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Capítulo 48 de 74

Los Dedos y Sus Radiaciones

Evangelio Eterno Y Oraciones Prodigiosas · Osvaldo Polidoro

Sería tontería pretender descubrir, en que tiempo de la Humanidad empezó el empleo de la mano, para efectos curativos o quirománticos, o aún como vehículo de otros sentidos sensoriales, perfectamente comprobados por la experiencia. En sabiéndose ser el hombre un conjunto constituido de espíritu, electromagnetismo y cuerpo, fácil se torna comprender, que en determinadas circunstancias, ciertos individuos llamados dotados o médiuns, portadores de Dones o carismas, pueden presentar poderes tales. De entre las Once Grandes Biblias del mundo, o que rigen la conducta espiritual de las grandes mayorías religiosas, la Biblia judíocristiana comporta la más grande suma de afirmaciones sobre el empleo curativo de las manos. Y Jesús, el Modelo de Comportamiento, paira por encima de cualquier otro bulto iniciado en la técnica de así emplear las manos. En Marcos, Cáp. 16, vs. 17 y 18, hay un consejo de Jesús sobre tales asuntos.

En este capítulo sólo trataremos de las radiaciones de los dedos, debiendo los lectores, interesados en otros conocimientos, procurar leer libros apropiados. POLEGAR O DE VÊNUS – Representando el cuerpo, la salud, el sexo y la reproducción, conforme enseña la Quiromancia, su color principal es el color del fluido vital, anaranjado o rojizo, teniendo por colores subsecuentes matices de azul y verde, y los colores serán más metálicos o brillantes, según el grado de espiritualidad y moralidad del individuo. En la persona bruta, inmoral o depravada, todos los matices tienden al opaco, al negativo del color. Y no hay dedo que no irradie tres colores, siendo uno principal y las otros dos menos intensas. INDICADOR O DE JÚPITER – Representando el pensamiento, la voluntad o el poder de decisión del individuo; su color principal es el amarillooro, siendo los otros dos o subsecuentes, matices de azul y de lila. Eso, como ya destacamos, en tonos metálicos brillantes en las personas espiritualizadas y nobles, pues del contrario todo tendrá al opaco y negativo.

MEDIO O DE SATURNO – Siendo representante del modo de saber, sentir y vivir el culto religioso exterior, o formal, de la persona, su coloración principal es el azul, siendo los subsecuentes, matices de verde y de amarillo. En algunas personas muy espiritualizadas y nobles, interviene el lila brillante que significa dignidad. En los brutos y depravados todo resbala para el opaco feo o negativo. ANULAR O DE APOLO – Representando el arte, suerte o las aplicaciones de la vida profesional del individuo, en las personas nobles prevalece como principal el color de oro, o que representa el pensamiento puro, la intención fiel. Los otros dos o subsecuentes o complementares, son matices de azul y de verde, sin embargo, interviniendo el lila brillante en las personas o en los artistas de elevada espiritualidad. En los brutos y corrompidos todo marcha para el negativo, oscuro y repugnante. DEDO MEÑIQUE O DE MERCÚRIO – Es menor en el tamaño físico, pero es el mayor en espiritualidad, o como representante de la espiritualidad, en su radiación.

En quien sea realmente espiritualizado, o jerarquizado ante Dios y no delante los engaños y malabarismos humanos, el color principal es ópalo brillante o cristal, y los subsecuentes o complementares son matices de azul y dorado brillante. En los individuos más pequeños en evolución o jerarquía, el brillo disminuye, viniendo a ser opaco y feo en los brutos y corruptos o depravados. DE IMPORTANCIA FUNDAMENTAL – Los colores radiados por los dedos no son producidas por los dedos, y si derivan de los chacras y plexos, o centros de energía, que hacen parte del periespíritu y del cuerpo somático. También cuanto a esto, importa saber que los chacras y plexos conducen las coloraciones de las siete coronas energéticas que circundan la centella espiritual; todo deriva del espíritu, de la centella, y las personas inteligentes y honestas deben procurar la VERDAD por los caminos de la VERDAD, y no perder tiempo con los religiosismos y sectarismos, que engordan religiosos profesionales, sectarios fanáticos por hombres y libros, politicastros y maliciosos, todo eso que gustan de conservar las gentes en estado de ignorancia, a fin de explotarlas en beneficio de sus intereses inmediatos. Este libro contiene revelaciones que nadie tiene el derecho de ignorar, a menos que desee ser el grande enemigo de si mismo.

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Capítulo XIX

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