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Capítulo 4 de 18

Breve Noticia — parte 3 de 13

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a pasar cuatrocientos jóvenes, arrastrando un árbol para pilar de su casa; cuatrocientos jóvenes iban caminando, después de haber cortado un gran árbol para viga maestra de su casa. Entonces Sabio Pez-Tierra caminó adonde estaban los cuatrocientos jóvenes. —”Jóvenes, ¿qué hacéis?”. —”Solamente, un árbol que no podemos levantar para llevarlo sobre nuestros hombros”. —”Yo lo llevaré al hombro. ¿Adonde llevarlo? ¿Cuál trabajo hay en vuestro espíritu?” “Solamente la viga maestra de nuestra casa”. —”Perfectamente”, dijo él, [y] después tiró [del árbol], lo cargó sobre sus hombros y lo llevó a la entrada de la casa de los cuatrocientos jóvenes. “¡Y bien! Estáte pues con nosotros, oh joven. ¿Tienes madre, padre?” “No tengo”, dijo él. “¡Y bien! Nosotros te emplearemos otra vez mañana para señalarte uno de nuestros árboles para pilar de nuestra casa”. “Bien”, dijo él. En seguida los cuatrocientos jóvenes celebraron consejo. “He ahí a ese joven. ¿Cómo haremos para matarlo, pues no está bien que haga eso, que él solo levante ese árbol? Cavaremos un gran hoyo, [y] después lo incitaremos a descender en el hoyo. «Vete a agrandarlo. Toma y trae tierra del hoyo», le diremos, y, cuando haya descendido y esté inclinado en el hoyo, lanzaremos un gran árbol en él; entonces morirá en el hoyo”. Así hablaron los cuatrocientos jóvenes. Entonces cavaron un gran hoyo que descendía profundamente, y después llamaron a Sabio Pez-Tierra. “Nosotros te estimamos. Ve pues, y cava aún la tierra, en el sitio de donde nosotros no pasamos”, le dijeron. “Muy bien”, respondió él, y después descendió al hoyo. Llamándole mientras que él cavaba la tierra: “¿Ya has descendido muy hondo?”, le dijeron. “Sí”, respondió, comenzando a cavar el hoyo, pero cavaba un hoyo de salvamento. Él sabía que querían matarlo; mientras que cavaba el hoyo, cavaba al lado un segundo hoyo para salvarse. “¿Está ya muy hondo?”, le fue dicho desde arriba por los cuatrocientos jóvenes. “Todavía estoy ocupado en mi excavación, pero os llamaré desde abajo cuando haya acabado de cavar”, les respondió desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra. Mas no cavaba el fondo del hoyo [destinado] para [su] tumba; no cavaba sino el hoyo para salvarse. En seguida Sabio Pez-Tierra llamó, no gritando sin embargo sino cuando estuvo en el hoyo de salvamento. “Venid a buscar, a llevar la tierra del hoyo que he cavado. Por él he descendido verdaderamente lejos. ¿No oís mi llamada? Pero he aquí vuestra llamada que repercute como uno, dos ecos; oigo donde estáis vosotros”, decía Sabio Pez-Tierra en el hoyo en donde se ocultaba; y llamaba desde el fondo de aquel hoyo. Y he aquí que con fuerza fue traído el gran árbol por los jóvenes; en seguida lanzaron vivamente el árbol en el agujero. “Que ninguno hable. Esperemos solamente a que grite a voz en cuello, a que muera”, se dijeron unos a otros, mas se hablaban en secreto, mas se cubrían la boca, mirándose mutuamente, mientras lanzaban prontamente el árbol. Ahora, pues, he aquí que Sabio Pez-Tierra habló, gritó a voz en cuello, pero no llamó sino una sola vez mientras que el árbol caía. “¡Oh, cómo hemos llevado a buen fin lo que le hemos hecho! ¡Muerto está! Si por desgracia hubiera continuado el trabajo del cual se había encargado, desgraciados [de nosotros]. Se habría introducido [como] el primero entre nosotros los cuatrocientos jóvenes”, dijeron, alegrándose aún. “Es preciso hacer durante tres días nuestra bebida fermentada, pasar tres días más en beber por la fundación de nuestra casa, nosotros los cuatrocientos jóvenes”, dijeron. “Mañana veremos, pasado mañana también, si no vienen de la tierra las hormigas a llevarse, cuando hieda, la inmundicia. En seguida nuestro corazón estará en reposo, mientras bebemos nuestra bebida fermentada”, dijeron. Ahora, pues, allá en el hoyo. Sabio Pez-Tierra oía lo que decían los jóvenes. Después, al segundo día, llegaron de repente las hormigas, yendo y viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del árbol. De todas partes trajeron cabellos, trajeron uñas de Sabio Pez-Tierra; viendo esto los jóvenes. “¡Acabado está, ese engañador! ¡Ved! Las hormigas se reúnen, llegan en multitud, traen de todas partes sus cabellos, sus uñas. He aquí lo que hemos hecho”, se dijeron unos a otros. Pero Sabio Pez-Tierra estaba bien vivo: había cortado los cabellos de su cabeza, se había recortado las uñas con los dientes, para darlos a las hormigas. Así los cuatrocientos jóvenes lo creyeron muerto; después, al tercer día, comenzaron su bebida fermentada; entonces se embriagaron todos los jóvenes. Estando todos ebrios, los cuatrocientos jóvenes no tenían ya Sabiduría; entonces su casa fue derribada sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser todos destruidos. Ni uno ni dos de aquellos cuatrocientos jóvenes se salvaron; fueron matados por Sabio Pez-Tierra, hijo de Principal Guacamayo. Así murieron los cuatrocientos jóvenes. Se dice también que entraron en la constelación llamada a causa de ellos el

