[user_registration_my_account]
Capítulo 10 de 18
Breve Noticia — parte 9 de 13
Popol Vuh Download PopolVuh Em Espanhol
Iqo Gih: “Luna-Sol”, conviene bien a la “estrella” de la tarde y de la mañana, a Venus.
Aquí, “madera, piedra”, significa “estatuas de los dioses, ídolos”.
Yaqui: “extranjero”. Todos los pueblos han despreciado a sus vecinos, los han llamado “animales, farfulladores, etc.” Por tanto, pueden aceptarse para Yaquí los sentidos “levantados, en pie, despiertos” [para huir o espiar] o, todavía mejor, el de “Langostas, Saltamontes”. A menudo ese nombre designa particularmente a la gente de México.
ciudad, [y] partieron. He aquí los nombres de los lugares adonde fueron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, con los Tam, los Iloc. Lugar de la Abundancia-Barranco-Siete Grutas-Siete Barrancos, [es el] nombre de la ciudad adonde fueron a tomar dioses. Todos llegaron allá lejos, a Lugar de la Abundancia; innumerables [eran] los hombres que llegaron: numerosos los que entraron en orden. Se les entregaron sus dioses. Los primeros, [fueron] los de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, quienes se regocijaron. “He aquí que hemos encontrado al fin lo que se buscaba” dijeron. He aquí el
primero que salió: Pluvioso, nombre del dios. Se suspendió su cesta que se amarró Brujo del Envoltorio. En seguida salió Sembrador, nombre del dios que descendió Brujo Nocturno. En seguida Volcán nombre del dios que recibió Guarda-Botín. Centro de la Llanura, nombre del dios que recibió Brujo Lunar. En compañía de los hombres Queché, los de Tam recibieron: igualmente. Pluvioso de los Tam es el nombre del dios que recibió el abuelo, el padre, de los jefes de los Tam que conocemos ahora. En fin de Iloc el tercero: Pluvioso [fue] también el nombre del dios que recibieron los abuelos, los padres de los jefes que conocemos ahora. Tales son los nombres de los tres Quichés; no se separaron, pues único era el nombre del dios: Pluvioso entre los Quichés. Pluvioso entre los Tam. Pluvioso entre los Iloc: único [era] el nombre del dios, y estos tres Quichés no se separaron. Verdaderamente grande era la naturaleza de aquellos tres: Pluvioso. Sembrador. Volcán. Entonces entraron todas las tribus, los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquinaha, con los hombres llamados ahora Yaquí. Allí se cambió el lenguaje de las tribus, se diversificó la lengua. Ya no se entendieron claramente las unas a las otras cuando vinieron de Lugar de la Abundancia: allá se separaron: hubo algunas que fueron al Este: muchas vinieron aquí. Solamente unas pieles [eran] sus vestidos: no tenían telas perfectas para [hacer] vestidos, sino que las pieles de las bestias [eran] su atavío. Aquellos pobres no tenían suyo más que su naturaleza de hombres Sabios. Cuando llegaron a Lugar de la Abundancia-Barranco-Siete Grutas-Siete-Barrancos, dícese en el relato de antaño, habían andado mucho para llegar a Lugar de la Abundancia.
