptuando tal vez los de Egipto, si existieran y fuesen encontrados. Además, Platón no era dado a discutir fábulas, sino que se especializó en filosofía, y se preocupó muy especialmente de precisar que el tema de estos diálogos no era ficción, sino realidad. La primera referencia a la Atlántida aparece en el diálogo llamado Timeo:
CRITIAS.— Escuchad pues Sócrates, una historia muy singular, pero absolutamente verídica, sobre lo que dijo cierta vez Solón, el más sabio de los siete sabios. Era, por de pronto, pariente de Orópides, mi bisabuelo, y muy amigo suyo, como dijo él mismo varias veces en sus versos. El contó a Critias, mi abuelo, según ese último en su vejez gustaba de recordar delante de mí, que una gran cantidad de hazañas grandes y maravillosas llevadas a cabo por esta ciudad habían caído en el olvido debido al paso del tiempo y de la muerte de los hombres. Y de estas hazañas había una que era la mayor de todas. Quizá será conveniente recordarla para rendiros gracias y, a la vez, para agasajar dignamente a la diosa en estos días de fiesta, tanto como si le cantáramos un himno de alabanza. SÓCRATES.- Eso está bien dicho. Pero ¿cuál es esta hazaña que Critias contó, no como una simple ficción, sino como un hecho realmente llevado a cabo por esta ciudad en tiempos antiguos, según lo refiere Solón? CRITIAS.- ...Es verdad, Amynandro; si Solón no hubiera hecho sus versos sólo como pasatiempo, si se hubiera aplicado a ello como otros y si hubiera concluido el relato que se había traído de Egipto, si no se hubiera visto forzado por las sediciones y las otras calamidades que a su vuelta encontró aquí a olvidar totalmente la poesía, según mi opinión ni Hesíodo, ni Hornero, ni otro poeta alguno hubiera jamás llegado a ser más célebre que él." "¿Y cuál era ese relato, Critias?", dyo Amynandro. "Trataba —respondió Critias— de la hazaña más grande y más merecedora de consideración de todas las que esta ciudad ha realizado nunca. Pero, debido al efecto del tiempo y a la muerte de los actores que en ella intervinieron, el relato no ha podido llegar hasta nosotros." "Vuelve a contárnoslo desde el comienzo —dyo Amynandro-; ¿qué era, cómo se realizó y de quién lo recibió Solón para contarlo como verídico?" "Hay en Egipto —dijo Solón—, en el Delta, hacia cuyo extremo final el curso del río se divide, un cierto nomo llamado Saítico, cuya principal ciudad es Sais. De allí era el rey Amasis. Los naturales de esta ciudad creen que la fundó una diosa: en lengua egipcia su nombre es Neith, pero en griego, según ellos dicen, es Atenea. Esas gentes son muy amigas de los atenienses y afirman ser de alguna manera parientes suyos. Solón contó que, una vez llegado a casa de ellos, adquirió entre éstos una gran consideración y que, habiendo interrogado un día a los sacerdotes más sabios en estas cuestiones acerca de las tradiciones antiguas, había descubierto que ni él mismo, ni otro griego alguno, había sabido de ello prácticamente nada. Y una vez, queriéndoles inducir a hablar de cosas antiguas, se puso él a contarles lo que aquí sabemos como más antiguo. Les habló de Foroneo, ese a quien se llama el primer hombre, de Níobe, del diluvio de Deucalión, de Pyrra y de los mitos que se cuentan acerca de su nacimiento, y de las genealogías de sus descendientes. Y se esforzó por calcular su fecha, recordando los años en que ocurrieron esos acontecimientos. Pero uno de los sacerdotes, ya muy viejo, le dijo: "Solón, los griegos sois siempre niños: ¡Un griego nunca es viejo! " A lo que replicó Solón: "¿Cómo dices esto"? Y el sacerdote: "Vosotros sois todos jóvenes en lo que a vuestra alma respecta. Porque no guardáis en ella ninguna opinión antigua, procedente de una vieja tradición, ni tenéis ninguna ciencia encanecida por el tiempo. Y ésta es la razón de ello. Los hombres han sido destruidos y lo serán aún de muchas maneras. Por obra del fuego y del agua tuvieron lugar las más graves destrucciones. Pero también las ha habido menores, ocurridas de millares de formas diversas. Pues eso que también se cuenta entre vosotros de que, cierta vez, Faetón, hijo de Helios, habiendo uncido el carro de su padre, pero incapaz de dirigirlo por el camino que seguía su padre, incendió cuanto había sobre la Tierra y pereció él mismo, herido por un rayo, se cuenta en forma de leyenda. La verdad es ésta: a veces en los cuerpos que dan vueltas al cielo, en torno a la Tierra, se produce una desviación o "paralaje". Y, con intervalos de tiempo muy espaciados, todo lo que hay sobre la Tierra muere por la superabundancia del fuego. Entonces todos los que habitan sobre las montañas, en los lugares elevados y en los que son secos, mueren, más que los que viven en lugares cercanos a los ríos y al mar. A nosotros, en cambio, el Nilo, nuestro salvador, igual que en otras circunstancias nos preserva también en esta calamidad, desbordándose. Por el contrario, otras veces,
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