Montón , pero esto no es quizás más que una fábula. Aquí contaremos también la derrota de Sabio Pez-Tierra por los dos engendrados Maestro Mago, Brujito.

400, en numeración vigesimal, es la unidad de tercer orden. En “literatura” de la América Media, significa “grandísima cantidad, muchedumbre” [Cf. “10. 000” en China]. La mayoría de los americanistas asimila esos 400 jóvenes- a los dioses mexicanos de las bebidas fermentadas. Esta interpretación carece de base, pues la embriaguez final, y, menos aún, el número 400, no son pruebas. Yo los acercaría más bien [no afirmo nada] a los cuatrocientos Huitznahua “Brujos Meridionales” de la leyenda de Huitzilopochtli. “el Diestro [Guerrero] que mira al Sur”.

Motz: Brasseur y Ximénez ven en ella a las pléyades; los mexicanos llamaban Montón o Mercado a esta constelación.

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He aquí la derrota, la muerte de Sabio Pez-Tierra cuando fue vencido por los engendrados Maestro Mago. Brujito. He aquí lo que hirió el corazón de aquellos engendrados: los cuatrocientos jóvenes matados por Sabio Pez-Tierra. Solamente de pescados, solamente de cangrejos, se sostenía él, se nutría, al borde del agua; ése era su alimento cotidiano. De día erraba, buscando su subsistencia; de noche, transportaba las montañas. En

seguida un gran cangrejo fue imitado por Maestro Mago, Brujito. Le pusieron una faz en madera de Ek ; pues la madera de Ek se encuentra por doquiera en las selvas; hicieron con ella las grandes patas del cangrejo;