No había fuego. Solos estaban allá los de Pluvioso. Éste [era] el dios de las tribus. El primero, él hizo nacer el fuego; este nacimiento no se muestra, pues el fuego llameaba ya cuando lo vieron Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. “¡Ay! ya no hay nuestro fuego que había sido hecho; nos morimos de frío”, dijeron en seguida. Entonces Pluvioso respondió: “No os aflijáis. Vuestro es el fuego perdido del cual habláis”; [así] les respondió Pluvioso. “Verdaderamente, oh dios, oh sostén nuestro, oh nutridor nuestro, oh dios nuestro”, dijeron, dándole gracias. Pluvioso habló. “Muy bien. En verdad, yo, vuestro dios; que así sea. Yo vuestro jefe; que así sea”, fue dicho por Pluvioso a Los de las Espinas. Los del Sacrificio. He aquí que las tribus se calentaban, se regocijaban a causa del fuego. Entonces comenzó un gran aguacero, allá adonde brillaba el fuego de las tribus; mucho granizo menudo cayó sobre la cabeza de todas las tribus; entonces el fuego fue apagado por el granizo; no hubo ya fuego hecho. Entonces Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, pidieron otra vez su fuego. “Oh Pluvioso, en verdad morimos de frío”, dijeron a Pluvioso. “¡Bien! No os aflijáis”, dijo Pluvioso. En seguida produjo fuego sacando fuego [por fricción] de sus sandalias. Entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar, se regocijaron y después se calentaron. He aquí que, también se había apagado el fuego de las tribus; éstas se morían de frío; entonces fueron a pedir fuego a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda Botín. Brujo Lunar. Intolerables [eran] sus sufrimientos por el frío, la helada; solamente se caían de frío, se entumecían; ninguna vida en ellas; se debilitaban; sus piernas, sus brazos, se torcían; no podían asir [nada] cuando llegaron. “No nos avergoncéis si os pedimos que nos deis un poco de vuestro fuego”, dijeron al llegar. No se fue a [su] encuentro; entonces en sus corazones gimieron las tribus. Diferente [del suyo] era el lenguaje de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. “¡Ay! ¡Oh! Abandonamos nuestra lengua. ¿Cómo hicimos? Nos hemos perdido. ¿En dónde nos engañamos? Único era nuestro lenguaje cuando vinimos de Lugar de la Abundancia; única nuestra manera de sostener [el culto], nuestra manera de vivir. No está bien lo que hicimos”, repitieron todas las tribus, bajo los árboles, bajo los bejucos. Entonces un hombre se mostró a la faz de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. Aquel mensajero de Xibalbá les dijo: “En verdad, he aquí a vuestro dios, he aquí a vuestro sostén, he aquí al sustituto, al recuerdo, de vuestros Constructores, de vuestros Formadores. No deis su fuego a las tribus hasta que éstas den a Pluvioso, vuestro jefe, lo que ellas deben daros, Preguntad pues a Pluvioso lo que ellas deben darle para coger fuego”; [así] dijo aquel Xibalbá. Su ser era como el ser de un murciélago. “Yo soy el mensajero de vuestros Constructores, de vuestros Formadores”, añadió el Xibalbá. Entonces ellos se regocijaron; en su espíritu crecieron Pluvioso, Sembrador. Volcán, cuando habló aquel Xibalbá. De súbito éste se borró de delante de sus rostros, sin irse. Entonces llegaron las tribus que perecían de frío: mucho granizo, obscuridad, lluvia, helada; incalculable el frío. Ahora, pues, todas las tribus se encontraron tembló rosas, tartamudeantes de frío, al llegar allá adonde estaban Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín.
Especie de esportilla, o más bien, de cajita, de arca portátil, de la cual se sirven hoy los indios, manteniéndola con una correa frontal, para transportar sobre la espalda las cosas sagradas.
