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Capítulo 14 de 18

Breve Noticia — parte 13 de 13

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amarillo , dad la vida, la existencia, a mis hijos, [a] mi prole. Que sean engendrados, que nazcan vuestros sostenes, vuestros nutridores, que os invoquen en el camino, [en] la senda, al borde de los ríos, en los barrancos, bajo los árboles, bajo los bejucos. Dadles hijas, hijos. Que no haya desgracia, ni infortunio. Que la mentira no entre detrás de ellos, delante de ellos. Que no caigan, que no se hieran, que no se desgarren, que no

Un ídolo. Nada indica que sea esa la piedra translúcida que servía de oráculo, dada por el Nacxit.

El texto no da aquí más que diez ayunadores. Yo rectifico poniendo diecisiete, como está indicado algunas líneas más adelante. Diecisiete, aunque no sea un número sagrado como nueve y trece, parece, según los Códices, haber tenido cierta importancia. Había pues, en total, treinta y nueve [o tres veces trece] ayunadores y treinta y nueve sacrificadores.

En todas partes de la Tierra los jefes realizan los grandes actos religiosos en nombre de la tribu.

Las riquezas, simbolizadas por el verde y el amarillo [maíz].

se quemen. Que no caigan ni hacia arriba del camino, ni hacia abajo del camino. Que no haya obstáculo, peligro, detrás de ellos, delante de ellos. Dadles verdes caminos verdes sendas. Que no hagan ni su desgracia ni su infortunio vuestra potencia, vuestra hechicería. Que sea buena la vida de vuestros sostenes, de vuestros nutridores, ante vuestras bocas, ante vuestros rostros, oh Espíritus del Cielo, oh Espíritus de la Tierra, oh Fuerza Envuelta, oh Pluvioso, Sembrador, Volcán, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ángulos, en las cuatro extremidades. En tanto que exista el alba, en tanto que exista la tribu, que estén ellos ante vuestras bocas, [ante] vuestros rostros, oh dioses”. Así [rogaban] los jefes cuando adentro [de la Casa de los Dioses] ayunaban los nueve hombres, los trece hombres, los diecisiete hombres. Ayunaban durante el día. Sus corazones gemían sobre sus hijos, su prole, y sobre todas las esposas, los engendrados, cuando cada uno de los jefes hacía su oficio. Ese era el precio de su “blanca” vida, el precio de su poder, de aquel poder de Consejero, Consejero

Lugarteniente, Eminente, Hablador de los Hombres . De dos en dos entraban [en funciones], se reemplazaban, encargados de la tribu y de todos los hombres Queche. Única [era] la fuente de su historia, la fuente de su sostén, [de su] alimento. Semejante [era] la fuente de su historia, semejantes también las acciones de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakche-quel, [de] Los de Tziquinaha, Tuhalaha, Uchabaha; entonces única palabra y oído [había] entre los Queche cuando hacían todo aquello. No solamente gobernaban así, sino que [además] no ponían aparte los dones de sus sostenes, de sus nutridores, sino que [con ellos] hacían alimentos, 163 164 bebidas . No les pagaban. Habían ganado, habían arrebatado su poder, su fuerza, su dominación . No solamente se humillaron así los barrancos, las ciudades, [sino que] las tribus pequeñas, las tribus grandes,

dieron de buen grado , llegaron jadeítas, llegaron metales preciosos y llegaron ámbar, gigantescos puñados, gigantes con esmeraldas, con piedras preciosas, llegaron verdes guirnaldas; estos tributos de todas las tribus llegaron ante los jefes Sabios Gucumatz, Cotuha, y ante Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, [y ante] el Eminente, el Hablador de los Hombres. Ciertamente, aquello no era poca [cosa], y no eran pocas las tribus que [aquellos jefes] habían vencido; de numerosas fracciones de tribus venía el tributo al Queche: y ellas sintieron, sufrieron pesadumbre. [No fue] aprisa, sin embargo, como nació la Fuerza [de aquellos jefes] Gucumatz fue el origen de la grandeza del poder, el comienzo del engrandecimiento, y el engrandecimiento del Quiché. He aquí que pondremos en orden las generaciones de los jefes con sus nombres; nombraremos a todos los jefes.

He aquí las generaciones, el orden, de todos los gobiernos que tuvieron su alba en Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar, nuestros primeros abuelos, nuestros primeros padres, cuando se mostró el sol, cuando se mostraron la luna, las estrellas. He aquí que vamos a comenzar las generaciones, el orden de los gobiernos, desde el origen de [su] tronco hasta la entrada [en funciones] de los jefes, y cuando entraba [en posesión del cargo], cuando moría, cada generación de jefes, de abuelos, con la jefatura de toda la ciudad, cada uno de los jefes. He aquí que se manifestará el rostro de cada uno de los jefes, he aquí que se manifestará cada rostro, de cada uno de los jefes quichés.

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