después, de Pahac las patas pequeñas. Pusiéronle un carapacho de piedra que acabó la faz posterior del 41 42 congrejo. En seguida, pusieron a esta “tortuga” en el fondo de una gruta al pie de una gran montaña; Meaván , nombre de la montaña de la derrota. Después, los engendrados fueron al encuentro de Sabio Pez-Tierra, al borde del agua. “¿Adonde vas, oh hijo?”, dijeron a Sabio Pez-Tierra. “No voy a ninguna parte, sino que busco mi subsistencia”, respondió Sabio Pez-Tierra. “¿Cuál es tu alimento?”. “Solamente pescados, solamente cangrejos; no he podido cogerlos aquí. Hace dos días que no he comido y ya no puedo más de hambre”, dijo Sabio Pez- Tierra a Maestro Mago, Brujito. “Allá abajo, en el fondo de la barranca, hay un cangrejo, un cangrejo verdaderamente grande; seria un glorioso bocado para tu subsistencia. Pero nos mordió cuando quisimos cogerlo, y nos asustamos; por nada iríamos a cogerlo”, dijeron Maestro Mago, Brujito. “Tened piedad de mi faz. Venid a mostrármelo, oh engendrados”, dijo Sabio Pez-Tierra. “De ningún modo, no queremos; solamente tú ve allá; no es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegarás al pie de una gran montaña donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega”, respondieron Maestro Mago, Brujito. “¡Ah, tened piedad de mi faz! Oh engendrados, ¿en dónde encontrarlo? Venid a mostrármelo. Hay muchos pájaros cantores a los que podréis disparar con cerbatana; yo sé dónde están”, dijo Sabio Pez-Tierra. Su humildad complació a los engendrados. “¿Sabrás cogerlo si volvemos [allá abajo] por tu causa? Cierto, no probamos ya más; nos mordió cuando entramos agachados; nos asustamos cuando entramos encorvados, pero por poco lo alcanzábamos. Es bueno, pues, que entres allí encorvado”, le dijeron. “Muy bien”, respondió Sabio Pez-Tierra. Entonces caminó en su compañía. Después, fue llegó al fondo de la barranca. Inclinado de los dos lados, el cangrejo enderezaba hacia adelante su dorso. En el fondo de la barranca estaba la añagaza de ellos. “¡Perfectamente! Quisiera ya ponerla en [mi] boca”, [dijo] alegrándose Sabio Pez-Tierra, porque en verdad se moría de hambre. Así, pues, quiso intentar, quiso encorvarse, quiso entrar. El cangrejo fue hacia lo alto. Entonces él se retiró. “¿No lo has alcanzado”?, dijeron [los dos engendrados]. “No está ahí, sino que subió: pero al principio por poco lo cogía. Quizás fuera bueno que yo entrase”, respondió él. Después, encorvándose, entró; acabó de entrar; no mostró afuera más que las puntas de los pies. La gran montaña acabó de minarse, se aplastó, descendió sobre su corazón. Él ya no se revolvió más: Sabio Pez-Tierra fue piedra. Tal fue la derrota de Sabio Pez-Tierra por los engendrados Maestro Mago, Brujito. “Hacedor de Montañas”, dice el relato de antaño. Primer hijo de Principal Guacamayo. Al pie de la montaña llamada Meaván fue vencido. No es sino por Magia como fue vencido el segundo de los que se enorgullecían. Vamos a contar la historia de otro.

El tercero de los que se enorgullecían, segundo hijo de Principal Guacamayo, llamado Gigante de la Tierra, decía: “Yo destruyo las montañas”. Y Maestro Mago, Brujito, vencieron también a Gigante de la Tierra. Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago, dijeron, hablando a Maestro Mago, Brujito: “Que también sea vencido el segundo hijo de Principal Guacamayo. Tal es nuestra Palabra, porque no está bien lo que él hace sobre la tierra: exaltar su gloria, su grandeza, en potencia. Que ya no sea más así”.

“Atraedlo dulcemente hacia el Oriente” , dijeron “también los Maestros Gigantes a los dos engendrados. “Muy bien, jefes”, respondieron éstos. “No está bien lo que vemos. ¿No sois vosotros la Existencia, la Fundación, los Espíritus del Cielo?”, dijeron los engendrados, recibiendo la Palabra de los Maestros Gigantes. Y en aquel momento Gigante de la Tierra destruía las montañas. Por poco que con el pie golpease la tierra, en seguida a

causa de esto se desgarraban las montañas grandes, las montañas pequeñas . Entonces fue encontrado por los engendrados. “Joven, ¿adonde vas?”, dijéronle a Gigante de la Tierra. “No voy a ninguna parte, solamente

Ek Aunque en maya sea ese el “palo Campeche”, la asociación, con el Alziak [Fillandisis usneoides] en el párrafo 32 me hace aceptar la definición del Ek dada por Brasseur: planta silvestre de grandes hojas, que los indio» actuales emplean para adornar sus arcos de triunfo.

Pahac: significado desconocido. [Paac: anona.]

Es decir, el carapacho vacío, semejante así a la concha de una tortuga.