www.formarse.com.ar Brujo Lunar. Grande [era] la aflicción de sus corazones: tristes [estaban] sus bocas, tristes sus rostros. En seguida [las tribus] llegaron en secreto ante los rostros de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda Botín, Brujo Lunar. “¿No tendréis piedad de nuestros rostros, de nosotros que no os pedimos más que un poco de
vuestro fuego? ¿No se ha encontrado una sola casa para nosotros, un solo país para nosotros , cuando fuisteis construidos, cuando fuisteis formados? Tened piedad de nuestros rostros”, dijeron. “¿Qué nos daréis para que tengamos piedad de vuestros rostros?”, fue dicho. “Pues bien, os daremos metales preciosos”, respondieron las tribus. “No queremos metales preciosos”, dijeron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. “¿Qué queréis?” “Pronto os lo pediremos”. “Bien”, respondieron las tribus. “Vamos a preguntárselo a Pluvioso, y después os lo diremos”, se les respondió. “Oh Pluvioso ¿qué darán las tribus que vienen a pedir tu fuego?”, dijeron entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. “Pues bien, ¿querrán ellas estar unidas [a mí] bajo su horcajadura bajo su axila? ¿Quieren sus corazones que yo las abrace, yo. Pluvioso? Si ellas no lo quieren, no les daré fuego” dijo Pluvioso. “Decídselo poco a poco. “Yo no quiero desde ahora su unión bajo su horcajadura, bajo su axila”, dijo él, diréis”. Así fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar. Entonces ellos dijeron la Palabra de Pluvioso. “Muy bien. Bien [está], igualmente, que lo abracemos”, respondieron [las tribus] cuando oyeron, recibieron, la Palabra de Pluvioso. No tardaron. “Muy aprisa”, dijeron: entonces recibieron el fuego, y después se calentaron.
Sin embargo, una fracción [de las tribus] sacó [por fricción] el fuego de la madera. Serpiente de la Fertilidad de la Mansión de los Murciélagos, [era el] nombre del dios de los Cackchequel: su imagen: solamente un murciélago. Cuando obtuvieron la madera [friccionable] la frotaron [todos] juntos hasta que el fuego hubo prendido. Los Cakchequel no pidieron luego, no se dieron por sometidos. Todas las demás tribus se sometieron cuando dieron la parte inferior de su horcajadura, la parte inferior de su axila, para ser abierta; ésa era la abertura de la cual había hablado Pluvioso; entonces se sacrificó a todas las tribus ante su rostro, entonces se arrancó el corazón por la horcajadura, por la axila. No se había enseñado aún esta: operación antes de que lo fuese por un oráculo de Pluvioso. Murieron por la fuerza, [por] la dominación de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar.
De Lugar de la Abundancia-Barranco había venido la costumbre de no comer . Guardaban ayuno perpetuo; pero observaban el alba, espiaban la salida del sol, se alternaban para ver la gran estrella llamada Luna-Sol, la primera antes del sol cuando nace el día. La magnífica Luna-Sol estaba siempre encima de sus rostros al salir el sol, cuando estaban en el llamado Lugar de la Abundancia-Barranco, de don le vinieron los dioses. No fue, pues, aquí en donde recibieron su fuerza, su poder; sino allá [fue en donde] se doblegó, se humilló a las tribus grandes, a las tribus pequeñas, cuando se las sacrificó ante Pluvioso, cuando se le dio a éste la sangre, la savia, la horcajadura, la axila, de todos aquellos hombres. Por eso en Lugar de la Abundancia [les] llegaron la fuerza, la gran ciencia, que hubo en ellos, en la obscuridad, en la noche, y [que hubo también] en lo que ellos hicieron. Vinieron pues, se desprendieron de allá adonde dejaron el sol levante. “No [es] aquí nuestra casa. Vamos a ver adonde la plantaremos”, dijo entonces Pluvioso. En verdad, habló a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda- Botín. Brujo Lunar. “Ante todo dad gracias. En seguida sangrad vuestras orejas, picad vuestros codos, sacrificaos; tal será vuestra acción de gracias a la faz de los dioses”. “Muy bien”, respondieron, sangrándose las orejas. En seguida comenzaron su canto de su venida de Lugar de la Abundancia; sus corazones lloraron cuando vinieron, cuando se desterraron de Lugar de la Abundancia, abandonándolo. “¡Ah! No veremos aquí el alba, el nacimiento del día, cuando se alumbre la superficie de la tierra”, dijeron. Partieron, pero dejaron [gente] en el camino; hubo hombres dejados allá dormidos. Cada tribu se levantaba siempre para ver la estrella señal del día. Esta señal del alba estaba en sus corazones cuando vinieron del Oriente, y con rostro igual fueron a una gran distancia de allí, se nos dice ahora.
Entonces llegaron a la cima de una montaña. Allí se reunieron todos los hombres Queche con las tribus. Allí se reunieron, se consultaron, y el nombre de la montaña es ahora De la Consulta; tal es el nombre de la montaña. Se congregaron en ella para gloriarse. “Yo, yo hombre Queche”. “Tú, tú, Tam es tu nombre”, díjose a los Tam. Se dijo después a los Iloc: “Tú Iloc es tu nombre”. “Estas tres [fracciones] Queche no se perderán, y nuestras Palabras serán iguales”, dijeron al aplicarse sus nombres. Entonces se les puso nombre también a los Cackchequel: “Fuego salido de la madera” es su nombre. Los Rabinal tuvieron también su nombre, no perdido
ahora . También estaban Los de Tziquina-ha, nombre actual. Tales son los nombres con los cuales se llamaron unos a otros. Allí se congregaron, esperando el alba, acechando la salida de la estrella, la primera antes de que nazca el día. “De allá lejos vinimos, pero nos separamos”, se decían entre sí. He aquí que sus corazones
“¿No hemos tenido el mismo origen que vosotros?” [N. de los T.]
De ayunar ritualmente.
“Conservado todavía”. [N. de los T.]
estaban afligidos; grandes eran sus sufrimientos allá por donde pasaban; no había comestibles, no había subsistencias; olían solamente el tronco de sus bastones para imaginarse que comían, pues al venir no comieron. Su pasaje por mar no aparece; pasaron como si no hubiera habido mar, solamente sobre piedras pasaron, y aquellas piedras sobresalían en la arena. Entonces llamaron Piedras Arregladas-Arenas Arrancadas, nombre [dado] por ellos, al sitio por donde pasaron en el mar, habiéndose separado el agua allá por donde pasaron. He aquí que estando afligidos sus corazones, se consultaron entre sí, pues no había para alimento más que un bocado, un poco de maíz. Estaban amontonados allí en la montaña llamada De la Consulta. Llevaban también a Pluvioso. Sembrador. Volcán. Brujo del Envoltorio y su esposa llamada [La de] la Blanca Mansión del Mar hicieron un gran ayuno. Lo mismo hicieron Brujo Nocturno y su esposa [La de] la Mansión de los Bogavantes. Y Guarda-Botín y su esposa, [La de] la Mansión de los Colibríes, hicieron un gran ayuno. Lo mismo [hicieron] Brujo Lunar y su esposa [La de] la Mansión de los Guacamayos. Fueron ayunos en la obscuridad, en la noche. Grande [era] su tristeza cuando estaban en la montaña ahora llamada De la Consulta, en donde los dioses les hablaron otra vez.
Entonces fue dicho por Pluvioso. Sembrador. Volcán, a Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar: “Vamonos, levantémonos, no nos quedemos aquí: llevadnos a un escondrijo. Ya se esparce el alba.