Meaván. De nuevo, un empréstito a la geografía real; montaña muy alta, bañada al Sur y al Oeste por el Chixoy. Podría traducirse su nombre por “Sembrados [Garillas, Campos] Rotos [doblados, encorvados]”, pues la leyenda dice que el monte se dobló, se encorvó, se rompió.

El domicilio predilecto, y por tanto el lugar de mayor potencia, de los dioses luminosos, es el Este.

Gigante de la Tierra, está aquí en el papel especial de dios de los temblores de tierra. [En Guatemala hay 30 volcanes].

derribo las montañas, yo soy su destructor, mientras haya días, mientras haya albas ”, dijo él, respondió él entonces. Después, a su vez, Gigante de la Tierra [les] dijo a Maestro Mago, Brujito: “¿Por qué venís vosotros? Yo no conozco vuestros rostros. ¿Cuál es vuestro nombre?”; [así] dijo Gigante de la Tierra. “No tenemos nombre. Solamente cazamos con cerbatana, solamente cazamos con liga, en las montañas. Nosotros [somos] solamente unos pobres; nada [es] de nosotros, oh joven. Solamente recorremos las pequeñas montañas, las grandes montañas, oh joven. He aquí que hemos visto una gran montaña, pero en donde está se ven precipicios; se eleva a gran altura: es tan alta que sobrepasa a todas las montañas. No hemos podido coger, pues, en ella uno, dos pájaros, oh joven. ¿Pero derribas verdaderamente todas las montañas, oh joven?”, dijeron Maestro Mago, Brujito a Gigante de la Tierra. “¿Visteis verdaderamente la montaña que decís? ¿En dónde está? Yo la veré, la derribaré. ¿En dónde la visteis?” “Está allá abajo, al Este”, respondieron Maestro Mago, Brujito. “Bien. Elegid

nuestro camino ”, dijo él a los engendrados. “No, no. Te pondremos entre los dos en medio, y uno estará a tu izquierda, uno a tu derecha, a causa de nuestras cerbatanas; si hay pájaros nosotros les dispararemos con las cerbatanas”, respondieron. Alegremente probaron a disparar con sus cerbatanas. He aquí que disparando con las cerbatanas no había bala en sus cerbatanas; solamente soplaban disparando con las cerbatanas contra los 47 48 pájaros ; Gigante de la Tierra estaba maravillado. Entonces los engendrados frotaron fuego , asaron sus

pájaros ante el fuego. Untaron con creta alrededor un pájaro, le pusieron tierra blanca . “He aquí lo que le daremos para excitar su gula por el husmo que en él encontrará. Nuestro pájaro le derrocará. De igual modo que de tierra está envuelto todo alrededor por nosotros este pájaro, a tierra le echaremos, en tierra le inhumaremos. Demasiada Ciencia en un construido, un formado, cuando comienza la germinación, cuando comienza el alba”, dijeron los engendrados. “Cierto, a causa del deseo de todos los corazones de comer, de triturar, el corazón de Gigante de la Tierra deseará lo mismo”, dijeron entre sí Maestro Mago, Brujito. Durante este tiempo asaban al pájaro, el cual cocía y amarilleaba asándose; el jugo del pájaro goteaba, fluía por todas partes, tenía un husmo muy suave. He aquí que Gigante de la Tierra deseó comer de él y que se le hizo agua la boca, que bostezó, que la saliva, la baba, corrió a causa del sabroso pájaro. Entonces preguntó: “¿Qué es este alimento? Siento un husmo verdaderamente exquisito. Dadme pues un poco”; [así] dijo. Se [le] dio entonces el pájaro a Gigante de la Tierra, para vencerlo. Después de que hubo acabado [de comerse] aquel pájaro, caminaron de nuevo dirigiéndose hacia el Oriente, en donde estaba la gran montaña. He aquí que va Gigante de la Tierra se desvanecía de los pies, de las manos, estaba sin fuerzas, a causa de la tierra con la cual se había untado todo alrededor el pájaro del que había comido. No podía ya hacerles nada a las montañas ni acabar de derribarlas. Y entonces, ligado por los engendrados, [estando] sus manos atadas atrás, sus manos guardadas por los extranjeros, el cuello y las piernas ligados juntamente, fue en seguida tendido en tierra, fue inhumado. Tal fue la derrota de Gigante de la Tierra, solamente por Maestro Mago, Brujito. Innumerables [fueron] sus acciones sobre la tierra. He aquí que contaremos el nacimiento de Maestro Mago, Brujito, pues hemos contado primeramente la derrota de Principal Guacamayo y la de Sabio Pez-Tierra y la de Gigante de la Tierra, sobre la tierra.