¿No estarían tristes vuestros rostros si fuésemos cogidos por los guerreros en sus muros a causa de vosotros, oh Los de las Espinas. Los de] Sacrificio? Llevadnos a cada uno separadamente: [así] les dijeron cuando les hablaron. “Muy bien. Solamente nos desprendemos [de aquí], solamente buscamos las selvas”, fue respondido por todos. En seguida cada uno de ellos cargó con su dios. Entonces se colocó a Sembrador en el barranco llamado Barranco del Escondrijo. [así] llamado por ellos, en el gran barranco de la selva llamada ahora “Con
Sembrador” , en donde lo dejaron: fue dejado en el barranco por Brujo Nocturno. Orden del abandono: el
primero dejado fue Volcán, sobre una gran Mansión Roja llamada ahora Volcán: allí existió también su ciudad en donde estaba el dios llamado Volcán. Guarda-Botín quedóse con su dios, el segundo dios que fue ocultado
por ellos; Volcán no fue escondido en la selva sino en la montaña deshierbada Volcán . Entonces fue después Brujo del Envoltorio; llegó a una gran selva: Brujo del Envoltorio fue a esconder a Pluvioso: se llama ahora con el
nombre de “Con Pluvioso” la montaña; entonces celebróse el escondrijo del barranco, el abrigo secreto de Pluvioso: muchas serpientes y muchos jaguares, víboras, [serpientes] cantíes, había allí en donde fue escondido por Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Juntos estaban Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. Juntos esperaban el alba en el monte llamado Volcán. No muy lejos estaban los dioses de Tam y de Iloc. Burgo de Tam, nombre del [lugar] en donde estaba el dios de los Tam; allí fue su alba. Burgo de Uquincat, nombre del sitio en donde fue el alba de los Iloc; no muy lejos del monte estaba el dios de los Iloc. Allí, todos los Rabinal, los Cakchequel, Los de Tziquina-ha, todas las tribus pequeñas, las tribus grandes, se habían detenido
juntas; juntas tuvieron su alba; juntas esperaron la salida de la gran estrella llamada Luna-Sol que sale la primera antes del día al alba, se decía. Juntos estaban allí Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar; no tenían ni sueño ni reposo. Grandes [eran] los gemidos de sus corazones, de sus vientres, por el alba, la claridad. Allí también sus rostros tuvieron vergüenza; vino una gran aflicción, una gran angustia; fueron abatidos por el dolor. Allí habían llegado. “Sin alegría vinimos, ¡ay! Queríamos ver nacer el día. ¿Cómo hicimos? Único [era] nuestro rostro en nuestro país de donde nos hemos arrancado”, decían cuando hablaban entre sí en la tristeza, en la angustia, en el sollozar de la voz. Sin aliviar sus corazones hablaban hasta el alba. “He aquí a los dioses
sentados en los barrancos, en las selvas, sentados en los Ek, en los Atziak , en donde están sin que se les hayan dado cajas”, decían. Ante todo, Pluvioso, Sembrador, Volcán. Grande [es] su gloria, grandes [son] también su potencia, su pensamiento, sobre todos los dioses de las tribus. Importante [es] su Sabiduría, importantes [son] sus peregrinaciones, sus victorias en el frío, en el espanto de su ser, en el espíritu de las tribus. Su pensamiento reposaba a causa de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. [No había] ningún cansancio en sus corazones por los dioses de los cuales se encargaron al venir de Lugar de la Abundancia-
Hacer prisioneros a los dioses del enemigo y hacerles sacrificios, es quitarle su protección al enemigo. Así procedieron México, Roma y otras ciudades conquistadoras.
A la derecha del camino que va de Santa Cruz del Quiché a San Andrés Zakabaha.
Nombre dado a las casas construidas sobre pirámides truncadas.
Al Norte de Rabinal.
En la llanura, a dos leguas de Santa Cruz.
Este acecho no es solamente simbólico; era real, y uno de los principales deberes de los jefes, por ejemplo, el Jefe Supremo de México. Algunos Códices mexicanos, el Códice Dresdensis, y diversas inscripciones, muestran la enorme importancia del planeta Venus.
Fillandsis usneoides, planta parásita cuyas fibras filamentosas se empleaban para ornar los templos. [Pachtli, en náhuatl, de donde viene el nombre de paste, que se le da en Centro América.]
www.formarse.com.ar Barranco, allá lejos, en Oriente. Estaban pues allí, en la selva. “He aquí el alba En Lluvioso, En Sembrador, En Volcán”, se dice ahora. He aquí que fueron hechos jefes, que tuvieron el alba, nuestros abuelos, nuestros padres. Contaremos el alba, la aparición del sol, de la luna, de las estrellas.
Leitura livre, oferecida pelo Conhecer para Transformar.