He aquí que diremos el nombre del padre de Maestro Mago, Brujito. Musitaremos el origen, musitaremos solamente la historia, el relato, del engendramiento de Maestro Mago, Brujito; no diremos de esto sino la mitad y solamente una parte de la historia de su padre. He aquí, pues, la historia de éste. Su nombre es Supremo Maestro Mago, como se dice. Sus padres son Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Por ellos, en la noche, fueron

engendrados Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, por Antiguo Secreto. Antigua Ocultadora. Ahora pues, Supremo Maestro Mago engendró dos hijos: Maestro Mono [es el] nombre del primer hijo, Maestro Simio [es el] nombre del segundo hijo. Y el nombre de su madre, [es] éste: Paridora de Monos; tal es el nombre de la esposa de Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, sin esposa, célibe. Pero estos dos hijos eran muy

grandes Sabios; grande su Ciencia; augures aquí en la tierra; buenos su existencia, su nacimiento. Se mostró toda la Ciencia ante Maestro Mono. Maestro Simio, hijos de Supremo Maestro Mago. Maestro Mono. Maestro Simio, llegaron a ser músicos, cantantes, tiradores de cerbatana, pintores, escultores, joyeros, orfebres. Ahora bien, Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no hacían cotidianamente más que [jugar al] blanco, que

Siempre.

“Marchad delante, guiadnos”.

Disparan con cerbatana mágicamente; por lo demás, enviados de los Maestros Gigantes, deben poder lanzar el rayo.

Exactamente: “Horadaron fuego”, id est “obtuvieron fuego” por fricción de madera.

Zak cabs, “blanca tierra”, el tizalt “creta de los mexicanos; es el polvo con el cual se pintaba a la víctima; estar untado con ella o comer lo que estaba untado con ella, equivalía a sacrificarse.

Después de los dioses primordiales, sin padres ni madres, vienen, como en otros muchos países, los dioses engendrados; aquí hay dos generaciones de ellos. Maestros Magos como sus padres. Estas dos generaciones son engendradas en la noche, antes de la aparición de los astros.

Nicbachin: “augur”: aquí sería preferible quizá, en vista de sus conocimientos variados, traducir por “asimiladores”.

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jugar a la pelota . Cada dos días encontrábanse cuatro, reuníanse en el juego de pelota. Para verlos venía el Gavilán, mensajero de Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. Ahora

bien, este Gavilán, de no lejos de aquí en la tierra, de no lejos de Xibalbá llegaba seguidamente al cielo, junto a los Maestros Gigantes. Mientras ellos permanecían aquí en la tierra, la madre de Maestro Mono, Maestro Simio,

murió. He aquí que, caminando hacia Xibalbá jugaron a la pelota, lo que oyeron Supremo Muerto. Principal Muerto, jefes de Xibalbá. “¿Qué hacen sobre la tierra? ¿Quién la hace temblar? ¿Quién hace tal batahola? Que se envíe a buscarlos, a traerlos aquí; que vengan a jugar a la pelota a fin de que los venzamos. Verdaderamente, no somos obedecidos por ellos: no hay obediencia, no hay respeto para nuestro ser. No hacen mas que batallar sobre nuestras cabezas”, dijo todo Xibalbá. Entonces todos celebraron consejo. Estos llamados Supremo

Muerto, Principal Muerto, los Grandes Decidores de Palabra . He aquí a todos los jefes, a quienes éstos daban sus cargos de poder; cada uno jefe por orden de Supremo Muerto. Principal Muerto. He aquí, pues, los nombres de los jefes: Extiende Tullidos. Reúne Sangre: su cargo: los hombres que tienen flujos de sangre. He aquí también a los jefes Hacedor de Abscesos. Hacedor de Ictericia; su poder: dar a los hombres tumores, darles abscesos en las piernas y amarillearles el rostro, lo que se llama ictericia, y éste era el poder de Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia. He aquí además a los jefes Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, los de la

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